Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El hospital de Villalba recibe 185.000 candidaturas para 716 puestos

Mantener cerrado el centro hospitalario le cuesta a la Comunidad de Madrid 900.000 euros al mes.

Su apertura estaba prevista para 2011

Recreación gráfica del hospital de Collado Villalba (Madrid).

No se ha cerrado el plazo para recibir candidaturas, y en la empresa Ibérica de Diagnóstico y Cirugía (IDC), encargada de gestionar el nuevo Hospital Público de Collado Villalba, ha recibido ya 185.000 solicitudes para sus 716 puestos Esta ingente cantidad de solicitudes equivale a que todo Getafe (172.000 habitantes en 2013) o Leganés (186.000) quisiese trabajar en el centro hospitalario.

En IDC insisten en recordar que muchos envían su currículo para más de un puesto. Es decir, en el capítulo de profesionales no sanitarios y administración (189 plazas), los solicitantes se postulan para más de un puesto: camarero, limpiador, logista de almacén o para administración. La Encuesta de Población Activa (EPA) cifraba en junio el desempleo en Madrid en un 19%.

84.000 médicos para 3.571: la selección coincide con una gran oposición

En el caso de profesionales sanitarios (527 plazas) el grado de especialidad limita la competencia. El paro entre facultativos ha sido casi inexistente durante una década. Pero el INEM tenía en 2013 apuntados al paro a casi 2.000 doctores en España, el doble que tres años antes. Y su número probablemente irá a más, pues cada año entran en Medicina, impartida en 42 facultades, 7.000 personas. Ocho años antes las universidades eran 28 y los alumnos que empezaban 4.250. Además, la Organización Médica Colegial de España estima que 3.000 facultativos emigraron el pasado año, el 90% en busca de trabajo.

Ejemplo de la burbuja sanitaria

Madrid, Castilla-La Mancha, Valencia y Andalucía padecen las consecuencias de una inversión desenfrenada en centros hospitalarios, muchos de ellos sin planificación previa. El de Villaba es el último ejemplo del caso madrileño.

En 2003 Esperanza Aguirre irrumpió en la campaña electoral con una promesa: siete hospitales en una legislatura. Consiguió inaugurarlos todos con un mes de diferencia en 2008, esquivando por los pelos la crisis. En la siguiente campaña prometió otros centros hospitalarios de gestión enteramente privada en Móstoles, Torrejón de Ardoz, Villalba y Carabanchel (sustituido luego por un acuerdo con el militar Gómez Ulla).

Aguirre llegó a declarar la obra de Villalba de “interés general” para acelerar los trámites urbanísticos, pero luego su apertura se ha eternizado. Se terminó de construir en enero de 2013, pero para ahorrar los 21,9 millones de euros que le destinó en los presupuestos de 2012 (inicialmente se iba a abrir en 2011) no se abrió. Tenerlo cerrado todos estos meses le supone a la Comunidad el desembolso de 900.000 euros en mantenimiento al mes. Y tampoco satisface a la empresa que lo gestiona, Ibérica de Diagnóstico y Cirugía (IDC). “Representa un esfuerzo económico, ya que está por debajo de la cifra de explotación del centro si estuviese abierto”, señaló entonces la compañía.

El hospital, que asistirá a 110.000 personas de la sierra que antes se acercaban a la capital y luego al nuevo Puerta de Hierro (Majadahonda), cuenta con 140 habitaciones individuales, 9 quirófanos y 64 consultas.

Sanidad paralizó en su momento la puesta en marcha del centro de Villalba para ahorrar los 21,9 millones de euros que le destinó en los presupuestos de 2012 (inicialmente se iba a abrir en 2011). Motivo por el cual no es la primera vez que se abre un proceso de selección de personal para esta clínica de la sierra madrileña. En julio de 2012 se clausuró uno anterior con la “fecha estimada” de apertura del centro para “finales de año”, según reza en el tríptico de información para los interesados que se editó entonces.

González sólo busca una foto inaugurando un hospital, dice un médico

Mantener cerrado el edificio cuesta a las arcas de la Comunidad 900.000 euros mensuales, como pago a los servicios de seguridad, desinfección y desratización, limpieza, mantenimiento de viales, amortización o costes financieros.

Coincidiendo con este multitudinario proceso de selección de IDC (antes Capio), el sábado arrancaron también en Madrid las oposiciones para 3.571 plazas de profesionales sanitarios, “la mayor oferta pública desde 2003”, en palabras del presidente de la Comunidad, Ignacio González.

En realidad, algunas de las plazas provienen de convocatorias de los años 2006, 2007 y 2009, pero González vendió como nueva la oferta en 2012, en plena movilización de la marea blanca, y de nuevo la pasada primavera. Casi siete pediatras de atención primaria aspiran a cada una de las 306 plazas; 16 personas para cada una de matrona (100 en total); o 28.084 para 1.300 puestos de auxiliares de enfermería. En total, 84.144 profesionales para 3.571 contratos fijos. Estos no van a aumentar las plantillas de los hospitales y centros de salud —que perdieron 630 médicos el pasado año— sino mejorar las condiciones económicas y laborales de los interinos.

“Tenemos muchos problemas, como la falta de personal porque no se remplaza a los que se jubila”, se lamenta Pablo Martínez Segura, de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores, “pero González solo quiere hacerse la foto inaugurando un hospital antes de las elecciones”.

 

Más información