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‘Lied’ con encanto modernista y vermut

El recinto de Sant Pau acoge la segunda edición de LIFE Victoria, el festival de lied impulsado por la Fundación Victoria de los Ángeles

Buenos cantantes y pianistas, un exquisito repertorio de canciones y un entorno arquitectónico lleno de magia. Y al acabar el concierto, la posibilidad de tomar un vermut con los propios artistas. Las tentaciones se multiplican en la segunda edición de LIFE Victoria, el festival de lied impulsado por la Fundación Victoria de los Ángeles para mantener viva la huella de la legendaria soprano. Siguen rompiendo moldes en la gestión y el formato de los conciertos, usando las nuevas tecnologías y la comunicación digital para ganar adeptos. Y ahora han convertido el recinto modernista de Sant Pau en su nuevo feudo: pasen, escuchen y vean, porque, hora y media antes del inicio del concierto, la entrada permite realizar una visita turística a los maravillosos espacios creados por el genio modernista de Domèneh i Montaner.

Una sala de singular belleza, el Pabellón de Sant Rafael, acogió la velada inaugural el viernes por la noche, protagonizada por el barítono Roman Trekel y el pianista Ulrich Eisenlohr. Y este domingo, a las 12 horas, lanzan una segunda y original propuesta, un concierto-aperitivo en la suntuosa sala Domènech i Montaner, a cargo de la soprano Marta Almajano y el clavecinista Dani Espasa. El programa, bajo el título 1614: Viaje del Greco a Juan Hidalgo, glosa una doble conmemoración —cuatrocientos años de la muerte del Greco y del nacimiento de Juan Hidalgo— que demuestra que hay vida cultural más allá del 1714.

El barítono catalán Enric Martínez-Castignani, director artístico del festival, lo tiene claro: si se quiere ganar adeptos para un repertorio minoritario como el lied, lo mejor es añadir un atractivo turístico a la propuesta musical. Y con la complicidad de la Fundació Privada Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, música y turismo cabalgan juntos en una programación que incluye otros dos conciertos: un homenaje al gran compositor español Antón García Abril (8 de octubre) protagonizado por la mezzosoprano Nancy Fabiola Herrera y el pianista Rubén Fernández Aguirre; y un programa consagrado a Benjamin Britten, con el tenor Adrian Thompson y el pianista Iain Burnside, que clausurá el festival el 11.

Acudir a los recitales permite, con la misma entrada, acceder al recinto a las 18.30 horas, justo cuando finaliza el horario habitual de visitas turísticas. Pasear por los jardines, visitar los pabellones abiertos al público y respirar la magia del entorno sin agobios, casi en exclusiva, aumenta el encanto de la visita. Y durante el descanso del concierto, la iluminación nocturna añade belleza a la velada liederística.

Ganó calidez el Pabellón de San Rafael con una iluminación diseñada para facilitar la intimidad con los artistas, cuestión nada baladí cuando se trata de un recital lírico. La acústica no es óptima, pero es mejor para este repertorio que el escenario histórico de la pasada edición, la Capella de Santa Ágata. Y el recital de Trekel y Eisenlohr fue un éxito artístico. Del programa, dedicado a Schubert y Schumann, cautivó la sabia y ricamente matizada versión del romántico ciclo Dichterliebe (Amor de poeta), op. 48.

Pero ellos no estrenaron la acústica del pabellón. Como teloneros, rompieron el hielo dos jóvenes intérpretes: la mezzosoprano Cristina Segura —voz de hermoso color, bien manejada— y el pianista Nejc Lavrencic, cuidadoso a la hora de intentar equilibrar dinámicas en un espacio de acústica seca. La posibilidad de actuar como teloneros durante 20 minutos al inicio de cada recital forma parte del programa de formación de nuevos valores que lleva a cabo el festival. La agenda incluye actividades alrededor del mundo del lied y la huella de Vitoria de los Ángeles, con conferencias y clases magistrales programadas en la Escola Superior de Música de Catalunya (ESMUC).