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Abierto por aniversario

Las visitas guiadas atraen a miles de personas a la celebración de sus 15 años de vida

El Palacio Euskalduna, visto desde la Ría.
El Palacio Euskalduna, visto desde la Ría. EFE

"¡1.700 metros cuadrados!". Las dimensiones del escenario del auditorio del Palacio Euskalduna impresionan a las personas que este domingo recorren sus instalaciones, pero también sorprende la complejidad de los peines que permiten cambiar las escenografías, la austeridad de los camerinos o la pequeña cafetería que tras el escenario está reservada a los profesionales. El Euskalduna ha cumplido esta semana 15 años y lo conmemora con una jornada de puertas abiertas en la que enseña lo que el público no puede ver.

Miles de visitantes has acudido a conocer las instalaciones. Los grupos de unas 40 personas arrancan la visita en el anexo del Euskalduna, en medio del jaleo de quienes buscan el auditorio y las imágenes con la historia del edificio que se proyecta en las pantallas. Las guías explican pacientemente los datos técnicos, las medidas y la capacidad de transformación de los espacios, pero números aparte, un gigantesco toro de Osborne cuenta en el escenario que allí se esta representando estos días la ópera Carmen. "Visto desde aquí, el auditorio parece pequeño", comenta una mujer en voz alta. Las visitas pasan junto a los coches que utiliza la impactante escenografía del montaje y se paran junto a las perchas de las que cuelga el vestuario. 

Las salas de ensayo de la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS) también se abren este domingo  al público, lo mismo que los camerinos individuales, en los que se preparan para las funciones o los conciertos las primeras figuras y los directores. En la sala de maquillaje suenan las castañuelas que toca uno de los intérpretes de Carmen, vestido y caracterizado como si tuviera que salir a escena.

El público puede acceder a las salas de ensayo, los camerinos y la cafetería de los artistas

El órgano del Euskalduna es uno de los protagonistas de las jornadas de puertas abiertas. Los recortes de la crisis obligaron a suprimir los conciertos que las mañanas de los domingos permitían escuchar la música compuesta para este instrumento en un edificio no religioso. Este mediodía el organista José Ramón Rodríguez ha vuelto a sentarse frente al teclado, desde el que se maneja un complejo sistema con más de 5.000 tubos y elementos sonoros que pesa 30 toneladas, para ofrecer un concierto. Realizado por encargo en una empresa alemana, el órgano costó 225 millones de pesetas, más de 1,3 millones de euros.

Después de 40 minutos por las tripas del Euskalduna, las visitas acaban cerca del punto de partida. El recorrido descubre la cara oculta del palacio y muchas anécdotas, como que la cantante Vonda Shepard sacó al escenario el diván del camerino o que el pianista Joaquín Achúcarro tomó nota del modelo de la ducha.

Al echar la vista atrás el director del Euskalduna, Jon Ortuzar, recuerda los escenarios económicos que establecieron antes de la inauguración. Las previsiones entonces apuntaban a la necesidad de que cada año las arcas de la Diputación de Bizkaia, propietaria del palacio, tuvieran que cubrir el déficit de explotación. "No ha sido necesario", repite ahora con una satisfacción que no disimula. El funcionamiento del palacio ha generado en su 15 años de vida un superávit de 9,24 millones de euros. Los datos recabados para la celebración del aniversario hablan de 10.500 eventos y 6,6 millones de asistentes, que han generado un impacto en el PIB de Euskadi de algo más de 1.000 millones de euros, 12,5 veces el importe de la inversión realizada para su construcción y puesta en marcha.

La celebración revive recuerdos de la vida del Euskalduna que no entran en la estadística. ¿Cómo olvidar a Sofía Loren descendiendo del coche a las puertas del palacio? En 15 años han  visto de todo. Ortuzar compensa las exigencias de Silvio Berlusconi, preocupado por su imagen en las pantallas de televisión, con la oportunidad de conocer el aura de espiritualidad que rodeaba a Vicente Ferrer.