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La red de bicis públicas se retrasa otros dos meses por más pruebas

El 10% de las bases para los velocípedos está dañado antes del estreno

Aparcamiento de bicicletas eléctricas en la calle Montera.

Con un retraso de dos meses sobre el calendario inicial —su inauguración estaba prevista para el 1 de mayo—, el sistema de alquiler de 1.580 bicicletas eléctricas públicas arrancará previsiblemente a finales de junio. La enésima demora en una de las propuestas estrellas del exalcalde Alberto Ruiz-Gallardón, que lanzó el Plan Director de Movilidad Ciclista de Madrid en 2008 y este proyecto en 2010. Fuentes municipales explican que la nueva dilación se debe a que se ha decidido seguir haciendo pruebas en el sistema informático para garantizar su funcionamiento y que no va a haber problemas para pagar por su uso o su control.

“No solamente se está probando el sistema a conciencia. Al contrario que en otras ciudades, se ha querido inaugurar con todas las estaciones operativas y no activándolas paulatinamente”, explican desde Bonopark, la empresa de Pamplona que gestiona el servicio. Pruebas que ajustarán el funcionamiento del software, los anclajes, el Tótem (el centro de interacción con el ciclista) o la aplicación para smartphones. Porque por los soportes móviles IOS, Android y Windows P se podrá consultar la disponibilidad de estas bicis.

Una isleta de

la calle de Ayala

fue destrozada nada más instalarse

Además, la compañía cree que “los costes elevados de redistribución no existirán”, porque estas bicis llevan un motor que se activa con el pedaleo y que reduce la tentación de dejarlas tiradas. Es decir, que no va pasar como en Barcelona, donde los velocípedos no llevan motor. De todas formas, la empresa reconoce que tendrán que pasar varios días para saber dónde hay más demanda. “Cada ciudad es diferente y cambiante, por lo que las previsiones deben ser contrastadas con las métricas de uso”, explican.

Aunque aun no se han colocado las bicicletas —se retrasará hasta el día de la inauguración—, ya el 10% de las primeras 123 estaciones de recarga en las que anclar las máquinas ha sufrido actos vandálicos. Por ejemplo, se destrozó el sistema de plástico que cubre el dispositivo eléctrico en la plaza de la Independencia, se robó el pavimento en la Puerta del Sol o se vertió pintura sobre anclajes. El Ayuntamiento informa de que los desperfectos se han ido subsanando a medida que se conocían. Bonopark, por su parte, señala que contaba con estas incidencias por “encontrarse precisamente en el ámbito de la vía pública”.

A la policía municipal le constan dos avisos. Uno en Conde de Romanones al haber sido arrancado un panel del puesto de bicicletas que dejó a la vista el cableado y otro en la calle de Ayala, donde se rompieron las isletas a los cinco minutos de instalarlas, según fuentes policiales.

El vandalismo con las bicis es un mal generalizado en España. Hasta el punto de que en Alicante, la empresa Tevaseñal no renovó el pasado marzo la concesión por los robos y los destrozos en bicis y anclajes —que han causado pérdidas por valor de varios miles de euros— y la baja demanda (308 abonados tras cuatro años en funcionamiento). En Madrid, a diferencia de Valencia, Barcelona, Zaragoza o Sevilla, la primera media hora no es gratuita, un hecho que en Alicante, según Tevaseñal, les llevó a la ruina porque pocos las cogían.

Los robos de material —el cobre del sistema eléctrico, por ejemplo— y de las máquinas, muy valiosas porque con motor cuestan el doble que las de solo pedales, preocupa. Un botón de muestra es Sevilla, donde durante 2013 hubo 178 denuncias por robo. Por eso, las máquinas madrileñas llevarán un GPS que las localice, tendrán un sistema de bloqueo y sólo se podrán recargar en alguno de los 3.120 anclajes disponibles. Bonopark ha podido tomar nota de la pionera Barcelona, que hace cinco años tuvo que reforzar la seguridad tras detectar que la mitad de sus bicis —3.000— estaba ilocalizable al menos una vez al año.

Más batería y frenos de tambor

La bicicleta eléctrica pesa 22 kilos más otros 3,5 de motor —las buenas no motorizadas no superan los diez kilos— por lo que, si el propulsor se rompe y tarda en arreglarse, resulta muy pesada para desplazarse por la ciudad. La reparación es una actividad continua. En Barcelona, por ejemplo, se quedaron sin 300 bicis (el 5% del parque) durante unas semanas porque no llegó el repuesto de la pieza que sujeta la dirección, situada debajo del manillar.

Bonopark, fabricante desde 2009, explica que para ahorrar mantenimiento ha optimizado el concepto de las bicicletas. Por ejemplo, ha instalado una recarga inteligente que alarga la vida útil de la batería y ha elegido frenos de tambor y un eje integrado que requieren menos cuidados. Asegura esta empresa que en San Sebastián —donde también gestionan el sistema de bicis eléctricas— hay un bajo índice de averías, en parte porque hacen labores de mantenimiento preventivo.

El precio del alquiler de este tipo de vehículos oscilará mucho si se adquiere o no un abono anual de entre 15 euros y 25 euros. Para estos casos, la media hora de bici tendrá un precio de 50 céntimos, mientras que sin abono se elevará por encima de los dos euros. Los pagos se harán obligatoriamente con tarjeta de crédito.

El que Madrid cuente con carriles bici favorece este tipo de transporte alternativo. En 2013 había 238 kilómetros de carriles construidos y en este curso pretenden inaugurarse 70 kilómetros más dentro de la M-30, donde se van a colocar las bicis eléctricas. El problema es que este sistema de alquiler no llega a algunos distritos del centro: parte de Chamberí y Arganzuela, Chamartín y Tetuán. A favor de Madrid juega también que el servicio funcione las 24 horas, a diferencia de muchas ciudades.

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