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Los apartamentos ilegales comen cada vez más terreno a los hoteles

El incremento del número de turistas no se traduce en más ocupación hotelera

Un bloque de apartamentos en Benidorm.

El modelo turístico valenciano está cambiando. La fórmula tradicional de alojamiento en hotel, en algunos casos con todo incluido, presenta síntomas de agotamiento. Los hoteles siguen llenando sus habitaciones, y logran muy buenos niveles de ocupación, pero no tanto como correspondería según las cifras de afluencia turística. “Ha sido una buena campaña, pero no excepcional como preveíamos”, admite Antoni Mayor, presidente de la patronal hotelera Hosbec.

Y las cifras corroboran este cambio. Por ejemplo, la llegada de turistas nacionales aumentó en la Comunidad Valenciana durante el mes julio en un 1,5% respecto a 2013, sin embargo las pernoctaciones en hoteles cayeron un 0,8%. Según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística) a la provincia de Alicante llegaron 260.000 turistas nacionales, unos 6.000 más que en 2013, pero se registraron unas 4.000 pernoctaciones menos. Los turistas llegan, pero parte de ellos ya no se aloja en hoteles, sino en apartamentos y viviendas.

El aeropuerto de L’Altet encadena varios meses de crecimiento de tráfico de pasajeros, el volumen de tráfico en las carreteras alicantinas es superior al de veranos anteriores, las playas están abarrotadas y los centros comerciales de la costa llenos de gente. El sector del turismo vive un verano de muy buenas cifras, tras siete años de crisis, pero los hoteles no detectan tanta alegría. Pese a los indicadores positivos, los hoteles alcanzaron una ocupación media del 91,6%, medio punto menos que el verano pasado. “Este nuevo modelo ha llegado para quedarse, irá a más y hay que buscar fórmulas para convivir todos”, admite Mayor, que insta a la Administración a “regular este tipo de actividades para que todos juguemos con las mismas reglas” y evitar así la competencia desleal de los apartamentos "piratas".

Miguel Ángel Sotillos, presidente de Aptur (Asociación de Apartamentos Turísticos), asegura sobre los apartamentos ilegales: “Nos quitan más de la mitad de los clientes”. Los apartamentos reglados llevan años denunciando esta situación de intrusismo. Por ejemplo, una semana en un apartamento autorizado para cuatro personas puede costar de 450 a 700 euros y si se contrata el servicio por Internet en mercado pirata pagarían entre un 30% y un 40% menos, según Aptur.

En Alicante creció un 1,5% el número de turistas y bajaron las pernoctaciones

El vicepresidente de Hosbec, Vicente García, vicepresidente también de Magic Costa Blanca Hotels & Resorts, no duda en calificar 2014 como “el año récord de la economía sumergida” en el turismo. Los hoteleros achacan a la competencia desleal de los apartamentos turísticos ilegales y el alquiler o préstamo de las segundas residencias esta situación: llegan muchos turistas, pero no todos van a los hoteles. García muestra los últimos datos de coyuntura turística valenciana que evidencian cómo el crecimiento de visitas no se traduce en más empleo. “La oferta ilegal de apartamentos es un nido de economía sumergida que ha crecido un 14%”, se queja el hotelero, y recuerda que el crecimiento turístico en España de los últimos cuatro años, que ha sido de unos seis millones de turistas (20%) apenas ha conseguido crear 95.000 empleos (4,5%).

Los hoteleros denuncian que esta oferta ilegal de alojamientos, alguna a través de portales especializados en Internet que se dedican al alquiler de apartamentos privados entre particulares, no tiene licencia ni paga impuestos y está “mordiendo” parte del negocio de los grupos hoteleros tradicionales. La patronal Hosbec calcula que para este mes de agosto se realizaron solo en la provincia de Alicante 10.000 reservas de apartamentos entre particulares por Internet. “Venir, los turistas vienen, solo hay que ver las playas y las terrazas cómo están, pero algunos ya no se alojan en hoteles", reconoce Antoni Mayor, presidente de Hosbec.

Sotillos, como representante de los apartamentos turísticos, discrepa de la versión de los hoteleros. “Los hoteles no bajan de ocupación por los apartamentos ilegales, son clientes diferentes: el de hotel busca hotel, el de camping busca camping y el de apartamento busca apartamento. Su problema es otro", considera Sotillos. El representante de los dueños de apartamentos aboga por aumentar las inspecciones y endurecer las sanciones a los apartamentos irregulares para hacer frente a este problema creciente.

El propio consejero de Economía, Industria y Turismo, Máximo Buch, recordó esta semana en Benidorm que la oferta ilegal de apartamentos “no solo es un tema de fraude fiscal y competencias desleal, también es un tema de calidad”. Buch tildó de “lacra” este fenómeno que deteriora la imagen de la oferta turística y se comprometió, en colaboración con los empresarios, a poner en marcha una campaña de detección del intrusismo y fomentar las inspecciones para asegurar que todos los establecimientos “cumplen con las normas de calidad”.

El presidente de los hoteleros reconoce que Internet ha propagado este nuevo modelo vacacional y ahora la única salida es que se “regularice con garantías y los turistas reciban un servicio adecuado”, concluye Mayor.