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Vea el taller paleolítico de su barrio

El Ayuntamiento de Madrid aprueba visitas públicas a los últimos hallazgos arqueológicos de Vicálvaro

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Tumbas del yacimiento de Vicálvaro.

No es fácil imaginarlo. En la extensión del secarral, entre los distintos escalones que han quedado al descubierto, un vecino del barrio de hace unos 300.000 años tallaba con parsimonia un bifaz (un hacha de mano) para cazar animales y después comérselos. De la tierra van brotando algunas de esas piedras con el trabajo minucioso al sol de los arqueólogos. Son los restos del taller paleolítico de Vicálvaro, una zona que se habilitará para visitas después de que el Ayuntamiento de Madrid diera el visto bueno a finales de julio.

Técnicos municipales, expertos, responsables de la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid y los propietarios del terreno, sobre el que se prevé la construcción de 15.400 casas, empezarán a partir de septiembre a dar forma a un proyecto que reclamaban colectivos ciudadanos y la oposición, PSOE e IU. La región tiene más de 3.000 yacimientos documentados, de los que se enseñan 18.

“Un grupo de arqueólogos y profesores universitarios nos dieron ideas sobre cómo hacerlo”, señala la edil socialista Ana García d’Atri. Se movilizaron después de que los restos de otro hallazgo arqueológico fueran sacados del distrito. A pocos metros se encontró una necrópolis visigoda con 824 tumbas y restos de 1.500 individuos de entre los siglos V y VII. Los restos fueron trasladados al Museo Arqueológico Regional, en Alcalá de Henares. La necrópolis fue hallada en una zona sobre la que se han previstos los nuevos edificios mientras que el taller paleolítico de sílex apareció en un punto reservado a equipamientos, lo que facilita su conservación, ya que permite construir un parque con un museo.

“Todo el mundo ha mostrado interés por estas excavaciones”, señala Luis Iglesias, presidente de la junta de portavoces de Los Ahijones, uno de los responsables de decidir y delimitar las zonas de visita en un terreno históricamente rico en patrimonio de distintos periodos. Iglesias, que aspira a sumar al proyecto al vecino desarrollo urbanístico de Los Berrocales, quiere habilitar un centro de interpretación con las tumbas visigodas, rescatando materiales del museo, y mantener el taller. El hallazgo paleolítico es único en España, según el geoarqueólogo y codirector de la excavación Sergio Bárez. “Será muy fácil entender su contenido in situ, porque es muy visual”, asegura.

Otra fórmula es una excavación “activa”, como explica el catedrático de Prehistoria de la Universidad Autónoma de Madrid, Javier Baena, que también trabaja en las excavaciones. Esa opción permitiría mostrar a los visitantes su trabajo diario. Baena admite que el taller y los restos de sílex son “menos visuales que una catedral porque no tienen muros”, aunque espera que resulten interesantes para mucha gente.