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CRÓNICA

Formentera consumible y vulnerada

Se desvanece la idea de un entorno de arenales tropicales y un campo primitivista pre africano, imaginario de postales, ‘spots’ y películas

La población se ha duplicado en 15 años: de 6.000 a 12.000 habitantes. Ampliar foto
La población se ha duplicado en 15 años: de 6.000 a 12.000 habitantes.

Formentera es una isla fantástica que está en riesgo por su éxito. La imagen y su paisaje, la realidad territorial, social y turística, están amenazadas por la ocupación inmobiliaria y la masiva explotación y concentración veraniega. Se desvanece la idea de un entorno de arenales tropicales y un campo primitivista pre africano, un imaginario decorado por leyendas, postales, spotsy películas. Aun con muchos ámbitos preservados por ley y duras restricciones a la urbanización, la población se ha duplicado en quince años: en 2000 el padrón era de 6.000 habitantes y ahora es de 12.000. No hay agua dulce y en verano la presión de turistas, veraneantes con casa, excursionistas y navegantes multiplica por más de cuatro la población. Se generan casi 9.000 toneladas de basura al año.

En Punta Savina la naturaleza se desvanece, la piel de tierra ha quedado marcada por las máquinas. Es un síntoma grave, la huella de la decisión de dos potentados por sus negocios y fortuna, Isak Andic de Mango y Rafael del Pino de Ferrovial, de construir sus grandes mansiones en una zona vetada, sin habitar. Es un precedente. Una esquina de la isla libre de las trazas del cemento ha sido derrotada. Los potentados excavaron cuatro hoyos, para sí y otros dos afines. Abrieron canteras —el suelo es de piedra madre, arenisca, marés— para enterrar parte de la obra. Habitarán en un pequeño desierto con plantas locales quemadas por la saladina del viento que obliga a pinos, matas y sabinas a crecer de lado, con las copas inclinadas, barraqueras, porque la sal quema los brotes.

La población se ha duplicado en 15 años: de 6.000 habitantes a 12.000

Los solares de Andik y del Pino nacen en un área natural de especial interés hoy inedificable. La derecha de Formentera permitió en su plan territorial construir en ese ámbito protegido. La izquierda dio las licencias, dice que obligada y temerosa de las sentencias de indemnización por expedientes heredados.

La naturaleza ha mudado en las cercanías de cala Saona, en los límites del parque de Ses Salines. Andic y del Pino —gente de yates gigantes para vivir y dar la vuelta al mundo— alzan sus pirámides en la micro isla, en una esquina que fue salvaje. Restablecer el orden natural de los parajes y la arquitectura anterior a los desastres es una quimera. Las derrotas son totales pero hay quien nunca pierde. En la misma Formentera ha sucedido un episodio casi insólito un combate cívico, en los tribunales y los medios, que encabeza un profesional sin uniforme ni siglas.

Isak Andic y Rafael del Pino construyen mansiones en una zona sin habitar

Salvador Roig Planells, arquitecto hijo de maestro de obras, defensor del común y ciudadano con causa, pugna por la reconstrucción de una casa payesa de 1850 de ca ses Castellones de Sant Ferran. La vivienda protegida y catalogada en el núcleo antiguo fue derruida, con licencia de 2004. En el solar se alzaron, también con permiso, tres vulgares centros comerciales.

Roig, amparado por la ley en defensa de la isla, logró la anulación de la legalidad de la obra nueva y su derribo en 2012, por sentencia judicial. Ahora ha llegado otro auto que anula la licencia de derribo del patrimonio vulnerado (la casa del siglo XIX) y exige la reconstrucción de la vivienda patrimonio de Formentera. Los jueces dictan que las cosas retornen a su estado previo a los primeros hechos ilegales, a la realidad anterior. De por medio cinco millones de reclamación de los negociantes que perdieron sus locales nuevos tras el atentado cometido, con papeles.

Los jueces ayudan a restablecer el orden natural anterior a los desastres

El arquitecto Roig ha vindicado que la nueva / vieja casa responda a la “arquitectura vernácula”, una reconstrucción con piedras, masa y bigas de época, estilo y tiempo geológico semejantes. Él pugnó contra las autopistas de Matas en Ibiza, se montó en las excavadoras y fue advertido por la Guardia Civil. Se enfrentó a la izquierda por la construcción del dique gigante de Botafoc en Ibiza —que recrece—, lamentó restauraciones en las casas públicas de Dalt Vila o denunció ofensa a la memoria de su admirado Josep Lluis Sert.

Vernácula se adjetivaba la lengua propia. “Vernaculus”, es “doméstico, nativo, indígena”; también significa “esclavo nativo” o “esclavo nacido en casa” (hijo de esclavo).

Frank Lloyd Wright dice que arquitectura vernácula es igual a “edificio folclórico (popular) nacido en respuesta a las necesidades reales, ajustado al entorno”, edificado por personas que conocían el método y el “sentimiento patrio”, una forma primitiva de diseño aun sin razonamientos intelectuales, ni títulos.