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AENA abre una investigación sobre el aterrizaje abortado en Barcelona

Un vídeo difundido en las redes sociales muestra cómo un avión vuelve al aire al encontrar a otro en la pista donde iba a tomar tierra

El avión de UTair se dispone a aterrizar en El Prat mientras el de Aerolíneas Argentinas cruza la pista, en una captura de vídeo.

AENA ha abierto una investigación sobre los sucesos ocurridos la madrugada del sábado en el aeropuerto de Barcelona, cuando un avión tuvo que abortar la maniobra de aterrizaje al encontrar otra aeronave cruzando la pista rodando en dirección a su punto de despegue. El incidente fue captado por un videoaficionado a las 6.50 horas del sábado y las imágenes se han difundido de forma masiva a través de las redes sociales.

El vídeo muestra una aeronave de la compañía Aerolíneas Argentinas (un Airbus A340-300, con capacidad para unos 300 pasajeros) cruzando la pista 02 para dirigirse a la 25R para despegar hacia Buenos Aires.  Mientras, otro avión de la rusa UTair (un Boeing 767-30 con capacidad para 336 pasajeros) se aproxima para aterrizar, procedente de Moscú. Según fuentes profesionales, el dato del radar indica que el Boeing ruso se hallaba a solo 200 pies (equivalentes a unos 60 metros) y a unos 20 segundos de posar el tren de aterrizaje en El Prat. AENA se niega a confirmar esa información aduciendo que hay "una investigación en marcha".

Las imágenes fueron tomadas por un spotter, como se conoce a los aficionados que toman fotos y vídeos de las maniobras de los aviones en los aeropuertos (desde fuera del recinto, obviamente, ya que está absolutamente prohibido permanecer en el recinto sin autorización).

AENA ha notificado la situación a la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC) "para su análisis y correspondiente investigación". "Dicha investigación confirmará la existencia de tal incidente y determinará sus causas", afirma AENA en un comunicado. En cualquier caso, aclara, las imágenes del vídeo que circula en las redes "no son parte de la investigación".

"Es un incidente serio pero no hubo riesgo de colisión", explica David Guillamón, portavoz de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA). La pista sobre la que se produjo el suceso tiene 2.528 metros. El avión ruso iba a tomar en la cabecera de la pista y el argentino ya estaba abandonándola para enfilar una calle de rodadura para llegar a la que había pedido para despegar.

Fuentes del aeropuerto de Barcelona aseguran que no hubo riesgo en ningún momento y que las imágenes están captadas desde un punto de vista que se presta al equívoco: el avión que se aproxima está a 1.000 metros (en horizontal) y el que cruza ya estaba fuera de la pista, mantienen. Pero por lo visto el piloto del Boeing o el controlador no tenían tan clara la ausencia de riesgo y prefirieron devolver el avión al aire.

Guillamón explica que se produjeron varias circunstancias que llevaron a una situación compleja en ese momento. Por un lado, se estaba procediendo a un cambio de configuración del aeropuerto (por cambios en los vientos dominantes) de modo que se incrementa la carga de trabajo de los controladores, que además estaban procediendo al cambio de turno e intercambiando la información necesaria. Además, el avión de Aerolíneas Argentinas había pedido una "pista no preferente", añade Guillamón, algo habitual cuando la operativa del aeropuerto lo permite para evitar rodeos en función de adónde se dirija el vuelo. Este considera altamente probable que hubiese algún fallo humano, bien del controlador de rodadura que dio paso al Airbus sin tener en cuenta que se acercaba el Boeing o bien del piloto de Aerolíneas que se metió en la pista sin autorización.

En el texto, el gestor de los aeropuertos explica que la maniobra que se aprecia en las imágenes se llama go around, o "motor y al aire". La decisión última sobre esta maniobra --"un procedimiento estándar que cuenta con todas las garantías de seguridad y para la que los pilotos están entrenados", afirma-- la decide el comandante del avión cuando no ve claro aterrizar por razones meteorológicas o porque un error de piloto o del controlador dejan distancia insuficiente con otros aparatos.

Esa maniobra se produjo en más de 200 ocasiones en Barcelona el año pasado, según explica David Guillamón, portavoz de la  Asociación de Controladores de Tráfico Aéreo (APROCTA), que cifra la ocurrencia según Eurocontrol en una de cada 3.000 aproximaciones. Pero la inmensa mayoría se producen por situaciones mucho menos peligrosas. La última memoria publicada de la Comisión de Estudio y Análisis de Incidentes de Tránsito Aéreo (CEANITA), de 2012,  indica que se recibieron 103 notificaciones de incidentes ese año, de los que 14 fueron graves (severidad A, casi ocurre un accidente) y 38 incidentes mayores, en los que la seguridad se vio comprometida (severidad B).

En declaraciones a la agencia Efe, el vocal de comunicación de la Asociación  de Controladores de Tráfico Aéreo (APROCTA), Jesús Pedraz, ha afirmado que la operación de "motor y al aire" comporta un "riesgo cero", ya que los pilotos están formados para acometerla, y que siempre es mejor actuar así para minimizar cualquier posible riesgo en el aterrizaje. Pedraz, que es controlador aéreo de aproximación en el Aeropuerto de Barcelona, ha advertido que las imágenes del vídeo en el que se ve la maniobra pueden resultar engañosas, ya que lo más probable es que el avión ruso pudiera haber aterrizado sin problemas.

Fe de errores

En una versión previa de esta información se decía por error que David Guillamón es portavoz de la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta), su anterior cargo.