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Cambio de hábitos con aguja y dedal

Una plataforma de moda sostenible celebra una jornada abierta en Pontejos para enseñar a coser

Cuatro de las promotoras de la iniciativa. Ampliar foto
Cuatro de las promotoras de la iniciativa.

De una caja de galletas de mantequilla, donde las abuelas guardan las agujas, la tijera, el dedal y los hilos, pueden nacer pequeñas revoluciones. Este es el espíritu con el que se ha organizado La revolución de las agujas, una jornada abierta y gratuita que se celebra este sábado en la plaza Pontejos para enseñar a coser e incentivar la transformación de la ropa y divulgar un consumo más responsable dentro del mundo textil. La idea de sacar las máquinas de coser a la calle está organizada por la plataforma de moda sostenible Slow Fashion Spain y la agencia Quiero salvar el mundo haciendo marketing junto a la colaboración de varios talleres de costura madrileños y los comerciantes de la zona.

“Aprender a coser debería ser igual que aprender a colgar un cuadro, algo que se normalice en nuestro día a día”, explica Natalia Castellanos, una de las fundadoras de Altrapo Lab, será una de las costureras que imparta tres de los talleres que se celebrarán: Cómo hacer bolsillos y parches, estampación en ropa y transformación de camisetas. “Queremos demostrar, de manera sencilla, qué podemos hacer con lo que tenemos en nuestro armario y con esta propuesta tenemos la suerte de poder hacerlo en directo”, añade Zaloa Basaldua, la otra mitad de Altrapo Lab.

Ana Vallet, instructora de pilates, de 33 años, es una de las alumnas que acudirá a “customizar alguna camiseta, aprender cosas nuevas y conocer gente”, además de para crear conciencia de la necesidad de cambiar nuestra forma de actuar: “Hay que hacer consciente a la gente de que lo que estamos haciendo no está bien. Mis amigas me preguntarán qué hacía yo en este evento y entonces les soltaré toda mi teoría sobre la moda tóxica y me contestarán, como otras muchas veces, que tengo razón y que nunca se habían parado a pensar en ello”.

Además de las profesoras de los talleres, habrá cuatro “costureras amigas”, como apoyo logístico para enseñar a coser bajos y botones, de los que dos son hombres: “Me gusta que la costura tome un papel anti-genero. Siempre he creído que para solucionar los problemas de género los hombres tienen que ilusionarse con tareas que normalmente son cedidas a las mujeres porque sí”, explica Gema Gómez, fundadora de Slow Fashion Spain.

Cita para acercarse a la costura

La Revolución de las Agujas se celebra hoy en la plaza de Pontejos de 10.00 a 16.00.

La iniciativa es gratuita y está abierta a todo aquel que quiera darle a sus prendas olvidadas una segunda vida.

Varias costureras impartirán talleres temáticos: uno sobre transformación de camisetas, otro sobre bolsillos y parches y otro destinado a trazar plantillas correctamente.

Los comercios de la zona, en su mayoría mercerías y tiendas de textil, también participarán en esta propuesta al aire libre aportando los materiales para la jornada de costura: el Almacén de Pontejos prestará las máquinas de coser que usarán las profesoras y las costureras amigas, y Mercería Comercial Amparo, Almacenes Cobián y Los tejidos de la Maja donarán los hilos, las agujas, dedales, tijeras y los retales necesarios para transformar la ropa: “Es el sitio ideal para realizar esta iniciativa. Deberíamos unirnos para hacerlo de manera más continuada, porque nos hemos dado cuenta que mucha gente ha vuelto a coser, y otra mucha que no sabía está aprendiendo”, explica Miguel Ángel Martín, dueño de Los tejidos de la Maja.

Y además de la ropa, habrá un minitaller en el que se enseñe a tapizar muebles y restaurarlos: “Seguimos la misma filosofía que en la moda sostenible, ya que de lo que se trata es de enseñar que se puede dar una segunda oportunidad a un mueble antes de tirarlo”, asegura Sandra Lartategui, encargada del Atelier de Pampelmusa y la que imparta el taller de tapizados.

De este acto abierto, gratuito y apegado a la artesanía textil se desprende un movimiento por un consumo más responsable de trasfondo: “Coser un botón puede ser un acto revolucionario que nos invita a repensar si nuestra ropa permanece suficientemente tiempo a nuestro lado, si hemos amortizado los recursos que han sido necesarios para su realización, si necesitamos realmente lo que compramos, además de evidenciar cuáles han sido las consecuencias de nuestro modelo de consumo hasta ahora. ¿Te imaginas que con algo tan simple como reparar o personalizar nuestras prendas podamos hacer un gesto por el planeta?”, reflexiona Gema Gómez, de SlowFashion Spain.