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Treinta años esperando un banco

El Colegio de Arquitectos coloca en la Puerta del Sol una bancada para observar la respuesta ciudadana y proponer una reforma de la plaza

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El banco en uno de los laterales de la Puerta del Sol.

“No nos habíamos sentado en un banco de la Puerta del sol desde hace 30 años”, dijeron al unísono Pilar y Enrique, una pareja del barrio de Malasaña. Sin embargo, disfrutar del sol y de la efervescencia de la plaza así sentados fue un placer efímero. El banco colocado ayer por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) será retirado hoy: solo se trataba de una prueba para conocer la reacción de los ciudadanos. Según el coordinador del proyecto, Manuel Leira, la respuesta fue muy obvia: los bancos son necesarios en Sol.

“¡Esto es nuevo!” Mercedes es habitual de esta plaza y descubrió el banco enseguida. En su casa, le toman el pelo y le dicen: “otra vez a Sol”, pero a ella le encanta hablar con la gente. “No creo que un banco sea absolutamente necesario, pero viene bien, permite socializar y apropiarse del lugar”.

Una cámara grabó las reacciones de Mercedes y del resto de transeúntes porque ese era precisamente su objetivo: “poner el foco sobre las necesidades de la gente”, explica Leira. Complementado con encuestas de participación ciudadana, la prueba forma parte del denominado proyecto Piensa Sol, puesto en marcha por el colegio de arquitectos hace unos meses para determinar las necesidades de los vecinos y transformar el centro de la ciudad.

Si bien muchos, como Maria-Celia, se alegran de la presencia del banco —lo prueban y hablan de vínculo social, incluyendo la posibilidad de ligar— otros se muestran más escépticos, como el arquitecto y miembro de la asociación Madrid Ciudadanía y Patrimonio. “En su momento, pusieron rejas y pinchos para que nadie se sentase en los bordes de la fuente. Mejor dicho, para que los mendigos no se quedasen en la Puerta del Sol. Quitarle hasta el asiento al que ya perdió todo, era crueldad. Ahora hablan de poner bancos. Es una hipocresía. La gente mayor necesita sentarse. No está mal añadir unos bancos, pero que no sea una excusa para añadir cada vez más objetos en Sol y así evitar que haya otro 15-M.”

Lo cierto es que el debate existe. Hasta Bob Esponja y Mickey se acercaron al banco y comentaron: “No está mal para los que trabajan en la plaza tener un banco para sentarse cinco minutos durante nuestro descanso”, afirma José, que infla globos para los niños vestido de Mickey. “Tengo 70 años, me vendría bien”. Josefina también trabaja en la plaza como voluntaria de una asociación y suele almorzar un bocadillo sentada en el suelo. “Claro que sería más agradable poder sentarse en un banco para comer con los colegas”, señala.

Los turistas quisieron también opinar. Y lo hicieron con entusiasmo ante la expectativa de contar con asientos públicos. Judit llegó de Hungría para participar en Fitur, la feria internacional de turismo: “Justo el día anterior pensé al pasar por Sol: ‘¡qué malo es que en un lugar tan turístico, uno no se pueda sentar y tenga que entrar en un bar para descansar”.

Pero ahora queda otra cuestión: el diseño de los bancos sobre los que sentarán madrileños y turistas. Ayer se cerraron las propuestas entregadas al colegio de arquitectos. El ganador se conocerá a principios de marzo.