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Larga vida al coworking

Madrid acoge la tercera edición de la conferencia nacional sobre esta forma de trabajo

La capital alberga cerca de 200 espacios dedicados a este fin

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Un momento de la Coworking Spain Conference.

"Los frikis ya no son tan frikis", bromea uno de los ponentes de la Coworking Spain Conference. Ahora se se llaman coworkers y están de celebración. Este jueves y viernes tiene lugar la tercera edición del evento que reúne a los defensores y curiosos de esta fórmula de trabajo que permite a profesionales de diferentes sectores compartir un mismo espacio laboral. Madrid alberga cerca de 200 espacios dedicados a este fin. Su fundamento es la economía colaborativa. 

El coworking vivió su punto de eclosión en la capital en 2012, seis años después de su nacimiento en EE UU. España ya es el tercero en la lista mundial de países con estos espacios. El movimiento se acerca a la primera pubertad y es el momento de analizar los errores cometidos. El programa del evento incluye charlas, discusiones, y conferencias sobre qué ha sido y hacia dónde va el movimiento. "Es una buen pregunta", analiza Manuel Zea, fundador de Coworkingspain y organizador del encuentro. "Se dirige hacia la profesionalización y cara a la competitividad", responde.

Aspiran a crear una red nacional de coworking que fomente la cooperación 

Este tipo de espacios han dejado de ser la trastienda compartida de algún local o un garaje reformado, como la primera sede del espacio Impact Hub, entidad que acoge el evento. Hoy cuenta con 1.700 metros cuadrados, con 20 empresas disfrutando de sus instalaciones y tiene una larga lista de espera. Max Oliva, su director, se ríe al pensar que hace cuatro años olían a gasolina. "Somos la imagen de cómo cambiamos el mundo con nuestros propios proyectos", dice sonriendo. Esta es la filosofía del espacio y del movimiento. 

Todo novato comete sus equivocaciones. "Algunos pensaron que compartir espacio era una ganga, no se informaron  bien o no se formaron", explica Zea.  Esos fallos les han servido para aprender y formalizar un sector que parecía alegal, que no sabían si identificar como empresa o trabajo particular. Este debate se discute también estos días entre los asistentes, unos 200. 

Una de las propuestas que se han dado ha conocer es la aspiración de crear una red nacional de coworking. La idea ya está en marcha a través de una web de la Universidad de Cataluña. El objetivo es crear una comunidad que fomente el intercambio de conocimiento y dinamizar la economía colaborativa.