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Las mujeres asesinadas en Lugo llevaban muertas más de 28 horas

El juez ha decretado el ingreso en prisión sin fianza para el autor confeso del crimen

José Ángel Cuadrado Fernández llegando al juzgado
José Ángel Cuadrado Fernández llegando al juzgado EFE

El examen forense sitúa la hora de la muerte de las dos mujeres, madre e hija, asesinadas en Cervo (lugar de Riocabo, parroquia de Leiriz) entre las 8 y las 9 del lunes, y quien avisó de lo ocurrido, el propio autor confeso de la matanza, tardó 28 horas en dar la alerta con una llamada a los servicios de emergencias. Después, las víctimas, suegra y esposa del detenido, fueron halladas por los agentes de la Guardia Civil en sus respectivos domicilios, que son contiguos. Fuentes de la investigación confirmaron que la primera mujer en ser asesinada fue la de 72 años y posteriormente su hija, una profesora de religión de 44 años. Estas mismas fuentes apuntan a que las deudas pueden estar detrás del doble crimen, cuyo autor confeso es José Ángel Cuadrado Fernández, de 52 años que ha sido enviado a prisión comunicada y sin fianza por el juez tras volver a reconocer los hechos en sede judicial

Las dos armas empleadas, un palo y un cuchillo que empleó contra su mujer pero no contra su suegra, están en poder de la Guardia Civil.  Los investigadores creen que Cuadrado, natural de Lourenzá, se hallaba desesperado por la situación económica de su empresa de construcción y que esto podría haberlo trastornado y relacionarse con el doble crimen. “Estaba sin un duro”, comentan fuentes de las pesquisas.

Desde las nueve y media y hasta poco después de las 11 de la mañana, en el cuartel de Burela, donde pasó la noche, fue desgranando todo lo que pasó hasta que fue detenido en un acceso del Puente de los Santos, en la zona asturiana, el martes al filo de las seis y media de la tarde. Las mujeres murieron el lunes, y el presunto criminal dio la voz de alarma al día siguiente, transcurridas 28 horas. Aseguró a los agentes que “no quiso hacerlas sufrir”, pero se ensañó sobre todo con su pareja. Después de apalearla, como a su suegra, la acuchilló en el cuello. El presunto asesino dejó los cuerpos, el de su mujer rodeado de un gran charco de sangre, en los lugares donde murieron. Los investigadores intentan aclarar si en su huída tenía intenciones suicidas.

A su esposa le apaleó todo el cuerpo y la apuñaló también en el cuello, tal y como confesó. La madre presentaba estacazos mortales en la zona frontolateral. La hija, una profesora de Religión en el colegio público del vecino municipio de O Valadouro, estaba en el piso en el que convivía el matrimonio, en un edificio donde también reside otro hermano de la víctima. Mañana jueves serán enterradas las dos mujeres.

En A Mariña se han  multiplicado las concentraciones silenciosas contra la violencia de género. Mañana jueves serán enterradas las mujeres. La más numerosa, con más de un centenar de personas, se celebró ante el concello cervense, con su alcalde, Alfonso Villares, vecino de la familia, presidiendo un acto hasta el que se acercaron la delegada territorial de la Xunta, Raquel Arias, el presidente de la Diputación y secretario general de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, y el subdelegado del Gobierno, Ramón Carballo. Villares fue el encargado de leer un comunicado en este acto que transcurría en silencio. Apeló a la “impotencia”, el “dolor” y la “consternación” ante un acto “injustificable”. Lugo vuelve a registrar las primeras víctimas del año en España como ocurrió en 2013, cuando una mujer de nacionalidad rumana murió a manos de su pareja en la capital provincial.