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Un estudio demuestra la idoneidad de las cubiertas vegetales para climas calurosos

La investigación concluye que son adecuados para lugares con veranos de temperaturas altas

Las plantas no sirven para reducir el consumo energético en inviernos fríos y húmedos

El ingeniero Aitor Erkoreka en una de las cubiertas vegetales instaladas para la investigación.
El ingeniero Aitor Erkoreka en una de las cubiertas vegetales instaladas para la investigación.

El ingeniero Aitor Erkoreka, profesor e investigador de la Universidad del País Vasco (UPV), ha demostrado que las cubiertas vegetales son idóneas para reducir el consumo energético en edificios construidos en lugares de veranos muy calurosos. Erkoreka, en colaboración con el Laboratorio de Control de Calidad en la Edificación del Gobierno vasco, ha estudiado el impacto del recubrimiento vegetal en el cambio de temperatura en el interior de las construcciones.

Las cubiertas vegetales consiguen que la necesidad de aire acondicionado sea menor que con las convencionales, con el mismo grado de confort, y por tanto, que disminuya también el consumo energético. Sin embargo, para obtener buenos resultados, es imprescindible un adecuado sistema de riego. En climas con inviernos fríos el sistema pierde eficacia: los tejados con plantas enfrían ayudan aún más a que las temperaturas desciendan en el interior. La cubierta vegetal solo es recomendable, por tanto, en lugares de inviernos templados y bastante secos.

Disponer de vegetales en las cubiertas de los edificios, en lugar de la habitual grava, ofrece diversas ventajas. Más allá de la estética, con muchos edificios de este tipo se evita la formación de una isla de calor en las ciudades y disminuye el riesgo de inundaciones en periodos de lluvia. Además, en los tejados verdes suelen vivir muchas especies animales, y son también útiles para hacer frente a la contaminación atmosférica y a la acústica.

Más allá de la estética, con muchos edificios de este tipo se evita la formación de una isla de calor en las ciudades

Erkoreka, doctor en Ingeniería térmica, ha investigado si también son ventajosas desde el punto de vista de la energía térmica, y ha confirmado que son adecuadas en algunos casos, pero no en todos. De hecho ha sido el tema elegido para su tesis: comparar el comportamiento térmico e higroscópico de las cubiertas vegetales y el de las de grava. Una compañía constructora quería hacer un estudio sobre los dos tipos de cubiertas, para un proyecto de construcción mediante módulos prefabricados. Los módulos de 6,6 metros de largo, 3,3 metros de ancho y 3 metros de altura son manufacturados en serie y montados en su destino final (se pueden erigir edificios de hasta 8 plantas).

La investigación ha demostrado que principalmente son dos los factores que hacen que la cubierta vegetal sea útil a nivel energético y económico. Por un lado, en el lugar en que está situado el edificio tiene que ser muy necesario el uso de sistemas de refrigeración, y, por otro, es imprescindible que la cubierta tenga un sistema de riego adecuado. La clave es la evapotranspiración Erkoreka ha realizado las simulaciones en climas distintos, y ha observado que en lugares muy soleados la cubierta vegetal es más efectiva que el aislamiento tradicional para proteger del calor el interior de las casas.

Según el investigador, eso es debido a la evapotranspiración de las plantas: "En verano, una parte importante de la energía solar que entra en las viviendas lo hace a través del tejado. Sin embargo, si ajardinamos un tejado que ya tiene un aislante tradicional, impediremos en cierta medida que la vivienda se caliente. Las plantas absorben agua por las raíces, y liberan agua en forma vapor a través de las hojas", explica. "Y toman del sol la energía que necesitan para eso. De esa manera, la energía solar es aprovechada por las plantas para la fotosíntesis y la evapotranspiración, en lugar de entrar al interior de las casas. Gracias a eso se consigue que no aumente la temperatura de la superficie exterior del tejado".

Los tejados verdes son  también útiles para combatir a la contaminación atmosférica y  acústica

Los datos muestran que ese método se logra reducir un 75% el calor que entra en los edificios a través del tejado, por lo que será menor el uso de sistemas de refrigeración. Pero, según Erkoreka, para eso es "imprescindible" regar las plantas: "Hemos observado que en lugares muy soleados y sin lluvia la cubierta verde se seca totalmente en ocho días a no ser que se riegue. Y en ese caso no sirve para nada. Es más, las plantas y la tierra absorben mejor la radiación solar que la grava, por lo que aumenta la necesidad de sistemas de refrigeración".

Medido el coste del riego, la conclusión es que se ahorra más en el consumo del sistema de refrigeración que lo que se gasta con el regadío.

El investigador, sin embargo, cree que en invierno la cubierta vegetal no resulta tan ventajosa. "En esa época, las plantas no tienen mucha actividad, y la tierra suele estar húmeda, ya que habitualmente llueve. Eso hace que la superficie exterior del tejado sea más fría que si no tuviera tierra, por lo que la pérdida de calor puede ser mayor en una cubierta vegetal que en una tradicional".  Por ese motivo, solo se recomienda el uso de la cubierta ajardinada en lugares de inviernos templados y bastante secos.