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Navarro derrota a los críticos del PSC y se desmarca del frente soberanista

La dirección logra 258 votos para desmarcase de la hoja de ruta del Parlament sobre la consulta

Los críticos, que habían forzado la votación secreta, solo recaban 41

El ala catalanista admite su "previsible" derrota y no cierra la puerta a votar distinto en la Cámara

La exconsejera Marina Geli, en el centro de la fotografía, en un momento de consejo nacional.
La exconsejera Marina Geli, en el centro de la fotografía, en un momento de consejo nacional.

La dirección del PSC que lidera Pere Navarro consiguió ayer el aval del consejo nacional para desmarcarse de los partidos del bloque soberanista y dejar de navegar entre dos aguas. La reunión del máximo órgano entre congresos del Partit dels Socialistes se demoró por espacio de casi hora y media para pactar una resolución conjunta con el sector crítico, pero no fue posible. Al final se votaron dos textos: el que presentó la ejecutiva logró 258 votos (el 83,5% de los presentes), y el impulsado por los críticos fue apoyado por 41 personas. Hubo nueve votos en blanco y uno nulo.

El resultado de la votación, que fue secreta como reclamaban los críticos, supone un espaldarazo a las tesis de Pere Navarro y una derrota del sector catalanista. El texto aprobado, además, marca la hoja de ruta que seguirá el PSC en las votaciones que celebrará en los próximos meses el Parlamento catalán, pero abre una brecha de consecuencias imprevisibles en la familia socialista.

La incerteza del grupo parlamentario

Los diputados del sector crítico fueron derrotados ayer en el consejo nacional, tal y como estaba previsto, pero ahora falta por ver si la división que se visualizó ayer en la familia socialista no se traspasa al grupo parlamentario. Lo advertía ayer uno de los diputados catalanistas: “Hoy [por ayer] hemos hecho lo que teníamos que hacer. Ya veremos qué sucede ahora”.

La dirección confía en que se respete la disciplina de voto, pese a la discrepancia, y que los 20 diputados voten en el sentido acordado ayer. “Si no, que se atengan a las consecuencias”, advirtió hace días el secretario de acción política, Antonio Balmón, aunque ayer fue más cauto y se mostró confiado en la unidad de acción.

El pasado mes de enero, cinco diputados del PSC rompieron la disciplina de voto y no participaron en la votación de la declaración soberanista que aprobó el Parlamento catalán, mientras que los otros 15 votaron no. En las horas previas a aquella votación estuvo a punto de romperse el grupo parlamentario y, por extensión, el partido, pero se recondujo la situación.

Los diputados díscolos fueron multados y la dirección pasó página. La posición del partido en ese punto se había fijado en el grupo parlamentario y en la comisión ejecutiva. No había habido un acuerdo del consejo nacional, como ocurrió ayer. El mismo Pere Navarro recordó en su discurso que el código ético del PSC establece que “las decisiones tomadas democráticamente por los organismos competentes vinculan al conjunto de afiliados y afiliadas”.

La dirección declara que no quiere romper puentes con los críticos, pero considera irrenunciable reconsiderar el sentido del voto de los diputados. Algunos de los dirigentes catalanistas están por romper de una vez por todas y abandonar en bloque el PSC.

El texto aprobado establece que a partir de ahora, los diputados del PSC votarán en contra de “cualquier propuesta o iniciativa legislativa relacionada con la consulta que no haya sido previamente negociada y acordada con el Gobierno de España”. El anticipo de este voto negativo fue el escollo que impidió el acuerdo con los críticos, partidarios de explorar “todas las legales” y de no cerrarse en banda.

La dirección tenía prisa en conseguir este espaldarazo del consejo nacional para que el PSC vote en contra de reclamar al Gobierno del PP la transferencia a la Generalitat de la competencia para organizar el referéndum en base al artículo 150.2 de la Constitución. Esta petición se votará en la cámara catalana el 4 de diciembre y ha sido consensuada por CiU, Esquerra, ICV y la CUP.

Los críticos opinan que el PSC no se debería descolgar de este punto, ni los oponerse tampoco a la ley de consultas que se votará en el Parlament dentro de unas semanas y que será el banderín de enganche de Artur Mas para convocar a los catalanes cuando el Gobierno del PP se niegue a convocar el referéndum y a cederle la competencia a la Generalitat.

El acuerdo del Parlamento catalán reclamando esa transferencia se llevará al Congreso para ser sometido de nuevo a votación. Los socialistas consideran que eso es “poner el carro delante de los bueyes” y “coger falsos atajos que no son otra cosa que callejones sin salida”, según se dice en la resolución aprobada. En ese sentido, el PSC considera otro “error político” empeñarse ahora en fijar la fecha y la pregunta de la consulta en el mes de diciembre porque avisan de que eso la llevará directamente “al fracaso”.

La dirección del PSC sigue defendiendo una consulta legal y pactada y consideran que el modelo a seguir para que los catalanes puedan votar sobre su futuro político es lo que ha sucedido con los gobiernos del Reino Unido y Escocia, así como de Canadá y Quebec.

El texto aprobado ayer por el consejo nacional del PSC entiende que la vía por la que optará el Parlamento catalán no lleva a ninguna parte y que supone “repetir la experiencia fallida del plan Ibarrtexe”, que preveía la celebración de una consulta impulsada por el lehendakari que fue suspendida por el Tribunal Constitucional.

“¡Hasta aquí hemos llegado!”, sentenciaba ayer el secretario de acción política del PSC, Antonio Balmón. “No vamos a ir en compañía de algo que es un suicido”, añadió el dirigente socialista, quien negó de manera taxativa que el giro del PSC responda a presiones del PSOE.

“En Ferraz tienen asumida la discrepancia con el PSC sobre el derecho a decidir y que nosotros seguimos defendiendo”, asegura Balmón. El sector crítico no comparte este análisis. “Una cosa es defender que no puedes hacer una consulta ilegal y otra muy distinta posicionarte en contra de que se pueda celebrar la consulta por una de las vías legales”, explicó uno de los diputados soberanistas.

Navarro dice a los críticos que tienen la obligación moral y democrática de respetar la voluntad de la militancia

Más allá de la discrepancia, la votación de dos resoluciones en el consejo nacional es un hecho sin no precedentes, pues siempre se somete a consideración un solo texto. Este órgano de dirección del PSC lo forman 435 personas, la mayoría afines a la dirección. Ayer acudieron 309 y faltaron 126.

La federación socialista de Tarragona propuso sin éxito que se evitará la visualización de la división y que se aplazara la votación, pero no prosperó. Los críticos también reclamaron que la cuestión se sometiera a referéndum de los militantes y simpatizantes, pero también fracasaron en el intento.

La postura de los críticos fue defendida por el alcalde de Lleida, Àngel Ros, y por Joan Ignasi Elena, ambos diputados autonómicos. En defensa de las tesis de la dirección tomaron la palabra el exprimer secretario del PSC y expresidente de la Generalitat, José Montilla; el exalcalde de Barcelona Jordi Hereu, y el exprimer secretario de la federación de Barcelona, Joan Ferrán.

Pere Navarro realizó un discurso en el que, aludiendo a los críticos, pidió que se acabara con la “deslegitimación” y el “ruido permanente”. También reclamó la necesidad de un “rumbo claro”, así como una “clara unidad de acción”.

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