Tercera resurrección de Isla Mágica

Looping Group reabre este mes el parque temático construido en la Expo

El consorcio francés orienta las instalaciones al agua y espera 650.000 visitas

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Un empleado de Isla Mágica limpia la zona del lago para la apertura prevista el próximo día 19 de abril.

Cuando George Lucas, artífice de la saga de La Guerra de las Galaxias, visitó con su familia Isla Mágica en agosto de 1999, todo parecía superado. Tras un primer fracaso al intentar reabrir la parte de los pabellones autonómicos de la Expo 92 con lo que quedaba, poco dinero y menos imaginación, por fin parecía que había un proyecto viable para un tercio de la isla que albergó la muestra universal. Pero fue otro espejismo, el segundo. En poco tiempo, el público necesario para hacer rentables las instalaciones daba la espalda a la oferta. Una mala gestión, una deuda arrastrada y la posterior crisis se encargaron del resto. Tras un año de transición, la empresa Looping Group prepara la última resurrección de Isla Mágica, que reabre parcialmente el próximo día 19, antes de ofrecer en junio un nuevo parque acuático de 20.000 metros cuadrados. Esperan y necesitan 650.000 visitas.

"El mejor activo es la plantilla"

“El mejor activo es la plantilla”. Es el resumen de Ana Pérez Luna, presidenta del comité de empresa y trabajadora del parque temático de Sevilla desde 1997. Casi dos décadas después de su primer día, que aún recuerda perfectamente, y de haberse dejado la piel por unas instalaciones nacidas en crisis y mantenidas a duras penas, cree que cualquier balance pasa indiscutiblemente por el capital humano.

Los trabajadores han sufrido tres regulaciones de empleo y mantenido a flote este trozo de isla con esfuerzo personal y económico, pero también con un alarde de responsabilidad y sintonía con el parque que reconoce la actual dirección. El comité que preside Pérez Luna defiende los intereses de los trabajadores, pero sin olvidar las necesidades de la empresa. Sabe que ambos aspectos están estrechamente vinculados y que es necesario encajar las piezas para que sobreviva el proyecto y, con este, los puestos de trabajo asociados.

Los 300 empleados que quedan empezaron juntos y muy jóvenes. “Para muchos era su primer empleo y todavía siguen vinculados entre sí y a la empresa”, explica la representante de los trabajadores. Hace dos años, Pérez Luna temió que este equilibrio inestable terminara por perderse. “He visto el parque muy mal, pero nunca así”, recuerda.

La llegada del grupo empresarial francés Looping Group supuso otra mano para evitar la caída al precipicio, pero con costes laborales, una vez más. Pérez Luna mantuvo una inteligente negociación que pasó por hacer ver que gran parte de los males del parque no se debían a los trabajadores, cuyos salarios y condiciones laborales, estaban más que ajustados, sino a los gestores.

La empresa propuso 31 despidos y los trabajadores consiguieron dejarlo en 21, seis de ellos de la dirección. Además, de todos los afectados, 17 se quedaron como temporales con garantías de trabajo durante ocho y nueve meses. La indemnización para los demás fue la máxima prevista, además de las compensaciones por los cambios laborales que recibieron muchos.

Ahora, los trabajadores vuelven a negociar con el mismo compromiso de siempre con el proyecto, pero con los objetivos muy claros: no recortar condiciones, revisar los criterios de la bolsa de trabajo, descartar cualquier ajuste de plantilla y, en cuanto salgan las cuentas, redistribuir la riqueza.

La idea parece ahora una perogrullada, pero ha tenido que ser un grupo francés quien la ha puesto en práctica: completar parte de La Cartuja de Sevilla, donde se registran temperaturas insoportables en verano, con un parque acuático.

Los anteriores gestores desoyeron a los visitantes, que clamaban una y otra vez por zonas de refresco. Looping, por el contrario, ha hecho de las quejas el objetivo más novedoso e incorporará en junio a la oferta una piscina de olas en la que se podría hacer surf —aunque no está prevista esta práctica—, una zona de toboganes y otra más familiar con atracciones. Al parque, que contará con todas las instalaciones de la pasada temporada operativas, se podrá acceder por 29 euros de media y la zona llamada Agua Mágica, por siete euros más. Al área acuática, que permanecerá abierta tres meses, no se podrá entrar de forma independiente.

Guillermo Cruz, director de Isla Mágica, ha vivido 17 aperturas de temporada de las instalaciones, a las que llegó cuando se estaba construyendo la Expo, pero esta sabe que es crucial. En estos días es casi imposible sacarle media hora para que explique el nuevo parque, que ya ha cambiado su imagen azul por el rojo y amarillo, y anda en plena campaña de promoción.

Durante décadas ha vivido todas las circunstancias que han llevado al parque desde los más alto a lo más bajo. Recuerda que tras la Expo, al igual que ocurrió con la muestra de Montreal, se vendieron 300.000 pases y se registraron hasta 80.000 visitas diarias. Pero como en una montaña rusa, el descenso fue vertiginoso. Después llegó el proyecto de Ogden, que redimensionó el parque, pero aplicó un concepto norteamericano que no terminó de cuajar en Sevilla.

“El nuevo parque adapta el producto a la realidad, a las costumbres y a las cifras”, explica Cruz, quien considera que Agua Mágica, con capacidad para unas 2.500 personas de forma simultánea, será un revulsivo.

La piscina de olas, de 1.750 metros cuadrados está ahora en un ritmo frenético de obras. Pero Cruz está seguro de que llegarán a tiempo para abrir en junio.

Looping, que aspira a rentabilidad inmediata, compró a Caixabank el 82,78% del parque y a cambio, la entidad financiera se hizo cargo de 30 millones de deuda acumulada. El resto del accionariado está muy repartido: Unicaja (6,97%), Ogden International Europe (2,80%), Aldeasa (1,77%), Ayuntamiento de Sevilla (1,73%), Acciona (1,35%), Prodetur (1,41%), Caja España (0,75%) y la Gerencia Municipal de Urbanismo (0,25%). La venta se consumó después de que en 2011, Isla Mágica registrara unas pérdidas de 3,2 millones de euros. Caixabank no quiso seguir adelante y dejó las instalaciones en manos de un grupo con experiencia y dispuesto a invertir más de cinco millones de euros.

Looping gestiona ocho parques, además de las instalaciones andaluzas. En Francia: Bagatelle, el acuario de Saint-Malo, el Parque de Cobac, Mini-Châteaux y el Gran Acuario de Touraine. En Suiza lleva Aquaparc; en Reino Unido, Pleasurewood Hills; y en los Países Bajos, Avonturenpark Hellendoorn. Este último es el más parecido al previsto en Sevilla, ciudad que contará con la ventaja de disponer de esta oferta de ocio en el centro de la capital, algo que no es habitual.

Datos prácticos

Isla Mágica abre el 19 de abril con todas las instalaciones del pasado año, salvo un cine. En junio incorpora 20.000 metros cuadrados donde instalará una piscina de olas, zona de toboganes y área familiar. Cierra en noviembre.

Agua Mágica costará entre cinco y siete euros más y sólo será accesible si se entra al parque principal, que costará una media de 29 euros todo el día. Hay descuentos para entradas de tarde o noche, según la edad y por grupos.

El pase de temporada convencional se mantiene entre los 95 y los 49 euros y se suma el Superpasss, por 115 euros (75 niños), que da acceso a Agua Mágica de lunes a viernes y con descuento en fin de semana.

 El horario inicial será de 11 a siete y se ampliará hasta las 11 de la noche en verano.

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