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“Valencia podría ser la California de Europa”

El App Trade Centre reúne a las empresas informáticas líderes en su segunda edición

Una demostración en el Congreso Nacional de Apps de Valencia. Ampliar foto
Una demostración en el Congreso Nacional de Apps de Valencia.

Valencia, tecnología y cultura digital ya no es solo la Campus Party. Aunque su escenario recuerda a aquellas reuniones de jóvenes con ordenador bajo el brazo ansiosos por navegar horas a toda velocidad para subir o descargar archivos, la App Trade Centre, inaugurada ayer al calor del Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia, se consolida como el congreso nacional en el sector de la innovación en aplicaciones, con la participación de medio centenar de ponentes, expositores y patrocinadores. Espacio de convergencia entre profesionales, este centro de negocios ha superado el millar de asistentes en su segunda edición, marcada por la presencia de las firmas líderes y las nuevas apuestas de emprendedores por la tecnología de futuro en el entorno digital.

En España el nivel es muy bueno, pero el salario no se corresponde con esa calidad

Javier Ortizá, Innoarea

Bajo el título Del OFF al ON en las apps, el congreso persigue promocionar a las pequeñas empresas sin presencia en el mercado digital. “España se encuentra en un punto en el que el nivel es muy bueno, pero el salario no se corresponde con esa calidad. Se han creado muchas pequeñas empresas, con mucha materia gris pero sin el prestigio de las grandes, que están semiocultas para la sociedad y no les queda otra que suministrar desarrollo a Estados Unidos. Cada empresa hace la guerra por su lado, pero las conexiones y las redes de trabajo son necesarias para que un sector evolucione y genere negocio conjunto”, explica Javier Ortizá, consejero delegado de Innoarea, consultoría valenciana de diseño estratégico promotora de la App Trade Centre.

A diferencia de la primera edición, celebrada en octubre de 2013 como experimento para pulsar el ecosistema español de las apps, este segundo encuentro profesional ha captado la atención de las grandes empresas digitales, como Google, Microsoft, IBM, Amazon, Facebook, Yahoo o GeneXus. “Nos gusta la iniciativa porque no parte de una gran empresa, sino de los propios emprendedores. Supone un escaparate excepcional para poder contar e intercambiar experiencias e iniciar buenas relaciones”, asegura Sonia Marzo, responsable de Emprendedores y Centro de Innovación de Microsoft, que apoya a 120 start-ups valencianas, fruto de acuerdos con el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat Valenciana y Lanzadera. “Queremos dar a conocer nuestros programas para impulsar empresas viables dándoles tecnología, visibilidad y la capacidad de monetizarse e internacionalizarse. El talento es de los emprendedores y nosotros tenemos la responsabilidad de poner a disposición nuestros recursos, en un momento en el que emprender es complicado porque unos llegan por vocación y otros por necesidad”.

Se ha creado un espejismo peligroso al pensar que montar empresas solucionará el país

Pau Garcia-Milà, desarrollador

Diseño, programación y marketing conjugan la clave con la que los ponentes animaron a aquellos profesionales que plantean lanzar sus proyectos a la aventura digital. “Cuando una aplicación triunfa es porque hay un equipo detrás que encaja como un puzle”, sostiene Pau Garcia-Milà, que a sus 27 años acaba de vender su sistema operativo virtual eyeOS a Telefónica, cuyo testimonio fue de los más esperados en el auditorio.

Aunque asegura no identificarse bajo la etiqueta mediática de “el Zuckerberg catalán”, tras emerger en el sector a la temprana edad de 17 años, Garcia-Milà lidera una nueva empresa, IdeaFoster, con oficinas en Barcelona, Madrid y México, de análisis y promoción de equipos en colaboración con proveedores. “En Internet hay que entrar con la mentalidad de que lo ordinario es el fracaso y lo extraordinario es el triunfo. Para los que conocen el sector no hay una burbuja, pero fuera de ese grupo, por culpa del mal uso político del término ‘emprendedor’, se ha creado un espejismo peligroso entre los que están en paro, al pensar que montar empresas solucionará el país”.

Entre un público rebosante de desarrolladores y diseñadores, perfiles no técnicos como el del periodista Fernando Ballester ven también en este centro de negocios la posibilidad de encontrar oportunidades laborales. “Lo importante es hacer networking. Si te quedas en casa, no haces contactos, y lo primero que se necesita es conocer a gente, incluso antes de tener la idea”, explica este joven de 28 años, creador de una start-up, Reportaro, una web para facilitar el canal entre periodistas y creadores de contenido y empresas de comunicación y particulares. “Las burbujas son intrínsecas al sector, forman parte del juego porque aquí cotizan expectativas. Pero si alguien piensa emprender por ganar los mil euros que antes ganaba en una empresa, está equivocado”.

El problema es que vivimos en un entorno que todavía no compra este tipo de aplicaciones

José Luis Navarro, InMediaStudio

Entre una veintena de stands, el furor por las gafas de realidad aumentada o virtual Oculus Rift convirtió a InMediaStudio en uno de los espacios más concurridos del foro expositor. Dedicada a la aplicación de la tecnología e interacción de los videojuegos para la estrategia empresarial, esta firma madrileña recibe peticiones de Oriente Medio, Estados Unidos y Latinoamérica tras su cobertura para todo tipo de dispositivos móviles de la Fórmula 1 del mar en Ibiza con cámaras de 360 grados. Sin embargo, como apunta su director general, José Luis Navarro, el reto se encuentra en la clientela nacional. “El problema es que vivimos en un entorno que todavía no compra este tipo de aplicaciones, y en el que los empresarios tampoco se preocupan de venir a eventos para conocer las últimas tendencias. Nos encontramos parados, pero tendríamos que ser la California de Europa, porque Valencia aglomera una gran cantidad de buenos profesionales. De momento, lo que se ve son chavales brillantes que van solos, pero se necesitan equipos”.

Frente a la falsa imagen del triunfo fácil, una buena idea no es suficiente. En el contexto de cambio desbocado y modelos de negocio que oscilan entre la gratuidad, la publicidad y la compra in-app --el pago de opciones extra--, ¿quién está dispuesto a invertir? En los talleres para emprendedores, la aceleradora valenciana Business Booster, la pionera a nivel estatal, dio pistas para aprender qué busca el inversor. “El emprendedor piensa que la idea feliz que tuvo una noche encontrará enseguida inversión, pero la brecha entre creador e inversor es muy distante. Es raro que se invierta en una fase temprana”, señaló Enrique Penichet, fundador de una empresa que ha lanzado a más de cuarenta proyectos, entre ellos la aplicación Hooptap de marketing móvil, cuya facturación supera el medio millón de euros en el curso de este año. “Lo básico para captar inversores es disminuir riesgos de equipo, producto y mercado. Hay que rodearse de los mejores, mostrar un trabajo previo que no se limite a un Power Point y conseguir una plataforma para atraer clientes”.

Esta tarde el evento se clausurará con la entrega de premios a los desarrolladores que han participado en el hackathon, un maratón sobre programación de aplicaciones paralelo al congreso bajo el patrocinio de IBM Bluemix.