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La rotonda de los 19 semáforos

Pasar por la zona se ha convertido en una una tortura para algunos vecinos

La rotonda de los 19 semáforos, sobre la M-30 a la altura de la calle López Ibor.
La rotonda de los 19 semáforos, sobre la M-30 a la altura de la calle López Ibor.

Para atravesar la rotonda de Isaac Rabin, entre la Avenida de la Ilustración y la calle de Nueva Zelanda, un conductor se enfrenta a unos cinco semáforos. Si quisiera dar la vuelta entera y meterse en alguna de las calles que confluyen en ella se toparía con algunos semáforos más. En total son 19 en toda la zona. Casi una veintena de luces rojas y verdes instaladas en agosto han hecho que este trayecto, que antes se hacía en unos pocos segundos, se convierta ahora en una tortura para algunos de los vecinos.

La glorieta de Isaac Rabin enlaza la M-30 con las calles Valle de Mena, Dr. Juan José López Ibor y Dr. Ramón Castroviejo. “La calle Valle de Mena acaba en el túnel que da entrada a la calle Sor Ángela de la Cruz, una buena alternativa para acceder a la zona norte del centro de la ciudad”, explica Alejandro, un residente de la calle San Martín de Porres, a 30 metros de la rotonda, que la utiliza a diario para ir a trabajar.

Fuente: elaboración propia. ampliar foto
Fuente: elaboración propia.

Desde su inauguración en diciembre de 2006 hasta este agosto, la rotonda no tenía ningún semáforo. Un ceda el paso y varios pasos de cebra regulaban pos sí solos el tráfico. Para algunos vecinos como Alejandro, estas señales eran respetadas tanto por los conductores como por los viandantes y el flujo de coches “siempre fue intenso, aunque fluido”.

“Por esta rotonda pasan miles de coches todos los días. Con la instalación de tantos semáforos solo se perjudica más a los conductores. Para dar solución a un problema han creado varios más”, denuncia Alejandro. “Una espera media de 50 segundos de más equivale a casi 700 horas adicionales todos los días o 250.000 horas anuales que pierden los conductores que utilizan la rotonda”, añade.

No todos lo ven como un problema. Una vecina de la zona que prefiere no dar su nombre dice que la medida es muy beneficiosa para los residentes. “Los coches suelen ir muy rápido y en varias ocasiones he tenido que apartarme de la calle porque no respetaban los pasos de cebra. Siempre había muchos frenazos y en cualquier momento pudo ocurrir algo grave ¡Una vez casi me atropellan!”, exclama esta mujer. Miguel López, de la asociación de vecinos de Valdeconejos, utiliza diariamente esta glorieta para ir a trabajar y también apoya la medida. “El tráfico está regulado mejor que antes. De hecho la incorporación a la M30 es más sencilla ahora”, dice.

Desde el Área de Seguridad, Movilidad y Transportes del Ayuntamiento confirman esta necesidad. Una portavoz asegura que la instalación de los semáforos se hizo a petición de los vecinos. “Es una zona con mucha intensidad de circulación. Había muchos frenazos. Los residentes estaban preocupados por regular mejor el tráfico y evitar accidentes”, dice el portavoz, que afirma que la media es estudió a conciencia. “Se establecieron sistemas de medición para regular los intervalos semafóricos y que no duraran más de la cuenta”.

Sin embargo, no todas las calles salen igual paradas. La calle San Martín de Porres, que cuenta con un semáforo tapado por una señal de stop y que no funciona, es quizás la calle más penalizada. “Esta es la salida más conflictiva, porque los coches no ceden el paso y se tarda mucho en salir”, dice Carlos, otro residente del barrio. “Se pueden llegar a montar atascos de 400 metros en esta calle que bloquean incluso la Avenida Miraflores”.