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El comercio minorista pierde un 3,4% de ventas el año de la liberalización horaria

Los empresarios se muestran optimistas con la evolución del sector en 2014

El comercio minorista valenciano perdió ventas en 2013, pero mantuvo el empleo, con un discreto aumento del 0,2%, según los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El descenso de ventas —eliminada la inflación— fue del 3,4% durante el primer año de liberalización comercial.

En diciembre, las ventas minoristas se animaron con la campaña de Navidad, con una mejora del 2,1%. De hecho, la Confederación Valenciana de Comercio (Covaco) se mostró el martes optimista con la evolución de las ventas en el arranque de 2014. “Pese a los buenos datos, el índice de comercio minorista de la Comunidad Valenciana cayó casi cuatro puntos entre enero y noviembre de 2013, por lo que debemos esperar a ver como evolucionan las ventas en este arranque del año para poder hablar de que el comercio ha tocado fondo”, dijo la presidenta de Covaco, Encarna Sanchis.

Son varios los ejercicios consecutivos de pérdida de ventas, pero el resultado de 2013 coincide además con la liberalización horaria comercial impulsada por el Gobierno español, alentada por la Generalitat y puesta en práctica por algunos ayuntamientos. La liberalización horaria comercial cumple un año y los resultados no han gustado a las organizaciones de pequeños comerciantes.

La apertura todo el año —incluidos domingos y festivos— del comercio fue una de las propuestas estrella del presidente Alberto Fabra en el último debate de política general. Su apuesta chocó frontalmente con las asociaciones y patronales de comercio más representativas. “Atenta contra directamente contra las empresas de comercio valencianas” y revela un “profundo desconocimiento” del sector, declararon entonces.

La bronca llegó al Observatorio del Comercio valenciano, ente consultivo de la Generalitat, que trató largo y tendido sobre la propuesta del presidente Alberto Fabra de liberalizar los horarios para dar servicio a los turistas.

El rechazo del pequeño y mediano comercio fue absoluto y obligó a Presidencia a echar el freno. El consejero de Economía, Máximo Buch, se quitó de encima el problema y delegó en los ayuntamientos para que valorasen si decretaban la libertad total o no.

El despegue de ventas de los dos o tres últimos meses, atribuible a las compras de Navidad y Rebajas, ha suavizado el conflicto, pero la Confederación Valenciana del Comercio subrayó en un informe que el cambio horario no ha revolucionado los hábitos de los compradores. Sólo el sector de la alimentación se habría beneficiado de las aperturas de los establecimientos en domingos y festivos de todo el año.

Valencia fue pionera, en enero de 2013, en decretar la libertad horaria en el centro histórico, la zona de la dársena del puerto, las Grandes Vías, l'Eixample y el antiguo cauce del Turia. La alcaldesa Rita Barberá, entusiasta de la libertad horaria, ha descartado cumplido un año de la experiencia que la liberalización se extienda a todo el término municipal. “Se van a mantener las cuatro zonas de afluencia turística donde existe esa liberalización", precisó recientemente, distanciándose de la polémica. En opinión de la regidora, la medida ha funcionado bien “gracias a los turistas”.