Calles de basura

La protesta contra más de 1.100 despidos en limpieza viaria y jardines se extiende ya una semana con pocos visos de solución

Manifestación en la Puerta del Sol previa al inicio de la huelga. / BERNARDO PÉREZ

La Puerta del Sol parecía el escenario de una velada de San Juan el pasado lunes. Hasta media docena de hogueras ardían simultáneamente junto al kilómetro cero y decenas de operarios de limpieza y jardines echaban sus chalecos amarillos y verdes para avivar las llamas de las que surgían unas pestilentes columnas de humo negro. “Con esos recortes no vive una familia”, comentaba con el uniforme intacto Daniel Martínez, operario del Servicio de Limpieza Urgente (Selur). Apenas faltaban un par de horas para la medianoche, cuando arrancó la huelga indefinida de limpieza viaria y jardines que ha convertido Madrid en un estercolero en menos de una semana.

En este tiempo, han ardido más de 170 contenedores y una veintena de vehículos de limpieza están dañados, 300 papeleras destrozadas y medio centenar de carritos estropeados. El Ayuntamiento ha arremetido contra la acción de piquetes violentos a los que califica de “guerrilla urbana”, ha habido una decena de detenidos —los últimos cinco, en la madrugada de ayer, no son barrenderos, según un portavoz de la Jefatura Superior de Policía de Madrid— y sectores sensibles han lanzado la voz de alarma.

Comerciantes y hosteleros ven peligrar la campaña navideña, a la vuelta de la esquina, en un año especialmente aciago para el turismo de Madrid. Vecinos de todos los distritos de la capital tienen que sortear restos de todo tipo —papeles, sí, pero también trozos de carne putrefacta, radiografías, pañales de bebé, latas y orines— al entrar y salir de su casa. La estampa, en algunos casos, es nauseabunda. Estas son las claves de la protesta:

Contenedores y coches quemados

La primera semana ha dejado numerosos desperfectos en la ciudad de los que las empresas y el Ayuntamiento de Madrid culpan a los piquetes.

El Ayuntamiento valora en 216.000 euros los 173 contenedores y 300 papeleras destrozadas hasta el pasado jueves.

Las empresas añaden que, durante la huelga, se han lanzado algunos artefactos incendiarios, como cócteles molotov. Una treintena de casetas de jardines presentan daños, según su balance, además de una veintena de vehículos de limpieza con ruedas pinchadas, pintadas y rotura de retrovisores, vehículos de mandos pintados y con ruedas rajadas y “al menos” 50 carritos con ruedas pinchadas “o desaparecidas”.

Han presentado cuatro denuncias por daños y por “acoso” a mandos.

» ¿Se está limpiando la ciudad? Por motivos de seguridad y de salud, el Ayuntamiento decretó unos servicios mínimos que afectan al 40% de la plantilla de limpieza y al 25% de jardines. Pero, según han denunciado tanto el Consistorio como las contratas, los mínimos no se cumplen. El Ayuntamiento asegura que piquetes violentos impiden a los trabajadores salir de los cantones —los centros de trabajo, existen un centenar repartidos por la ciudad— para recoger desperdicios. Los sindicatos alegan que hay trabajadores que se quedan en los centros porque no tienen los uniformes de invierno, un extremo que las empresas niegan. En un recorrido por tres cantones de Carabanchel, uno de los operarios señalaba el miércoles que son los propios trabajadores los que no quieren salir “para defender su futuro”. En el cantón ubicado en la calle de Reus, dos miembro de un piquete incendiaron un contenedor ante el aviso — “desde dentro”, según señaló un piquete— de que iba a salir un camión a trabajar.

También hay zonas en las que salta a la vista que hay más basura de la que correspondería solo a no limpiar. El Ayuntamiento culpa a los piquetes de tener “interés en ensuciar más que en el simple hecho de no limpiar”. “Hacemos llamamientos constantes para que eso no ocurra, somos los primeros a los que no nos interesa porque nos echa encima a la opinión pública. Pero somos un colectivo muy grande y hay quien ya lo ha perdido todo”, dice Juan Carlos del Río, portavoz de UGT, el sindicato mayoritario en limpieza viaria.

Restos de pollo tirados en la calle de Huertas. / SAMUEL SÁNCHEZ

» ¿Por qué protestan los barrenderos? Tres de las cuatro concesionarias del servicio (Sacyr, OHL y FCC Albéniz) presentaron un expediente de regulación de empleo (ERE) a mediados de octubre que afectaría, en principio, a 1.134 trabajadores de una plantilla de unos 6.000. A principios de agosto, las concesionarias ya despidieron a 350 personas que no fueron subrogadas en los nuevos contratos. La cuarta adjudicataria, Cespa, prevé bajadas de sueldo de hasta un 43%, según los sindicatos, en la negociación de un nuevo convenio del sector que afectaría a toda la plantilla. El perfil medio de los trabajadores es un hombre de entre 35 y 55 años de media, casado, con hijos, hipoteca y estudios primarios. Lleva entre 12 y 15 años en el sector y cobra en una horquilla desde 500 euros mensuales (el sueldo de empleados que cubren fin de semana y festivos) hasta unos 1.300 euros, según los sindicatos. La Asociación de Empresas de Limpieza Pública (Aselip) señaló antes del inicio de la huelga que la propuesta es “volver a las tablas salariales de 2007”, lo que supondría una pérdida de unos 200 euros mensuales por empleados según sus estimaciones.

»¿Qué responsabilidad tiene el Ayuntamiento? La limpieza viaria y el cuidado de jardines son servicios de gestión municipal, pero están externalizadas. El Ayuntamiento de Madrid ha defendido desde el inicio de las protestas que el conflicto “se inscribe” en un escenario de negociación entre empresas y sindicatos “ajeno al ámbito de competencias municipales”. El delegado de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, señaló el jueves que las ofertas que llevaron a las concesionarias a lograr la adjudicación del servicio “son su responsabilidad” porque “nadie fija cuál es la baja de adjudicación que tiene que hacer una empresa”. El principal criterio para adjudicar el contrato municipal fue “el porcentaje a la baja sobre el presupuesto de licitación”, con hasta 80 de un máximo de 100 puntos. Las concesionarias asumieron el servicio por 1.943 millones, un 16% menos del presupuesto inicial. Un portavoz de las concesionarias indicó esta semana que el ERE planteado se debe a “causas organizativas y productivas” y que el “Ayuntamiento no incluye un mínimo de personal” a las contratas, “sino un criterio de exigencia”, a diferencia de los contratos anteriores. El viernes, la alcaldesa Ana Botella reaccionó ate la imagen de una ciudad cubierta de basura y reunió a las empresas en el Ayuntamiento para pedirles que lleguen un acuerdo, tras recordarles que les aplicará los descuentos que contempla el contrato por “situaciones excepcionales” como una huelga. La oposición (PSOE, IU y UPyD) reclaman a Botella que exija la retirada del ERE, fomente la negociación o anule un contrato que supone “una sangría” de despidos.

» ¿Cuánta basura hay en las calles? Más allá de las estampas que cualquier vecino puede contemplar al salir de su casa o pasear por las calles no hay cifras oficiales de los restos desperdigados por Madrid. La última gran huelga del sector —convocada en 1993, duró 32 días— dejó 300 toneladas de basura tras la primera semana de protesta, que afectaba solo a 14 de los 21 distritos de Madrid. La actual se extiende a toda la ciudad El decreto de servicios mínimos, publicado el pasado 4 de noviembre, especifica solo la cuantía anual media de recogida, algo más de 104.553 toneladas de residuos. El distrito con más restos es Centro, con casi 13.000. El que menos, Vicálvaro (1.692). Además de barrer, los trabajadores de limpieza viaria son quienes retiran las bolsas de basura que quedan fuera de los contenedores.

» ¿Está garantizada la salubridad? El decreto de mínimos alude a un informe de Madrid Salud, responsable de la salud pública de la ciudad, que señala que “la no recogida de estos residuos durante más de 48 horas puede suponer el inicio de procesos de descomposición y un riesgo añadido de proliferación de plagas”. Según una portavoz municipal, los inspectores de este servicio vigilan “estrechamente” las calles para evitar que eso se produzca. “Si se detectara una zona que pueda presentar problemas para la salud, decretaríamos una situación excepcional y actuaríamos de inmediato”, añade.

» ¿Hasta cuándo va a durar la huelga? “Este conflicto se puede extender meses, porque cuando nos dicen que vamos a morir de hambre, replicamos que las condiciones que nos quieren aplicar nos van a dejar en la exclusión social, no tenemos nada que perder”, señala Juan Carlos del Río (UGT). Tras la presentación del ERE, las centrales se han reunido cinco veces con las empresas y tres en la Inspección de Trabajo, según datos de CC OO, sin alcanzar acuerdo. Mañana lunes hay previsto un nuevo encuentro sobre el ERE. Ni la patronal del sector Aselip ni el portavoz de las contratas hacen una valoración sobre este asunto.

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