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El fiscal atrapa al jefe de la trama de cooperación en sus contradicciones

Tauroni fracasa al explicar su relación con Blasco y sus trabajos en Nicaragua

El empresario y supuesto cabecilla de la trama de cooperación, Augusto César Tauroni, durante su declaración en el juicio.
El empresario y supuesto cabecilla de la trama de cooperación, Augusto César Tauroni, durante su declaración en el juicio. EFE

César Augusto Tauroni, considerado el jefe de la parte civil de la trama que desvió las ayudas de la Generalitat valenciana al Tercer Mundo, llega cada mañana al juicio del caso Cooperación con las esposas puestas desde la cárcel de Picassent. Lleva dos años en prisión provisional y, por lo oído ayer en el interrogatorio al que le sometieron las acusaciones, es probable que le aguarden varios años más a la sombra. “Siempre hemos ganado los contratos (públicos) en buena lid”, declaró Tauroni. El fiscal atrapó, sin embargo, en múltiples contradicciones al empresario, metido en el mundo de las ONG siguiendo los pasos, según la investigación, del ocho veces consejero de la Generalitat y figura clave en la historia reciente del PP valenciano, Rafael Blasco.

Tauroni fracasó en explicar su relación con el político. Y en justificar los más de 400.000 euros que cobró por teóricos trabajos en Nicaragua, que Anticorrupción considera falsos o, en el mejor de los casos, muy hinchados.

“¿Qué hizo para cobrar ese dinero?”, le preguntaron. Tauroni mencionó dos pozos que, según las fotografías aportadas por el departamento de Blasco, eran muy rústicos. La elaboración de planos, para los que habría utilizado “un servicio de pago de Google”. Y un poco determinado material de formación.

Tauroni cobró 416.000 euros por trabajos que la investigación considera falsos

—Las cosas se pueden hacer mejor o peor. Más caras o más baratas. Pero los trabajos se hicieron—, dijo el empresario.

—¿No le parece una cantidad excesiva para lo que hizo?—.

—Estamos en una economía de mercado. Las cosas valen lo que alguien está dispuesto a pagar por ello—.

El fiscal apretó a Tauroni con las pruebas que ha acumulado la investigación. De los 1,66 millones de euros que la Consejería de Solidaridad destinó en 2008 a dos proyectos en Nicaragua, solo llegaron 43.000 euros. La Fundación Cyes, receptora de las ayudas, destinó los fondos a inversiones inmobiliarias en Valencia. Prácticamente todo el dinero menos lo que cobró Tauroni: 416.704,96 euros. Una cantidad que coincide exactamente con el 25% del total de las subvenciones, y que según Anticorrupción corresponde a la mordida que la trama cobró por conseguirle a la Fundación Cyes la adjudicación del departamento de Blasco.

El empresario negó relación personal con Blasco y su equipo. Pero en un correo le decía a un cargo: "Hola caracola, estamos secos como la mojama"

“No es capaz de decirme una sola persona que hiciera los trabajos”, le dijo el fiscal. Tauroni solo pudo mencionar a su padre y la empresa de su hermano como supuestos subcontratados.

El fiscal exhibió un correo de Tauroni a su hermano fechado en 2011, tres años después de que hicieran los supuestos trabajos en Nicaragua, en los que presuntamente acordaban crear recibos falsos para encubrir el fraude: “Necesitamos cuatro cédulas. 20.000 euros para cada uno. Poned la fecha de 2008. Puedes hacer cuatro firmas distintas. De personas difíciles de localizar”; “si pueden ser de Nicaragua, mejor”.

—Fue un error de fechas. Esos recibos no se llegaron a utilizar, quedaron como un borrador tonto—, sostuvo Tauroni.

El fiscal mostró a continuación otro correo, de noviembre de 2011, entre los Tauroni: “Los recibos que hicimos para Arcmed nos los piden para justificar los trabajos. Es arriesgado utilizarlos teniendo en cuenta cómo se hicieron”. Las fechas que se mencionan en el mensaje vuelven a ser de 2008.

¿Por qué le escribió a Blasco: "Ánimo, saldremos de esta"?. “Son frases que se dicen. Como en la cárcel decimos: ‘Ya saldremos de la cárcel'.

Tauroni también naufragó al intentar explicar su relación con Blasco y su equipo. El empresario negó haber entrado en contacto con la Consejería de Solidaridad antes de 2010. El fiscal le enseñó, sin embargo, un calendario en el cual aparecía una cita con un funcionario del departamento en 2008. Tauroni contestó que la cita no era suya, sino del presidente de Cyes, Marcial López, pero que se la anotó él. “Yo a veces apunto (en el calendario) hitos, que no son citas. Son hitos”, dijo.

El acusado negó tener una relación personal con Blasco o su equipo. El fiscal mostró un mensaje que le remitió al exconsejero en 2011, justo después de que el expresidente Francisco Camps lo dejase fuera del Consell: “Ánimo, que de situaciones peores hemos salido”. ¿No demostraba ello una estrecha relación?, ¿por qué hablaba en plural?, inquirió el fiscal. “Son frases que se dicen. Como en la cárcel decimos: ‘Ya saldremos de la cárcel’. Y eso no significa que vayamos a salir juntos”, declaró Tauroni.

El empresario negó también tener una relación de confianza con la secretaria general de la consejería y también imputada Tina Sanjuán. El fiscal contrastó sus palabras con otro correo que le envió Tauroni: “Hola caracola, ¿puedes mirar si puedes pagarme estas facturas?”; “estamos más secos que una mojama”.

El empresario encarcelado negó por último que Conejo fuera el apodo con el que la trama se refería a Blasco, tal y como sostiene la investigación y ha reconocido un imputado en la fase de instrucción. Pero su respuesta tampoco sonó convincente: “Conejo es una palabra que uso en muchos ámbitos”; “es como decir fulanito”.