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OPINIÓN

Confluencia para ganar

Sobran los motivos para construir la alternativa e intentar ganar Barcelona. Para intentarlo con todas nuestras fuerzas

Hace un par de semanas las vecinas y vecinos de Bon Pastor arrancaban un pequeño gran triunfo: conseguían frenar la decisión de la Administración contra su Escuela de Adultos, y obtenían el compromiso de una mesa de participación donde concretar su futuro. Frente a un planteamiento unilateral y tecnócrata del Consorci d'Educació de Barcelona, la movilización vecinal articulaba la defensa de un servicio público, de un bien común.

Hace solo unos días la Plataforma Salvem Botticelli conseguía otra victoria tangible: el Gobierno municipal anunciaba que suspendía el proyecto de aparcamiento privado vinculado a una operación comercial rechazada por el barrio. Habrá un proceso participativo para definir los usos de la plaza. Frente a una decisión especulativa tomada a remolque de un interés privado, la movilización vecinal en Horta articulaba la defensa de un espacio público.

Estamos ante barrios y gente luchadora con capacidad para preservar la ciudad común y frenar decisiones municipales de baja intensidad democrática y alta intensidad mercantilizadora. En el pleno municipal del pasado viernes, la mayoría conservadora CiU-PP sacaba adelante la desregulación de horarios comerciales. Los lobbies del comercio turístico se salían con la suya: ahora podrán abrir los domingos. Y lo harán a costa de los derechos laborales y de conciliación, a costa del tejido comercial de proximidad. Las trabajadoras del comercio hicieron oír su voz, cargada de razones, en la plaza y en la sala de plenos, pero la mayoría CiU-PP se impuso como tantas otras veces.

En el mismo pleno, el alcalde informaba de que llevamos 265 desahucios de familias socialmente vulnerables en Barcelona en lo que va de año. La solidaridad vecinal y la lucha de la PAH logran frenar un buen número de ejecuciones. Pero el Gobierno municipal permanece insensible a la necesidad acuciante de acabar con los desahucios. Ni políticas preventivas suficientes, ni derecho al realojo digno y estable.

Ganar Barcelona para que no sigan amenazando a las escuelas públicas, para que no sigan amenazando con privatizar el uso de las plazas

Son solo ejemplos muy recientes, pero enmarcables en un conjunto de políticas injustas que van desde la privatización de las guarderías hasta la derogación del plan de usos de Ciutat Vella que impulsó Itziar González, pasando por un recorte drástico de la inversión social de proximidad mientras se transfieren 16 millones a la Fórmula-1.

Sobran los motivos para construir la alternativa e intentar ganar Barcelona. Para intentarlo con todas nuestras fuerzas. Más que un objetivo electoral, es hoy un compromiso ético. Inaplazable. Ganar Barcelona para que no sigan amenazando a las escuelas públicas, para que no sigan amenazando con privatizar el uso de las plazas. Tenemos que hacerlo antes de que precaricen el empleo y la vida de más y más personas, antes de que apoyen el rescate del próximo banco y avalen el desahucio de la próxima familia.

Sí, Ganar Barcelona para que no cierren centros de salud ni abran hoteles de lujo; para que dejen de repartirse el negocio del agua; para que no abusen más con el precio del transporte; para que las prioridades se desplacen de las avenidas del lujo a los barrios populares. Para recuperar el derecho a la ciudad, a decidir sobre nuestra cotidianidad en un marco de democracia local real.

No solo es necesario, es también posible. Lo es porque en Barcelona convergen una ciudadanía con valores democráticos y solidarios ampliamente predominantes, un mosaico de movilizaciones que se expresa con fuerza, una densa red de prácticas cooperativas, y fuerzas políticas con trayectorias transformadoras que apostamos por construir la dimensión municipalista del proceso de ruptura constituyente. Todas y todos juntos podemos. Desde lo que somos y aportamos, y con voluntad de mestizaje y de nuevas contribuciones. Es la lógica de la confluencia: más allá de las clásicas apelaciones a la unidad; mucho más allá de la fragmentación.

En ICV-EUiA apostamos por la construcción de la confluencia para vertebrar la alternativa al Gobierno de Trias, para disputarle a los actores predominantes de la ciudad la hegemonía social y la mayoría política. No solo apostamos, la ponemos en práctica: en espacios plurales de activismo territorial y temático donde trabajamos a diario. Compartimos perspectiva con la propuesta que lanza la plataforma Guanyem Barcelona. Se abre una ventana de oportunidad: la posibilidad de articular un escenario donde hacer tangible la confluencia de todos los actores, tanto políticos como ciudadanos. Desencadenar múltiples energías ciudadanas de cambio. Y conseguir ubicar a Barcelona como referente de la nueva política democrática.

En el proceso residen buena parte de las claves para forjar una alternativa compartida. La construcción de un marco relacional cooperativo, horizontal y surcado por lógicas de empatía y confianza. Un proceso donde cruzar legitimidades, aprendizajes y reconocimiento mutuo. Con voluntad de superar certidumbres propias, y crear un sujeto político diferente, sentido como propio por todos los actores de la confluencia. Sumar sí, y hacerlo para ganar y transformar. Ganar para situar la dimensión ética, la dignidad humana, y el derecho a decidirlo todo como piedras angulares del proyecto. Una confluencia de luchas, complicidades, propuestas y esperanzas. Para ganar Barcelona. Para construir la ciudad común.

Ricard Gomà es presidente del grupo municipal de ICV-EUiA en el Ayuntamiento de Barcelona