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El Born renace 300 años después

La ciudad arrasada tras la derrota de 1714 emerge convertida en un espacio cultural

El centro se convierte en el icono de la reivindicación nacionalista

Una escena del 'Auca del Born' que se representa en los mismos restos arqueológicos de la Barcelona del siglo XVIII que se pueden visitar en el nuevo Born.
Una escena del 'Auca del Born' que se representa en los mismos restos arqueológicos de la Barcelona del siglo XVIII que se pueden visitar en el nuevo Born.

El proceso soberanista de transformación nacional en el que está inmersa Cataluña no podía haber encontrado un símbolo mejor. El viejo mercado de abastos de Barcelona abrió ayer sus puertas, después de 12 años de obras de reforma y 84 millones de euros de inversión, transformado en el Born Centre Cultural de Barcelona (BCC), una especie de parque temático cultural para gloria de la Barcelona arrasada por las tropas borbónicas de Felipe V en 1714.

Si el BCC se hubiera inaugurado en alguna de las muchas fechas previstas, pospuestas una y otra vez, habría sido distinto. Pero la coyuntura política actual, y a dos días de la Diada del 11 de septiembre más caliente de los últimos años, el nuevo centro, que su director Quim Torra, le gusta llamar la “zona cero de los catalanes”, está llamado a ser el centro de peregrinación de todos los nacionalistas catalanes.

El acto contó con la participación del todo cultural barcelonés —directores y ex directores de museos, gestores culturales, actores y artistas como el escultor Jaume Plensa, que recordaba las veces que había ido a comprar al antiguo mercado con su madre y valoraba por encima de todo la estética del edificio y “sus espacios vacíos”—, además de representantes políticos municipales y del Gobierno catalán, entre ellos el alcalde Xavier Trias y el presidente de la Generalitat, Artur Mas.

Las fechas clave

1876.  Se inaugura el Mercat del Born, construido por Josep Fontseré.

1971. Cierra el mercado y la actividad se traslada a Mercabarna.

1977. Se acuerda que el recinto sea la sede de la Biblioteca Provincial de Barcelona.

2001. Los trabajos arqueológicos sacan a la luz un yacimiento arqueológico de 8.000 metros cuadrados.

2002. Se acuerda construir la biblioteca fuera del antiguo mercado.

2013. Tras posponer la fecha de apertura varias veces, abre sus puertas el Born Centre Cultural.

La inauguró el nuevo centro sirvió de pistoletazo de salida a los actos del Tricentenario que durante doce meses celebrarán los hechos de 1714 en toda Cataluña y cuyo epicentro será el nuevo Born. Unos actos en los que el Ayuntamiento de Barcelona invertirá 2,5 millones de euros y la Generalitat otros 900.000.

Desde que comenzaron los trabajos arqueológicos para construir la Biblioteca Provincial de Barcelona en 2001 que obligaron a suspender el proyecto original, parecía que las obras se iban a hacer eternas y que el día en el que se pudiera volver a visitar este equipamiento no llegaría nunca. Ayer ya fue posible pasear por parte de los 8.000 metros cuadrados del yacimiento. El BCC, bajo la espectacular cubierta metálica creada para el mercado por Fontseré en 1876, abre sus puertas —gratis hasta el 29 de septiembre— como un nuevo centro cultural que explica, con todo lujo de detalles, la vida en la Barcelona de comienzos del siglo XVIII, así como los meses de asedio que sufrieron los barceloneses.

La singularidad del edificio obligó ayer a los numerosos invitados a agolparse en los pasillos laterales que permiten ver los restos arqueológicos desde arriba. Pero había ganas de ver el nuevo BCC y nadie quiso perderse la nueva presentación del edificio transformado en una especie de máquina del tiempo en el que conviven los restos arqueológicos del siglo XVIII, la estructura del edificio del siglo XIX y la reforma del siglo XXI.

Pasear por el interior del BCC será gratis siempre, ya que el recinto se ha pensado como una enorme plaza cubierta por la que se podrá transitar durante el día. Sí habrá que pagar para para poder pasear por los restos arqueológicos y visitar la exposición permanente Barcelona 1700. De les pedres a les persones, formada por más de 1.800 objetos de recuperados de la excavación, entre joyas, vasos de cristal, piezas de menaje, pipas de fumar, y un largo etcétera entre las que destacan unas 60 pesadas bombas de piedra o hierro de las 300 que se hallaron entre los restos de algunas de las 55 casas excavadas, además de una recreación en 3D y una maqueta de la ciudad, que nos transporta a la Barcelona del momento.

Los visitantes también podrán ver, desde pasado mañana, la exposición temporal Fins a Aconseguir-ho! El Setge de 1714, donde se describe el conflicto bélico con una espectacular reconstrucción audiovisual que culmina en la batalla del 11 de septiembre, donde se verá por primera vez un pendón restaurado de Santa Eulalia que encabezaba desde 1588 todas las movilizaciones militares de la ciudad y lideró las tropas en la batalla del 11 de septiembre de 1714. Las dos exposiciones que ocupan dos de las cuatro salas —de 600 metros cuadrados cada una—, mientras que en las otras dos se ha instalado una cafetería y una sala polivalente y una librería, respectivamente.

Pero los responsables municipales no quieren que el nuevo centro solo sea una especie de mausoleo, sino un espacio lleno de actividades de todo tipo y dirigidas a un público familiar, entorno a la Barcelona de 1700. Por eso han programado toda una serie de actividades que giran entorno a los valores y los hechos que representa el nuevo Born.

Ayer, en el pistoletazo de salida, los primeros afortunados asistentes —durante el fin de semana unos 400 vecinos de la Ribera pudieron acceder a su interior y visitarlo en primicia—, tras los parlamentos de Trias y Mas, asistieron al estreno del Auca del Born, una obra concebida y dirigida por Jordi Casanovas en la que en 48 escenas se explica la vida antes y durante el asedio interpretadas por 28 actores y que se podrá ver hasta el 28 de septiembre. Luego pudieron ver las exposiciones y estrenaron el nuevo restaurante del BCC, que como todo el equipamiento está cargado de simbolismo: se llama 300.

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