Servini: “Si no creyera en la justicia universal, no estaría aquí”

La juez agradece a los magistrados españoles la colaboración con las víctimas del franquismo

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La juez María Servini sale de los juzgados de Sevilla tras tomar declaración a Paco Marín, a la derecha.

Han vivido para contarlo y declararlo ante una juez. La magistrada argentina María Servini, que instruye en Buenos Aires la única causa abierta en el mundo contra los crímenes del franquismo, ha llegado a tiempo para escuchar en España las declaraciones presenciales de víctimas de la represión franquista. Ya lleva acumuladas horas y horas de testimonios de personas que le están narrando los dramas y recuerdos que sucedieron entre 1936 y 1977. No ocurrió en su país, pero instruye el caso. "Si no creyera en la justicia universal, no estaría aquí", dijo este viernes en Sevilla tras reunirse con el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas (IU).

Servini, que permanecerá en España 10 días para tomar declaración a las personas que por enfermedad o por su avanzada edad no han podido viajar a Buenos Aires ni ir al consulado de Argentina en Madrid para prestar su testimonio por videoconferencia, ya ha recibido a varias víctimas del franquismo en el País Vasco y en Sevilla. Este viernes reveló algunas de sus primeras impresiones: "Lo que se ve es el miedo y el terror de cada persona a declarar. A veces quieren omitir nombres o no dan detalles de las circunstancias en las que ocurrieron los hechos. Se emocionan, lloran. Lloran incluso los nietos que no han conocido a sus abuelos. Es duro, es difícil", dijo la juez, que en los próximos días se desplazará hasta Madrid para seguir tomando declaraciones y visitará el Cementerio de San Rafael, en Málaga, donde se encuentra la mayor fosa común de la Guerra Civil.

En su periplo le acompaña el fiscal del caso, Ramiro González, que el mismo día que el Gobierno de Rajoy recordó a sus jueces que tenían que acatar la reforma de la justicia universal, el fiscal argentino declaró: “Entendemos que la justicia, universal o no, es una sola. Y mientras tengamos facultades para intervenir, lo ideal sería que se investigue acá. Si esto no ocurre, para eso está la justicia universal, precisamente para cuando trascienden las fronteras. Es una obligación de los propios estados para conocer la verdad de las personas y que sean reparadas”, dijo González. Servini matizó que hay varios argentinos entre los muertos y desaparecidos en España durante la represión y que tendrá que investigar cada dato. Este viernes el grupo de trabajo Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía de CGT le entregó un documento con los datos de 28 argentinos represaliados en Andalucía entre 1936 y 1970.

Con respecto a la ausencia de juicio en España para las víctimas del franquismo, la juez fue tajante: “No me he puesto a pensar sobre el Gobierno español. Soy de otro país nada más que pienso en el Gobierno de mí país. Tampoco me corresponde pensar sobre si actuó bien o mal este Gobierno. Yo con el Gobierno español tengo que tener la relación para que a mí me contesten los exhortos que por vía diplomática estamos mandando”, declaró. No obstante, la juez dijo el martes en el País Vasco que confiaba en que la investigación que ha abierto en Argentina pudiese “seguir adelante” en España. Y aprovechó este viernes para agradecer la colaboración de los magistrados españoles que están facilitando su labor. "Se han comportado excelentemente", afirmó.

De momento, la magistrada ha comentado que no necesitará volver a España para seguir tomando declaraciones, pero tendrá que ver cómo se desarrolla la causa, que ya cuenta con más de 100 víctimas incorporadas al proceso, que ya suma 47 tomos. Además, Servini, se comprometió a tomar declaración por videoconferencia antes de final de año a una víctima que no estaba incluida en su agenda. Ramiro González, dijo que sería aventurado poner una fecha de finalización de todo la instrucción. "Hay tantas querellas como víctimas y encontramos un sinnúmero de vicisitudes", comentó. "Estamos permanentemente incorporando pruebas que posteriormente serán motivo de análisis", añadió.

Desde este viernes cuentan también con la declaración del sevillano de 91 años Paco Marín, que lleva varios días nervioso y casi sin dormir por su cita con la juez. Acude a los juzgados de Sevilla con un pin de la bandera de la república en la solapa y una cartera con fotos y recuerdos. “Todos los actos a los que voy se los adjudico a mi padre, así le dan más dignidad”, dice Marín mirando al cielo tras salir sonriente de prestar declaración. “Le he contado todo a la juez, lo que significaba mi padre para mí, cómo lo mataron, incluso le he regalado también dos discos con intervenciones mías en los colegios”, dice ilusionado.

Paco Marín es probablemente una de las víctimas con los recuerdos más claros, según describe, tenía 13 años cuando mataron a su padre, en septiembre de 1936: “Y sé con certeza que está enterrado en una fosa en el Cementerio de Sevilla, me lo contó un amigo de mi padre, que lo llevó hasta allí en camión”. Cuenta indignado que sobre la fosa construyeron panteones que ya no se van a levantar para exhumar esos cadáveres. “El señor está completamente lúcido, recuerda todo perfecto”, dijo la juez de su testimonio.

Este viernes fue un hito para para este nonagenario, que es de los miembros más veteranos de la Asociación Andaluza Memoria Histórica y Justicia, pero no es la primera vez que pone en pie su historia para contarla a la comunidad internacional. Marín ya narró su pasado al Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas o Involuntarias de las Naciones Unidas que vino a España en septiembre de 2013 para escuchar los testimonios, recabar datos y conocer las investigaciones e iniciativas de las víctimas y los memorialistas. Paco Marín ha vivido para contarlo, y ha llegado a vivir para declararlo ante una juez. Su testimonio ya está rubricado por la justicia.