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Un técnico de FGV admite que no le formaron para cambiar los cristales

Declaran dos técnicos y un maquinista en la investigación del accidente ferroviario de 2006

Un técnico de FGV declaró ayer al juzgado de Instrucción número 21 de Valencia, que investiga el accidente de metro de 2006, en el que 43 viajeros perdieron la vida, que no recibió formación específica para cambiar los cristales de las unidades de metro, si bien reconoció que se apoyó en la experiencia de sus compañeros. Las víctimas entienden que el desprendimiento de los cristales de la UTA hizo que una mayoría de viajeros salieran despedidos por las ventanas.      

El juzgado reanudó ayer las declaraciones, tras un breve paréntesis en Fallas, con el testimonio de dos técnicos y un maquinista de la línea 1 del metro, donde hace más de siete años se registró el trágico decarrilamiento de la UTA 3736 entre las estaciones de plaza España y Jesús.

El técnico agregó que las revisiones de los trenes de FGV las fijaba la oficina técnica de talleres: cuando los operarios detectaban cualquier anomalía la apuntaban y el jefe de equipo las evaluaba y decidía. Alguna se podía dejar pendiente para comprobar su evolución en la siguiente revisión, siempre que no fuera una anomalía importante, declaró.

Otro trabajador encargado de las revisiones no recordaba cada cuanto tiempo se realizaban las revisiones de los trenes y tampoco supo explicar, según fuentes judiciales, el motivo de que la unidad que volcó aquel 3 de julio tenía anotados kilometrajes muy diferentes en cuatro partes de talleres.