Ana Botella renuncia a presentarse a las elecciones municipales de 2015

La alcaldesa de Madrid (PP) terminará la legislatura. Rajoy conocía su decisión "hace tiempo"

Ana Botella, en la comparecencia de este martes

Madrid tendrá un alcalde diferente a partir de mayo de 2015, y con toda probabilidad se cerrará la etapa iniciada por Alberto Ruiz-Gallardón hace 11 años, a la que ha puesto colofón Ana Botella durante los dos últimos con una gestión muy contestada incluso desde las filas de su partido, y enlutada por las cinco muertes del Madrid Arena. La regidora, que llegó al Ayuntamiento de la mano de Gallardón en 2003 y fue ganando peso —de edil de Asuntos Sociales a responsable de Movilidad y Medio Ambiente y primera teniente de alcalde—, ejerciendo siempre como relevo en la sombra del ahora ministro de Justicia, anunció esta tarde que da “por cerrada una etapa de su vida”, con la sensación del “deber cumplido”, y abandona la pugna interna dentro del Partido Popular para encabezar la candidatura a las elecciones municipales de 2015.

“Ana Botella siempre hace lo mejor para el Partido Popular”, se apresuró a comentar en las redes sociales la presidente de esa formación en Madrid, Esperanza Aguirre, una de las candidatas que, a través de gestos o afines, ha filtrado su deseo de ocupar el sillón de alcaldesa. Las encuestas, ciertamente, eran hostiles a Botella: el sondeo de Metroscopia para EL PAÍS del pasado mes de mayo indicaba que el 77% de votantes del PP deseaba a un candidato diferente en 2015. Tanto es así sólo el 63% quería que ganara su partido. La encuesta ofrecía a Botella el 32,5% de los votos, un resultado que ponía muy en duda que el PP mantuviese una alcaldía que controla desde hace casi un cuarto de siglo.

Desde el Gobierno regional, donde el presidente, Ignacio González (PP), ha repetido varias veces que quiere ser candidato, se contemplaba a Botella como un lastre electoral. E incluso se decía, como también se filtraba desde la dirección nacional del PP.

Hoy, Botella se quitó de en medio, anunciando una decisión que tenía tomada desde hace unos meses y que había comunicado al presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, sólo “hace unos días”. La comunicó en público hoy, en una comparecencia sin preguntas —la primera después del verano—, y rodeada sólo por sus tres tenientes de alcalde para transmitir así el mensaje de que el gobierno municipal continúa trabajando, pues ella seguirá al frente hasta el último día.

Una comparecencia, en todo caso, desangelada, en la que sólo a su jefa de prensa se le enrojecieron los ojos, y que se produjo en plena crisis por la muerte el lunes de un hombre aplastado por la rama de un olmo, la segunda víctima en tres meses del arbolado municipal. Botella hizo hoyel anuncio porque hoy se había reunido con Rajoy para acordarlo.

En el PP se daba ya por hecho su retirada, que abre una etapa de incertidumbre y pugnas internas para ocupar su puesto. Con su retirada, la esposa del expresidente del Gobierno, José María Aznar, le quita de encima un problema a Rajoy. Ella siempre dijo que haría lo mejor para el PP, por encima de sus intereses. Las encuestas la dibujaban como kriptonita electoral, su propio partido no la quería, pero Rajoy se habría visto en un brete teniendo que cercenar sus aspiraciones, sobre todo si las hubiera publicitado.

Su marcha le deja mano libre y sólo dos problemas en el horizonte: qué candidato elegir, y cómo lograr que ese candidato no sea Esperanza Aguirre, con la que le une una intensa enemistad mutua. El lunes, el líder del PP dejó claro lo que espera a los aspirantes: “El plazo para la elección de candidatos lo marca la ley, no hay ninguna prisa. Haremos lo que nos convenga”. El portavoz popular, Carlos Floriano, añadió después: “El PP tiene muchos candidatos para Madrid, empezando por su alcaldesa”.

La alcaldesa ya no lo es. Pero quedan, además de Aguirre (lastrada no sólo por su enemistad con Rajoy sino también por su incidente judicial por escapar de la policía municipal), la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes (amadrinada por la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, ha negado por activa y por pasiva en público sus ambiciones), e incluso la propia vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, introducida en las quinielas periodísticas por decir que, como parece evidente, será su partido (verbigracia, Rajoy) quien decida.

La cúpula del PP ya asumía este lunes que Botella sería uno de los descartes a hacer de cara a las municipales. Incluso, máximos dirigentes del PP reunidos este lunes en la Ejecutiva Nacional del partido destacaban que no sería la candidata porque ella no querría al ver las encuestas o porque la formación la convencería, informa Carlos E. Cué.

 A principios de año, sí parecía entrar sin embargo en los planes de Botella presentarse a los comicios de 2015. Transmitía la idea de querer seguir siendo alcaldesa otros cuatro años. Lanzó así su primera promesa campaña electoral: eliminar la tasa de basuras. Poco antes había anunciado su intención de rebajar a partir de 2015 el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, un guiño a una ciudadanía exhausta tras los recortes acometidos por la alcaldesa desde 2012 para cuadrar las cuentas municipales tras la etapa expansionista de Gallardón.

Su sucesor se encontrará en 2015 un Ayuntamiento intervenido por el Ministerio de Hacienda, después de tres rescates financieros consecutivos, pero más desahogado tras poner sus números en negro. Botella presume de haber tomado decisiones difíciles y valientes. Ayer comunicó la última, con la que cierra su fugaz y malogrado paso por la alcaldía y una etapa en la historia reciente de Madrid. 

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