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TRIBUNA

Mendigos municipales

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Una de las urnas para donaciones instaladas en el palacio de Cibeles.

El Ayuntamiento de Madrid ha hecho brotar unas huchas en el edificio que lo alberga, el antiguo Palacio de Correos, más conocido como Palacio de Cibeles que han dado en denominar, a parte de sus instalaciones, con el sencillo nombre, de Centro Centro o incluso 5Cs. Se trata del edificio que ha costado a los madrileños 500 millones de euros o 500 millones de deuda y 5 millones más al año en mantenimiento. Es ese el edificio que el equipo Botella ha elegido para colocar dentro y fuera del mismo las huchas sonrojantes, confundiendo mendicidad con mecenazgo, mendicidad con donativos.

Tienen estas huchas el fin de recaudar de quienes entran en el hall del Palacio de Comunicaciones porque a quienes visitan el mirador ya se les cobra dos euros y a quienes utilizan su terraza y su cafetería, las consumiciones. Por no hablar de los diez euros de la exposición de Casa de Alba o de los conciertos para este verano, a otros diez euros.

Esa mendicidad del Ayuntamiento de Madrid exigirá que la cultura se financie aún más desde los bolsillos de los madrileños. Piden al ciudadano que además del IBI, de la tasa de basuras, del impuesto de circulación, de todos los impuestos municipales, pague también por la cultura pública que se le ofrece en los centros culturales municipales y, disfrazándose de monaguillos armados de cepillo y sermón, que los vecinos llenen una hucha de monedas como si no se le hubiera cobrado ya por lo que acaban de ver. A los usuarios de la cultura se le cobra vía impuestos y a través de precios públicos por servicios que antes eran gratuitos creando así una cultura para los que pueden pagar y un desierto de ignorancia para el resto.

Si quieren ayudar a la cultura de la ciudad, muévanse por la bajada inmediata del IVA

Pero es que, además, se lo piden desde el edificio que se empeña en rivalizar con todas las instituciones culturales del Eje Prado Recoletos que llevan acompañando el desarrollo de esta ciudad desde hace muchos años. La programación recuerda sobremanera a la del Círculo de Bellas Artes, a quien el Ayuntamiento de Madrid ha negado toda colaboración.

¿De verdad era necesario competir con otra institución cultural en el mismo lugar en que confluyen las demás y sin una identidad definida? ¿De verdad el Ayuntamiento no podía haber aprovechado el edificio para informar a fondo al vecino y al turista en materias municipales y de ciudad?

En su día, propusimos un Museo de la Ciudad a la manera del de Londres o el de Gante. Habida cuenta que Madrid tiene todos sus museos en obras o cerrados: el Museo de la Ciudad cerrado por el equipo Botella, el Municipal cerrado por obras desde 2008, resulta llamativo que tampoco el Centro de Reinterpretación de la Ciudad como definieron Cibeles funcione como tal sino que lo hayan convertido en una copia mala del Círculo de Bellas Artes e irritante, que osen en llamarlo factoría.

Una factoría al menos tendría que contar con creadores y hasta ahora Centro Centro no es más que el edificio en que reside el Ayuntamiento, una galería que se alquila a 35.000 euros el día y los metros cuadrados más caros de Madrid, al menos en inversión municipal. Tal vez vendido valdría más, si no hubiera costado tanto.

Mientras restan toda colaboración con las instituciones culturales que han formado el pensamiento científico, político e intelectual de esta ciudad y de este país durante un siglo —como la Residencia de Estudiantes—, vacían de contenido los centros culturales de barrio y restan presupuesto público para la cultura.

El Ayuntamiento de Madrid mantiene un presupuesto cercano a los 91 millones de euros; presupuesto que antes alcanzaba para colaborar con instituciones, hacer programación en los centros culturales de los barrios, hacer inversiones, colaborar con las salas de teatro alternativo y los locales de música en vivo, así como alimentar de producción y programación centros culturales y teatros situados en el centro de Madrid.

Si lo que quieren es mendigar, que hagan la cuestación para la cultura en el despacho de la alcaldesa. Y si quieren ayudar a la cultura de la ciudad, muévanse para la bajada inmediata del IVA, que va a terminar con toda la industria y todos los espectadores, una industria que aporta un 9 por ciento de riqueza a la ciudad y más de ciento treinta mil empleos. Lo demás es un número sin gracia en el circo de este ayuntamiento.

Ana García D’Atri es concejal socialista en el Ayuntamiento de Madrid