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Un preso recibe un fármaco contra la hepatitis C con dos años de retraso

El SAS prevé reclamar a Interior el coste del tratamiento

Trinidad Barrera, madre de Manuel Jesús Troncoso, con una foto de su hijo.  Ampliar foto
Trinidad Barrera, madre de Manuel Jesús Troncoso, con una foto de su hijo.

Manuel Jesús Troncoso ha comenzado este miércoles a recibir el tratamiento contra la hepatitis C que le prescribió un médico hace más de dos años. Para llegar hasta aquí ha necesitado que se implicaran los defensores del Pueblo estatal y andaluz y la asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía, que varios especialistas alertaran de que si no se le trataba pronto la enfermedad se complicaría hasta ser casi incurable, que su caso llegara al Congreso de los Diputados y al Parlamento andaluz y que una juez ordene a Instituciones Penitenciarias administrarle el fármaco, una triple terapia que llega a duplicar las posibilidades de curación de los enfermos de hepatitis C pero cuyo coste es muy superior (alrededor de 40.000 euros) al del tratamiento tradicional.

Troncoso, de 42 años, es uno de los beneficiados por la decisión del Servicio Andaluz de Salud (SAS) de adelantar este fármaco a todos los internos en cárceles andaluzas a los que los médicos se lo prescriban. La medida se ha tomado ante las trabas impuestas para tratar a los reclusos por parte de Instituciones Penitenciarias, a quien corresponde costear los medicamentos que los reos pueden tomar en las cárceles.

La Junta ha dado instrucciones para tratar a los reos con hepatitis C

La Junta y el Gobierno central están negociando la renovación del convenio que regula la atención sanitaria en las prisiones y Andalucía ha ofrecido al Estado administrarle la triple terapia a los enfermos de hepatitis C y que Instituciones Penitenciarias abone posteriormente el coste al SAS. El Ministerio del Interior (de quien depende Prisiones) no ha contestado aún, pero los responsables del SAS han dado instrucciones a todos los hospitales para que dé el tratamiento a aquellos reclusos a los que los médicos especialistas se lo prescriban.

Troncoso, que cumple condena en Sevilla desde hace seis años por pequeños robos y menudeo de droga, acudió ayer a la unidad de Infecciosos del hospital Virgen del Rocío. Según la coordinadora de la asociación pro Derechos Humanos de Andalucía, Maribel Mora, que ejerce la defensa legal del preso, los médicos le advirtieron de que el tratamiento puede tener duros efectos secundarios (cansancio, náuseas, pérdida de pelo) y el recluso se mostró dispuesto a superarlos. “Es la única opción de curarse”, explicó Mora.

El tratamiento que ha recibido Troncoso une un nuevo fármaco —telaprevir— a los medicamentos habituales que se empleaban hasta ahora para la hepatitis C. La juez que instó a Prisiones a tratar a este recluso advirtió de que “no existe alternativa terapéutica” para su caso y que si no se le trataba la enfermedad progresaría hacia una cirrosis hepática o un cáncer de hígado “en un relativo corto espacio de tiempo”. Los últimos informes médicos alertaron de que el virus estaba ya en fase de cirrosis.

Fuentes del SAS aseguraron que se está administrando el fármaco a varios presos, pero no supieron concretar cuántos tratamientos han prescrito los especialistas andaluces. En respuesta a una pregunta en el Congreso de los Diputados, Prisiones señaló hace unos meses que solo se había administrado la triple terapia contra la hepatitis C a cuatro reclusos, ninguno de ellos de cárceles andaluzas. A la espera de que la Junta y el Ministerio de Interior renueven el convenio sanitario, la Consejería de Salud ha anunciado que remitirá a Instituciones Penitenciarias las facturas de todos los tratamientos.