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Arte por las orejas

El festival In-Sonora reúne 36 propuestas de sonido experimental e interactivo

Comienza este fin de semana en diversos espacios y se desarrollará hasta el 11 de abril

La instalación 'Vibrant Disturbance' de Christian Skjødt.

Las fronteras que separan la música experimental, el arte, el arte sonoro, la performancey algunas otras disciplinas son borrosas. A transitar entre ellas de un lado a otro se dedica el festival In-Sonora que comienza este fin de semana y se desarrollará hasta el 11 de abril en diversos espacios de la capital como el Reina Sofía, CentroCentro, Twin Gallery y Of Limit. En esta octava edición, se presentan 36 propuestas de 16 países que fueron seleccionadas de una convocatoria pública a escala internacional con el requisito fundamental de que tengan relación con el sonido y la interactividad, los dos ejes del festival. “Participan artistas de todas las disciplinas que interactúan con el público y el espacio. No tienen que ser muy tecnológicos o sofisticados, basta con que el público interactúe con la obra y la modifique”, explica la directora Maite Camacho.

Diversos espacios de la capital acogen ‘performances’ hasta el 11 de abril

Los géneros también son variados: exposiciones, instalaciones, talleres o conferencias. El arte sonoro es una actividad minoritaria, aunque “ahora está más en boga porque ha habido eventos internacionales en lugares como el MoMA y otros centros neurálgicos del arte mundial”, dice Camacho. Otro vicio común es pensar en ruidismo y marcianada cuando pensamos en arte sonoro. “En efecto, hay propuestas que parten del ruidismo, pero otras quieren, por ejemplo, escarbar en el silencio o en los ruidos que produce nuestro cuerpo y nunca advertimos o en lo que suena alrededor y tampoco procesamos”. Y ¿cuáles son las diferencias entre la música y el arte sonoro? Pues las hay varias y sutiles: “Sobre todo tiene que ver con la forma en la que se presenta el sonido o la forma en la que el público accede a él, cómo se escucha o dónde, porque no es lo mismo un auditorio que un museo o un club. Además, la música está constreñida por el ritmo, la armonía o el formato. El arte sonoro puede salir de esos límites y explorar nuevos conceptos”, añade. Pensándolo bien, el teatro o el cine o cualquier expresión artística que contenga sonido también podría serlo. Sin embargo, el arte sonoro es el que da el protagonismo al sonido.

Pero mejor que con la teoría se entenderá con la práctica. Mañana en la galería Off Limits se inaugurará la instalación del polaco Jacek Smolicki titulada Street Sampling, una instalación en la que a través de cuatro canales se mezclan sonidos (con la interacción del público) procedentes de una base de datos que el artista grabó a músicos callejeros de diferentes ciudades. Le acompañan las obras TypeWriterBot del francés Gauthier Le Rouzic, que utiliza una máquina de escribir para cuestionar nuestra forma de comunicarnos o nuestra relación con las máquinas y The Invaders, del también francés Thomas Casta, que aplica sus sonidos a imágenes de la clásica serie de suspense y ciencia ficción The Twilight Zone.

Una de las cintas pertenecientes al taller 'Video Plastique' que impartirá el artista Dirty Electronics.

Un muro de altavoces con estética rave metido en el pequeño espacio de la Twin Gallery es Antrophony, que presenta el artista Manuel Franquelo. “Habla de la necesidad de comunicación y protesta que tienen las sociedades, por lo que en la pequeña sala se crea una atmósfera ruidosa en la que el público también puede dejar su registro”, explica Camacho.

El artista británico Dirty Electronics comenzará el jueves 18 un taller, titulado Video Plastique, en el que participarán músicos, bailarines y cualquier persona interesada. En él se desarrollará un sencillo sintetizador manual y se manipularán antiguas casetes jugando con el concepto de “resto sonoro”. El resultado se verá dentro del programa del sábado en el Reina Sofía, en el que también se verán actuaciones como la improvisación electrónica de Feel Flow o los audiovisuales de Sound Quartet, entre muchas cosas que nos harán abrirnos de orejas.