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Vuelve a Madrid una de las aves más amenazadas de Europa

El carricerín cejudo pesa 10 gramos y recorre 6.000 kilómetros para invernar en África

En la imagen, el carricerín cejudo, uno de los pájaros más pequeño y amenazado de Europa.
En la imagen, el carricerín cejudo, uno de los pájaros más pequeño y amenazado de Europa.

El carricerín cejudo, una de las aves de pequeño tamaño —solo pesa 10 gramos— más amenazadas de Europa ha sido detectado en San Martín de la Vega, en el sureste madrileño, tras doce años sin tener noticias de la especie. Voluntarios del grupo ornitológico SEO-Montícola anillaron a tres ejemplares a finales de agosto y principios de septiembre en la reserva ornitológica Los Albardales. Estaban de paso, reponiendo fuerzas para proseguir su largo viaje migratorio hacia tierras africanas desde sus áreas de reproducción en Bielorrusia, Ucrania y Polonia. Las diminutas aves recorren una distancia de unos 6.000 kilómetros para invernar en las zonas húmedas del Sahel, en países como Malí, Mauritania o Senegal.

El pasado 28 de agosto se capturó un ejemplar joven en dicha reserva, el primero anillado en la Comunidad de Madrid desde hacía más de una década. A los pocos días, ocho en concreto, este joven fue recapturado de nuevo en el mismo lugar, por lo que sabemos que al menos estuvo alimentándose en el carrizal más de una semana. El día 8 de septiembre se capturaron otros dos ejemplares más.

Recorre 300 ó 400 kilómetros al día, de noche y solo, para evitar depredadores

Los tres registros anteriores de carricerín cejudo (Acrocephalus paludicola) en la región tuvieron lugar en 2001 y 2002. En su periplo escogieron entonces el mismo paraje y la estación de anillamiento de las Minas, junto al río Jarama a tan solo un kilómetro de Los Albardales. Este año, se ha capturado uno joven y dos adultos. “Anillamos al joven y ocho días después lo recapturamos”, cuenta Ruben Moreno-Opo, encargado de la reserva y uno de los voluntarios de SEO-Montícola que estudian la migración de pequeñas aves desde hace más de 20 años en este hábitat de vegetación palustre. Los ornitólogos observaron que el pájaro estaba “ostensiblemente” más gordo. “Durante esa semana larga había rellenado el depósito aumentando los niveles de grasa necesarios para proseguir el viaje”, explica Moreno-Opo. A pesar de su apariencia frágil, el carricerín puede recorrer en un día entre 300 y 400 kilómetros. Lo hace de forma individual y por la noche, para evitar el encuentro con los depredadores.

“Es una especie amenazada, con pocos ejemplares, y es tan importante conocer y mantener los lugares por donde pasa en su migración como los parajes de reproducción”, aclara Javier de la Puente, miembro de SEO-Montícola. La especie, calificada de vulnerable en todo el mundo, es muy complicada de detectar. A su escasez se añade que estas aves “hacen todo lo posible para pasar desapercibidas y en tierra permanecen en silencio y ocultos, de forma que siempre sorprende encontrarlas”.

Los requerimientos de hábitat de la especie son muy específicos. “Precisan de encharcamientos con poca profundidad, palustres pero abiertos”, concreta De la Puente. En la reserva de Los Albardales encuentran uno de esos entornos ideales. Es un antiguo carrizal ubicado en la zona periurbana de San Martín de la Vega y rodeado en la actualidad de maizales, que se llena con el agua sobrante del riego de las explotaciones agrícolas. “El nivel freático sube entre mayo y octubre e inunda temporalmente un área con distintas formaciones herbáceas donde encuentran alimento”, describe el ornitólogo.

El entorno ha recuperado este año esas condiciones ideales de encharcamiento, que no se habían dado los años anteriores. “Hay momentos en que los niveles de agua son más bajos o más altos, por exceso o por defecto no son los adecuados”, puntualiza De la Puente. Desde la organización ornitológica hacen un llamamiento a la salvaguarda de este espacio. “Aunque la reserva ornitológica se encuentra en el Parque Regional del Sureste, la zona está catalogada como de explotación ordenada de los recursos naturales y no de reserva integral, que sería el mayor grado de protección asignable”, recuerdan. La alcaldesa de San Martín de la Vega, Carmen Guijorro recuerda que esta es la máxima protección y que están estudiando la restauración de una serie de rutas por la zona.