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La tercera vía vence al independentismo

El 40% de los catalanes se inclinan por un nuevo encaje en España frente al 31% que quiere la secesión. La mayoría suspende a Rajoy y a Mas por la gestión del conflicto

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Fuente: Metroscopia

El debate soberanista catalán ha entrado en una nueva fase con la aparición en escena de la llamada tercera vía. La opción secesionista sigue siendo mayoritaria entre los catalanes en caso de que estos pudieran votar en un referéndum y solo pudieran escoger entre independencia o mantener el actual Estado autonómico. Pero la independencia perdería si se ofreciera a los catalanes una tercera opción en forma de nuevo encaje territorial y mayor autonomía. Además, el sentimiento independentista, que no había dejado de crecer en los últimos dos años, retrocede levemente coincidiendo con las advertencias de las autoridades comunitarias de que una eventual secesión conduciría a Cataluña fuera de la Unión Europea.

En una votación de sí o no a la independencia el sí gana por el 46%

El no a la secesión se impone si implica salir de la Unión Europea

El sondeo de Metroscopia, elaborado mediante 1.000 entrevistas telefónicas en Cataluña y con un margen de error de 3,2 puntos, refleja una sociedad profundamente descontenta con la gestión que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y en menor medida el presidente de la Generalitat, Artur Mas, están haciendo, de las tensiones territoriales entre Cataluña y el resto de España. Esto ocurre justo después de los conflictos políticos y protocolarios que ambos gobiernos han protagonizado las últimas semanas y que han trasladado a la opinión pública una imagen de absoluto desencuentro entre el Estado y la Generalitat. Esta situación hace que los catalanes estén divididos casi a partes iguales entre quienes piensan que aún hay tiempo para un arreglo negociado de la situación y los que piensan que no hay nada que hacer. Con todo, y después de las mutuas llamadas al diálogo entre Gobierno y Generalitat, y la intervención de los empresarios, se aleja la sensación de que el choque de trenes es inevitable. Si en mayo la opinión pesimista era mayoritaria (63% frente al 33%) ahora ésta ha bajado al 49% frente al 48%.

La idea de que Cataluña tiene derecho a decidir unilateralmente si se mantiene o no dentro de España sigue siendo mayoritaria (55% contra el 40%). Sin embargo, dos de cada tres catalanes siguen pensando que la independencia es algo con muy pocas o nulas probabilidades de realizase. Solo los votantes de Esquerra Republicana confían claramente en que este proceso desemboque realmente en la independencia.

A la pregunta de independencia sí o no, que Esquerra y sectores de Convergència quieren trasladar a la sociedad el sí lograría el 46% de apoyos frente al 42% del no. El apoyo a la independencia baja seis puntos si la independencia supusiera que Cataluña quedara fuera de la UE. En este caso el “no” se impondría con el 48% de los votos.

El apoyo a la tercera vía es mayoritario entre los votantes del PSC e ICV

Un tercio de los votantes de CiU opta también por la vía intermedia

Los grandes cambios llegan cuando se introduce otra opción. La opción de la tercera vía seduce a sectores importantes de todos los partidos del catalanismo moderado pese a la poca concreción del proyecto. Los socialistas catalanes identifican esta tercera vía en una reforma federal de la Constitución, mientras que los sectores moderados de Convergència lo relacionan con un avance hacia el confederalismo en el que Cataluña pudiera escoger el grado de implicación en los asuntos del Estado. Pese a estas divergencias, este espacio central con nuevas y blindadas competencias para Cataluña resulta la opción preferida de los votantes del PSC (65%), de Iniciativa (44%) y también seduce a un sector importante de Ciutadans (39%). El 36% de los votantes de CiU, el 31% de los del PP y el 18% de los de ERC también apoyan esta vía. En total, un 40% de los catalanes optaría por ella frente a un 31% que seguiría optando por la independencia y un 17% que se pronuncia a favor de mantener la actual situación.

El Gobierno se sigue oponiendo a la celebración de cualquier tipo de consulta, incluya o no la opción de la tercera vía. Pero el simple debate de esta tercera opción ha generado ya grandes tensiones en CiU, pues Unió, el socio minoritario de la federación, apuesta claramente por un Estado confederal. El Partido Popular tiene la confianza de que esta división irá a más y acabará por dinamitar el proceso político que impulsa Artur Mas con su socio de ERC Oriol Junqueras. El reto de los independentistas las próximas semanas es acordar una pregunta para el eventual referéndum, en la que Unió quiere que la opción independentista no sea la única. La identidad y el sentimiento de pertenencia influye enormemente en el posicionamiento ante el proceso soberanista. La opción secesionista solo es claramente mayoritaria en aquellos que solo se sienten catalanes, mientras que el mantenimiento del actual orden seduce de forma mayoritaria solo a los que se sienten solo españoles o, en menor medida, más españoles que catalanes. La tercera vía atrae a quienes tienen identidades compartidas, que es el segmento de población mayoritario. De ahí que tanto los partidos independentistas como el PP o Ciutadans estén intentando convencer de sus postulados a los sectores más centrales, que se sienten tan catalanes como españoles y que pueden acabar haciendo inclinar la balanza.

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