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Trias tolera el renacer de Can Vies

El alcalde permite al colectivo ‘okupa’ reconstruir su centro social si no hay más disturbios

El espacio ya acogerá nuevas actividades este fin de semana

Finaliza la retirada de la excavadora calcinada en el centro social Can Vies, en Sants. Ampliar foto
Finaliza la retirada de la excavadora calcinada en el centro social Can Vies, en Sants.

En Acto de Violencia, Manuel de Pedrolo plantea como una sociedad es capaz de poner en jaque a toda una dictadura con una acción muy revolucionaria: quedarse en casa y no hacer nada. Parece ser esta la solución que ha encontrado el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, para escapar de la peor crisis que ha sufrido su Gobierno. El Ayuntamiento de Barcelona está permitiendo que los okupas vuelvan a construir Can Vies, el centro social que mandó desalojar y derribar el lunes de la semana pasada y que dio pie a cinco días de violentos disturbios.

Desde el Ayuntamiento de Barcelona ni confirman ni desmienten. Se limitan a recordar las declaraciones que hizo el primer teniente de alcalde, Joaquim Forn en las que aseguraba que “si no hay acciones violentas” el Gobierno local estaba “dispuesto a hablar de todo”. La otra parte del conflicto, los okupas de Can Vies, tampoco hace declaraciones e insiste en que ellos se han propuesto “reconstruir Can Vies” y esto es lo que van a hacer.

Pero los hechos son los que son. Si el Ayuntamiento no impide la reconstrucción de Can Vies se han acabado los disturbios y si no hay violencia el Gobierno está dispuesto a todo, incluso a permitir que los okupas vuelvan a levantar el centro social. Para favorecer esta especie de acuerdo —alcanzado sin negociar—, el Ayuntamiento retiró ayer por la mañana la excavadora que los okupas quemaron el martes.

Horas más tarde, los jóvenes de Can Vies ya habían alquilado un contendor de 6 metros cuadrados para continuar con sus trabajos de limpieza del solar. En una hora ya lo habían llenado. Mañana instalarán dos contenedores más en la puerta y continuarán sacando ruina. Su objetivo es que la zona que se llevó la peor parte del derribo quede limpia este fin de semana, cuando hay convocada una nueva jornada de trabajo y se están preparando diferentes actividades.

El desalojo se produjo el lunes al mediodía y en ese mismo momento ya empezaron los trabajos para derribar el inmueble. El Ayuntamiento quería evitar que los okupas volvieran a entrar en el edificio. La máquina solo pudo trabajar un día, porque el martes por la noche le prendieron fuego y estuvo quemando durante más de cuatro horas sin que los Mossos pudieran evitarlo.

En un solo día de trabajo, la empresa de derribos apenas tuvo tiempo para demoler una parte de la finca que, si nadie lo impide, los okupas transformarán en un patio. El resto del edificio se encuentra en un estado ruinoso, según el informe de la empresa de derribos pero, según parece, su estructura no está dañada. La cooperativa de arquitectos La Col está redactando un informe sobre su estado y ya prepara un proyecto para rehabilitar la finca. Por ahora, han delimitado la parte más peligrosa para evitar que nadie entre en ella para evitar riesgos.

El teniente de alcalde, Joaquim Forn, se refirió ayer a la reconstrucción y dejó entrever que no tienen ninguna intención de evitar que sigan con sus trabajos: “Nosotros no podemos ir más allá. Hemos cerrado la zona y creemos que estamos haciendo todo lo posible para explicar públicamente los diferentes peligros que se pueden encontrar. Hemos hecho toda la labor que se nos puede requerir”, afirmó.

Hoy está previsto que el colectivo okupa celebre una asamblea abierta para informar de todos sus planes a los vecinos que quieran asistir.

 

 

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