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El Sergas prolonga sin fecha el cierre de un millar de camas hospitalarias

Sanidade se había comprometido a reabrirlas al concluir septiembre

Protesta del personal sanitario contra el cierre de camas en el hospital de A Coruña.

Finalizado el verano y con la saturación de buena parte de las urgencias, los hospitales de la red pública del Servizo Galego de Saúde (Sergas) mantendrán todavía un buen número de camas cerradas. La conselleira de Sanidade, Rocío Mosquera, anunció el pasado martes en el Parlamento que reabrirá “de forma progresiva” las más de mil —el doble que en 2010— que cerró a comienzos del verano apelando entonces a que en los meses estivales disminuye considerablemente el número de ingresos hospitalarios. Mosquera repitió el pasado mayo ese argumento a este diario asegurando que en el otoño se reabrirían todas las camas. Ahora la conselleira se desdice: anuncia la dilatación gradual de esa reapertura y evita especificar más. Sindicatos, médicos y colectivos ciudadanos atribuyen la decisión al “nuevo intento de la conselleira de abrir la vía de beneficio para la sanidad privada, a la que se tendrán que derivar así numerosos pacientes”.

El mutismo de Sanidade sobre la disponibilidad de camas en los hospitales públicos es absoluto. Los sindicatos denuncian la “falta total de transparencia” de la consellería que “tiene un discurso cara a la opinión pública que no se corresponde con la realidad”, sostiene la delegada nacional de CIG-Saúde, María Xosé Abuín. El departamento de Mosquera no ofrece información alguna a este respecto. “Nos remitimos a su intervención en el Parlamento”, contestó ayer un portavoz a la petición que le formuló este diario del detalle de los “plazos progresivos” anunciados por la conselleira o de la fecha última prevista para que entren en funcionamiento todas las camas cerradas a comienzos de verano.

“El plazo de reapertura era el 15 de septiembre, pero ya se ha incumplido. En Vigo siguen prácticamente cerradas las mismas camas, y en los hospitales de otras provincias muchas que computan como abiertas están en realidad bloqueadas”, denuncia Abuín la “manipulación informativa” de Sanidade tras afirmar que “en la práctica no se puede contar con buena parte de las que figuran como disponibles ya que el sistema informático no permite acceder a ellas para hacer ingresos, con lo que aumentan las listas de espera y se colapsan las urgencias”.

“Se trata de eso [de colapsar las urgencias], es la vía para derivar a los hospitales privados a los pacientes. Es verdad que la consellería niega constantemente la privatización, pero lo cierto es que cada vez deriva más a los privados”, sostiene Cándido Andión, presidente del colectivo médico mayoritario, O’Mega-Cesm. Andión describe el efecto dominó que en su opinión tienen las decisiones del Sergas: “Si se cierran camas se justifica el recorte de personal porque una cosa lleva a la otra. Y esta, al colapso de las urgencias de la sanidad pública con el que después justifica la necesidad de derivar a la privada”. El representante del sindicato médico admite que “podría haber cierta justificación” para cerrar “algunas camas” durante el verano, pero entiende que mantenerlas ahora inutilizadas “solo consigue el deterioro de la asistencia pública”.

El efecto dominó del cierre sine die de las camas hospitalarias afecta además a la Atención Primaria. Abuín asegura que la hospitalización domiciliaria que Sanidade está fomentando —apelando a la menor necesidad de ingresos como consecuencia de los avances quirúrgicos— deja a los pacientes “escasamente asistidos”. La representante de la CIG detalla casos concretos: el de enfermeros de Atención Primaria que, ante la “avalancha de visitas domiciliarias” que tienen programadas diariamente, explican a los enfermos o a sus familiares “cómo cogerse una vía o cómo cerrar el dispositivo, porque ellos no disponen del tiempo necesario para quedarse a hacerlo”.

“Mantener las camas cerradas solo beneficia a los amigos de la Consellería de Sanidade, esos hospitales privados como el de procedencia de la propia conselleira [trabajó para el grupo A Nosa Terra, propietario, del hospital vigués Povisa] y al que regresará en ese ejercicio de la puerta giratoria del que participa”, denuncia el presidente de SOS Sanidade Pública, Manuel Martín, que alerta del “desembarco en Galicia de las multinacionales sanitarias con el objetivo de hacer caja”.

Martín sostiene que Galicia es la comunidad con menos camas hospitalarias por habitante de España y de los países de su entorno, algunos de los cuales triplican la ratio por habitante de la sanidad gallega. Junto a ello, Martín advierte de que el supuesto —al que apela Mosquera— de que los avances de la cirugía hacen menos necesario el recurso de las camas “lo desmiente la propia realidad: las listas de espera para intervenciones no solo no se han reducido sino que han aumentado de 71 a 82 días debido precisamente a la falta de camas que lleva a la conselleira a trasladar a los pacientes a las clínicas de sus amigos”. “Ni siquiera cumple la Ley de Garantía de Prestaciones Sanitarias”, insiste Martín. Esa ley, promovida por el actual Gobierno y aprobada en solitario por el PP, marca un tope de 60 días de espera para una intervención quirúrgica. En caso de rebasar ese plazo, el paciente podría solicitar ser operado en cualquier clínica privada.