Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un cuarto de maravillas con personalidad

La artista Mariajosé Gallardo expone en el CAAC una colección de 136 obras

Algunas de las obras de Mariajosé Gallardo expuestas en el CAAC. Ampliar foto
Algunas de las obras de Mariajosé Gallardo expuestas en el CAAC.

Tenían tantas denominaciones como objetos extraños atesoraban: los cuartos de maravillas, los gabinetes de curiosidades, las kunstkammer… Han sido los antecesores directos de lo que hoy llamamos museos. Y es que, durante los siglos XVI y XVII, albergaron los frutos de una época de grandes descubrimientos y exploraciones. La artista Mariajosé Gallardo (Villafranca de los Barros, Badajoz, 1978) tiene el suyo propio y lo ha presentado este lunes en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) en Sevilla. Es su primera exposición individual en un museo.

Organizada a partir del retrato de una dama de cuerpo entero, la muestra Non sine sole iris (Sin sol no hay arcoíris) reúne 136 objetos realizados exclusivamente para este proyecto, según el comunicado de prensa del centro cultural. “En la exposición se mezclan de manera nada traumática elementos como las luces de Vermeer, la estética punki de Balmain, veladuras de Tiziano o la costura tenebrosa de Riccardo Tisci”, enumera la comisaria de la muestra, Esther Regueira. Consciente de que el orden visual incide en la percepción y en la lectura de la obra, Gallardo sigue la estela de los gabinetes de curiosidades para mostrar una selección con una estructura y temática calculada y precisa. Además, sus cuadros basan gran parte de su carga estética en el intercambio simbólico con el espectador.

A lo largo de los años, esta licenciada en Bellas Artes y una de las componentes fundadoras del espacio de creación Sala de eStar ha construido “un vocabulario propio a base de trabajo, pero también de lectura, estudio y observación”. “El cine, la moda, la música, el cómic y por supuesto las artes plásticas, pero sobre todo la historia de la pintura, son las fuentes que originan y configuran el territorio estético de esta artista”, explica Regueira.

Sus retratos y bodegones ofrecen la posibilidad de reflexionar sobre la pintura en parámetros distintos a los estrictamente plásticos o estéticos: “en relación a la historia, a la literatura, a la representación o a las actuales teorías sobre la construcción binaria del género”. Sus retratos —la mayoría de mujeres blancas, jóvenes y vestidas— llevan a indagar en las relaciones entre los cuerpos y las vestimentas. Amas de casa, vírgenes, reinas o guerreras son plasmadas siempre vestidas lo que hace que el público reflexione sobre el papel histórico que la indumentaria (y su representación plástica) ha tenido en el proceso de naturalización de las identidades duales (femeninas o masculinas) como ordenamiento social para pensar el género.