Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

A unos 500 metros de su destino

Un ciclista muere atropellado en la A-42

La Guardia Civil detiene al supuesto autor, que se dio a la fuga, cuando pedía un parachoques nuevo

Óscar Bautista García, con la misma ropa que murió ayer.
Óscar Bautista García, con la misma ropa que murió ayer.

El ciclista Óscar Bautista García, de 37 años, murió a primera hora de ayer tras ser arrollado por un vehículo que se dio a la fuga. El deportista, aficionado desde pequeño a la bici, se golpeó contra la valla protectora de la autovía de Toledo (A-42), lo que le hizo perder casi en el acto la vida. Fue un hermano de la víctima el que lo reconoció en el mismo lugar del siniestro. Unas cinco horas después, la Guardia Civil de Tráfico detuvo al supuesto autor del accidente, un camionero del municipio de Herencia (Ciudad Real).

Toda la vida sobre las dos ruedas

“Óscar sí había tenido algunos sustos con los coches, pero nunca nada grave que le hiciera dejar la bicicleta. Era un enamorado de ella y no la dejaba para nada”. Así se expresaba ayer Luis, el hermano del ciclista fallecido tras ser atropellado por un camionero en la autovía de Toledo (A-42).

Nacido el 3 de enero de 1976, Óscar Bautista estaba casado y tenía una hija de nueve años y un hijo de seis. Residía en el municipio toledano de Yeles, al igual que parte de su familia. En su cuenta de Facebook, guardaba algunas fotos de algunas escaladas importantes que había hecho en su carrera, como la subida al alto de Aubisque, una de las cimas míticas del Tour.

Empezó muy joven en el deporte de las dos ruedas. De hecho, se inscribió en la Escuela de Ciclismo Nieves, en Parla, donde se fraguó como deportista. También había participado como corredor en algunos equipos aficionados como el Solis.

Óscar trabajaba en Balauto, Paragolpes Bautista e hijos, una empresa familiar fundada hace más de 30 años por el padre de la víctima. “Iba y venía siempre en bici, porque le resultaba muy cómodo y no era un trayecto especialmente largo. Se había convertido en su gran pasión”, explicó su hermano Luis.

“Siento mucha impotencia e indignación por la forma en que ha muerto. Se puede atropellar a una persona, pero al menos podría haber parado a ayudarle”, añadía a renglón seguido en una conversación telefónica con este periódico. “Todavía no me lo puedo creer. Trabajo con él todos los días y va a ser muy duro tener que enfrentarse al día a día sin que esté a mi lado como siempre”, añadió. Al poco tiempo, se confirmaba la detención del supuesto autor del accidente, el camionero de Herencia.

La familia tiene previsto acudir esta mañana al Instituto Anatómico Forense para hacerse cargo del cuerpo de Óscar. Será velado hasta el miércoles por la mañana en el tanatorio de Parla. Ese día será inhumado en el cementerio de Torrejón de la Calzada, donde residen sus padres.

Óscar Bautista utilizaba siempre la bicicleta para desplazarse desde su domicilio de Yeles, en la provincia de Toledo, hasta la nave industrial de su familia, dedicada a la reparación de paragolpes, en el polígono de Las Avenidas, en Torrejón de la Calzada. La distancia es de unos 12 kilómetros; y para este deportista se trataba de un pequeño recorrido. Ayer, como todos los días, llevaba puestos el casco y ropa reflectante para ser visto de lejos. Además, había instalado una luz trasera en el sillín.

Fuentes de la Guardia Civil explicaron que el uso de autovías por parte de ciclistas está prohibido, salvo en el caso de que no exista itinerarios alternativos cercanos. Única y exclusivamente pueden circular por el arcén sin entrar en los carriles destinados al resto de usuarios, como los automóviles.

A las 7.37 de ayer, los servicios de emergencia recibieron la llamada de una persona en la que refería que había un hombre caído en la cuneta, en los carriles de entrada, a la altura del kilómetro 28,6 de la autovía de Toledo, en el término de Torrejón de la Calzada. Cuando acudieron los servicios de emergencia y la Guardia Civil de Tráfico, se percataron de que se trataba de un ciclista.

Las primeras investigaciones apuntaron ya desde el principio a que algún vehículo le había golpeado lateralmente y le había proyectado contra el quitamiedos. Eso le produjo graves lesiones y le dejó tirado en el asfalto. Los facultativos de una UVI móvil del Summa le apreciaron politraumatismos por todo el cuerpo y certificaron su muerte, según informó un portavoz de Emergencias 112.

Luis, uno de los tres hermanos de Óscar, reconoció in situ el cadáver. Él también se dirigía al negocio familiar, del que se quedó a menos de 500 metros, junto a la desviación a la zona industrial. El accidente había ocurrido hacía unos pocos minutos. “Al ver las ropas de la persona que estaba en el suelo enseguida me di cuenta de que era mi hermano. Me paré y me puse a disposición de la Guardia Civil”, explicó Luis.

Al lugar se desplazó el titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Navalcarnero, que ayer por la mañana estaba de guardia. Ordenó el levantamiento del cuerpo y el traslado al Instituto Anatómico Forense, en la Ciudad Universitaria, donde se le practicó la autopsia.

Los agentes de la zona sur de la Guardia Civil de Tráfico inspeccionaron la zona en busca de vestigios o restos del vehículo que permitiera la detención del supuesto autor del accidente. Descubrieron que el autor conducía un camión de la marca Volvo, posiblemente de color verde, por lo que avisaron a los talleres que eventualmente podrían suministrar recambios de esta firma.

Alrededor de la una de la tarde, sus gestiones dieron resultado. El conductor de una hormigonera, con domicilio en Herencia, pidió un parachoques. Paradojas de la vida, especialidad en la que trabajaba el ciclista. Esta solicitud podría coincidir con las piezas halladas en el lugar del accidente. Los guardias civiles se desplazaron a una fábrica de cementos en Villaluenga de la Sagra e interrogaron al chófer, de 54 años. Este se derrumbó de inmediato y confesó, según fuentes de la investigación, que había notado un golpe durante el trayecto, pero que no le dio importancia. Continuó su trayecto. Cuando paró, se percató de que había golpeado contra algo o a alguien, pero no paró. Los investigadores comprobaron que tenía su permiso en vigor y sin ninguna irregularidad. En principio, pasará a disposición del juzgado de Navalcarnero acusado de un delito de homicidio por imprudencia y otro por omisión de socorro.

Este caso se produce dos meses después de que el ciclista Óscar Fernández Pérez, también de 37 años, fuera atropellado el pasado 7 de agosto en Tetuán y el conductor también se diera a la fuga. La Policía Municipal detuvo horas después del accidente al supuesto autor, Mauricio Eduardo A. G., de 26 años, que tenía retirado el carné de conducir hasta febrero de 2017. En este caso, le acusaron de homicidio imprudente y de un delito de omisión del deber de socorro.