Detenida la cúpula de las asociaciones cannábicas por blanqueo de capitales

Los Mossos arrestan a cuatro dirigentes de la federación que agrupa a los clubes de marihuana

Sede del club cannábico Airam de Barcelona.

La ingente cantidad de dinero que mueven las asociaciones cannábicas despierta, desde hace tiempo, los recelos de los Mossos d’Esquadra. Ahora, y por primera vez, esas sospechas se han materializado en una operación contra el blanqueo que se ha saldado con la detención de los máximos dirigentes de Fedcac, la federación que agrupa a la mayoría de clubes de marihuana y que aboga por la legalización del sector. Entre los arrestados se encuentra el presidente de Fedcac, Albert T., según explicaron a EL PAÍS fuentes de la investigación, que se encuentra bajo secreto de sumario.

Los Mossos y la fiscalía han intensificado en los últimos meses el control sobre las asociaciones cannábicas. Hasta ahora, las redadas se habían centrado en averiguar si, bajo el paraguas del autoconsumo, las entidades sirven como tapadera para el tráfico de drogas. Los investigadores han dado un paso más y tratan de averiguar ahora el uso que los clubes dan al dinero que ganan vendiendo marihuana a sus socios. En la operación, dirigida por un juzgado, han sido detenidas al menos cuatro personas, indicaron las mismas fuentes.

Los clubes cannábicos son entidades sin ánimo de lucro y, como tales, deben reinvertir todas las ganancias en beneficio de la propia entidad. Fuentes del sector estiman que su facturación mensual, solo en Cataluña, asciende a cinco millones. Parte de esas ganancias sirven para costear los gastos de funcionamiento —alquiler, nóminas—, matizan las mismas fuentes. En la comunidad existen unas 400 asociaciones que cuentan con una legión de 165.000 asociados, según datos de Fedcac.

Contra los máximos responsables de Fedcac se ha dirigido precisamente la operación. Los detenidos son los interlocutores habituales con la Administración y han mantenido decenas de reuniones con responsables públicos para convencerles sobre la necesidad de regular el sector. El miércoles, agentes de la unidad de delitos económicos de los Mossos irrumpieron en la sede de Airam, en Ciutat Vella. Airam es una de las entidades que más activamente ha participado en la regulación del consumo de marihuana y su presidente, Albert T., lo es también de la federación. La operación se completó ayer con el registro de otra entidad, Kali —ubicada en Sant Cugat— donde no se produjeron detenciones. Su responsable es vicepresidente de Fedcac. El número tres y tesorero del organismo, Albert Mayol, denunció ayer “una ofensiva en toda regla” y expresó su temor a ser detenido también en una operación que sigue abierta. “Estoy esperando a ser el siguiente”, dijo Mayol.

La federación de asociaciones cannábicas denuncia el acoso policial en pleno debate para regular el consumo

La Federación de Asociaciones Cannábicas Autoreguladas de Cataluña emitió ayer un comunicado en el que informó de las detenciones y de los registros en las sedes de Airam y Kali. “Vemos un mensaje contradictorio cuando se nos pide colaborar para la regulación y, al mismo tiempo, nos impiden desarrollar nuestra actividad con normalidad con intervenciones policiales periódicas”.

Las detenciones llevaron el nerviosismo a las sedes de Airam y de Kali. “Toda la junta está detenida, nos están sometiendo a un acoso y derribo”, explicaron fuentes de Fedcac. Los responsables del organismo, añadieron las mismas fuentes, estaban tranquilos porque “tienen un modelo de buenas prácticas y los locales ya habían superado la inspección administrativa de la Guardia Urbana”. Ese manual implica, entre otras cosas, la obligación de tener a todos los trabajadores en nómina, de contar con un médico que atienda y aconseje a los asociados y de limitar la cantidad de cánnabis que puede comprar cada socio.

“Es lo de siempre, el Departamento de Salud lo quiere regular y los Mossos siguen deteniendo”, agregó Martí Cànaves, el abogado penalista que ha defendido a miembros de diversas asociaciones.

La Fedcac aboga por “la regulación definitiva del sector” basada en “una manera de trabajar transparente” y “en colaboración con la Administración pública”. Hace dos años, los Mossos ya detuvieron a un miembro de Airam, que agrupa a unos 7.000 asociados, e imputaron a otras nueve personas por tráfico de drogas. Los agentes encontraron 17 kilos de marihuana e intervinieron 11.000 euros.

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