La carroña salva a las ovejas

Caen los ataques de osos a los rebaños de ganado en el Pirineo de Lleida

Los plantígrados han tenido más alimento por los cérvidos muertos tras las grandes nevadas

Dos oseznos de la hembra Hvala, fotografiados en el Valle de Aran. / AGENTS RURALS

Las copiosas nevadas del pasado invierno no solo han favorecido al sector del esquí. La elevada mortalidad de ciervos, corzos y gamos —causada por la falta de alimento debido al espeso manto de nieve y que ha afectado a hasta un 30% de ejemplares de estas especies— ha aumentado el alimento disponible en forma de carroña para los osos del Pirineo de Lleida. Eso ha beneficiado también a los ganaderos de la zona, que han visto como caía el número de ataques de los plantígrados a sus cabañas, especialmente de ovejas. Según datos de la Generalitat, entre julio y agosto del año pasado, se produjeron 50 ataques en Cataluña, mientras que en el mismo periodo de 2013 solo han sido 12.

Desde 1996, cuando se inició el programa de reintroducción del oso en el Pirineo, se han contabilizado 239 ataques atribuidos a este animal a rebaños de la provincia de Lleida, que han causado la muerte de 452 animales. El objetivo de la Generalitat ha sido hacer compatible la actividad ganadera y la consolidación del oso, para lo que ha dispuesto un plan de indemnizaciones al que ha destinado hasta la fecha 85.000 euros. El pastor recibe entre 30 y 2.000 euros por cabeza de ganado muerta, con el importe máximo correspondiente a una yegua preñada. La indemnización incluye 90 euros adicionales para las molestias ocasionadas. Jordi Ruiz, responsable del Servicio de Biodiversidad y Protección de los Animales de la Generalitat de Cataluña, detalla que “el gasto anual por estos incidentes se sitúa entre los 3.000 y los 6.000 euros”.

Entre las medidas diseñadas para proteger al ganado está la entrega de perros —una veintena hasta la fecha, la mayoría mastines— a pastores. También la concentración de ovejas y cabras en un número reducido, y más fácil de defender, de ubicaciones.

Los osos acabaron el periodo de hibernación a finales de abril. El Servicio de Biodiversidad y Protección de los Animales calcula que en el Pirineo catalán viven unos 25 osos en libertad, una docena de ellos en el Parque Natural del Alto Pirineo y el resto en el Valle de Aran.

Cataluña registró 50 ataques en julio y agosto de 2012; este año solo 12

El protocolo de seguimiento de la Generalitat ha detectado que la pasada primavera nació un cachorro de oso, pero que falleció en Lladorre arrastrado por la corriente durante las tormentas del pasado junio en el Valle de Aran y en el Pallars Sobirà. El pasado día 5, el Conselh Generau del Valle de Aran hizo públicas fotografías de otras dos crías, hijas de la osa Hvala, nacidas el pasado invierno. En 17 años, han sido alumbrados más de una veintena de osos, de los que se calcula que un 75% son hijos de Pyros, el ejemplar esloveno que llegó en 1997.

El año 2012 destacó por la elevada cantidad de ataques a ovejas a causa de la sequía. “La alimentación que practican es omnívora, suelen comer vegetales y restos de cadáveres de animales, pero en 2012 no encontraron ni una cosa ni la otra, por lo que iban a por el ganado”, explica Ruiz.

“Solo desde la primavera mi rebaño ha sufrido cuatro ataques en los que han muerto 15 ovejas”, lamenta Eric España, un ganadero del Valle de Aran que no comparte el optimismo de los datos oficiales. El pastor critica las restricciones que impone la Administración para cobrar por los daños. “Si no se certifica totalmente el fallecimiento por ataque no se percibe nada”. Además, España resalta que se acumulan pérdidas por los animales desaparecidos y que las incursiones del oso cada vez se producen en cotas más bajas. “Este año, han llegado a bajar al núcleo de Tanau, situado a 1.500 metros”.

El Valle de Aran contradice a la Generalitat y dice que hay más casos

Por el momento, España y otros ganaderos de la zona comentan que aún no han cobrado ninguna indemnización. “Incluso hemos detectado casos de compañeros que denunciaron el verano pasado y todavía no se han puesto en contacto con ellos”. Eric España recela de las estadísticas del Departamento de Agricultura y asegura que en el Valle de Aran y en Francia, las cifras de ataques de osos a los rebaños se han incrementado durante esta campaña.

Las malas cifras del año pasado, según Jordi Ruiz, representan una excepción en la tendencia descendiente de la última década, en la que “las concentraciones de los rebaños y la contratación de pastores están dando buenos resultados”. Aporta un dato como ejemplo: en 1996, la tasa llegó a ser de 30 ataques por oso en libertad, mientras que a finales de 2011 se redujo hasta menos de 0,5. En 2012, la sequía forzó a los osos a descender hasta los prados, ya que los pastos fueron escasos y se desarrollaron muy tarde.

Estos resultados positivos los cuestiona el Conselh Generau de Aran. El consejero de Agricultura, Ganadería y Medio Natural, José Enrique Arró, también asegura que los ataques del oso han aumentado respecto al año pasado en la comarca. “Nuestras cifras nos indican que el número de casos se ha triplicado, cuando aún falta que pase el otoño, momento en que siempre se registra algún incidente más”. Las estadísticas que maneja el Conselh Generau muestran que en 2013 ya se han registrado entre 28 y 30 incidentes, cuando en todo el año pasado solo fueron 16. Arró vincula el aumento del número de ataques a que cada vez el grupo de osos que viven el Valle de Aran es más numeroso. “El censo estable del que disponemos en este momento nos advierte de que hay 16”.

La falta de comida por la sequía hizo aumentar los ataques en 2012 

“La disminución de los ataques del oso a las ovejas en el Pirineo es una buena noticia que demuestra que si es posible reducir estos episodios”. La valoración la hace Joan Vázquez, de la entidad ecologista Ipcena, que sin embargo, critica el retraso en la aprobación de un Plan de Conservación del Oso. “La Administración está obligada a presentar un proyecto en el que se incluya una campaña de sensibilización. Si no lo hace es por falta de voluntad política”.

La iniciativa a la que se refiere la presentó Ipcena en 2008 y contemplaba campañas de sensibilización en escuelas, cursos para cazadores y para el sector turístico. Vázquez lamenta que desde 1996 no se haya programado ninguna sesión formativa para que los cazadores sepan como reaccionar si se encuentran a un plantígrado en el bosque. “Con esta actitud, se logra que la sociedad tenga incertidumbre y preocupación respecto al plan de reintroducción de los osos”, concluye.

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