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La leyenda que llegó en agosto

Benny Golson, autor de referencia del jazz internacional, actúa en Madrid en la sala Clamores

Benny Golson, ayer en un hotel de Madrid.
Benny Golson, ayer en un hotel de Madrid.

Tom Hanks viajó miles de kilómetros alrededor del mundo para conseguir su autógrafo en La Terminal, la película de Steven Spielberg. Aclamado en su doble condición de intérprete y compositor, Benny Golson ha contribuido a la historia del jazz con algunos de los estándares más reconocidos y reconocibles del género: I remember Clifford —de la que existen 334 versiones registradas—, Blues March, Whisper Not, Along Came Betty, Stablemates, Killer Joe... a sus 84 años, el veterano jazzista afirma encontrarse “en plena forma”: “El día en que me vea en zapatillas y albornoz maldiciendo porque el mando del televisor no funciona, estaré muerto”. Benny Golson, leyenda del jazz en un tiempo huérfano de leyendas, estará en Clamores Jazz hasta el próximo sábado. Los primeros pasos en la música de Benny Golson se hallan indisolublemente unidos a la ciudad de Filadelfia, donde nació un 25 de enero de 1929. “No sé qué hubiera sido de mi si hubiera nacido en otra ciudad”... Filadelfia, en los cuarenta, constituía un filón para el aficionado al jazz. “Mis compañeros en la banda del instituto se llamaban John Coltrane, Red Garland, Jimmy Heath, Percy Heath, Philly Joe Jones… Así empecé yo: rodeado de la créme de la créme”. Golson hizo su debú en la profesión como músico de Rhythm & Blues,junto a Bull Moose Jackson & The Buffalo Bearcats: “de ahí pasé a la orquesta de Earl Bostic. Casi nadie le recuerda, pero era un saxofonista fantástico. Fue Coltrane quien me habló de Bostic. Un día fui a escucharle y me quedé de piedra. Lo mismo le pasó a Charlie Parker. Yo le decía: ‘Earl, tío, tú has debido venir de Marte porque lo que haces no es de este mundo”.

La memoria de Golson viaja de sus años con Bostic a su siguiente empleo, junto al trompetista Dizzy Gillespie: “Fue la mejor fuente de información imaginable en torno al jazz y sus secretos. Para cualquier cosa que le preguntaras, él tenía una respuesta. Durante un tiempo, estuve yendo a su casa, si no todos los días, casi. Acabábamos tocando y charlando durante horas”.

Es el músico a quien Tom Hanks busca en la película ‘La Terminal’

En 1958, Golson grabó el emblemático Moanin junto a los Jazz Messengers del baterista Art Blakey: “con Art no hubo una noche mala. Podía estar cansado, o enfermo; podía no haber dormido en una semana… bastaba con ponerle detrás de la batería, y el cansancio, la enfermedad y el sueño quedaban automáticamente olvidados. “Un, dos, tres, adelante… ya no se hacen músicos así”. Diez años más tarde, Quincy Jones llevaría una de sus piezas al número uno en las listas de éxitos: “mi vida está unida a la de Killer Joe”, tanto que muchas veces me preguntan si existió realmente… sí y no. Killer Joe es el hombre que pone a la mujer a mantener relaciones sexuales con otros y se queda con el dinero. Ese es su “trabajo”. En Nueva York los llamamos pimps”.

Para Golson, no existe mayor placer que escuchar su música siendo interpretada por otros: “hace que me sienta muy honrado, sobre todo pensando que no tiene por qué ocurrir así necesariamente. Puede ser que escriba una pieza no muy buena, y que nadie quiera tocarla, ni siquiera yo. Lo que más me gusta es cuando alguien toca mi música de un modo totalmente diferente a como yo la he concebido. Me siento como un padre cuyo hijo escapa a su control. Si toda mi música sonara siempre del mismo modo sería muy aburrido”. En sus conciertos madrileños, el veterano jazzista estará acompañado por el trío del pianista Moisés Sánchez: “vamos a estrenar una pieza que acabo de componer, Jump Start; además, tocaremos algunas de mis canciones, y algunas de otros, como, por ejemplo, Take the A Train; porque no voy a estar toda mi vida tocando Killer Joe

Benny Golson. Clamores Jazz (Alburquerque, 14). Todos los días hasta el sábado a las 22:00. 18 euros. Día del concierto: 20 euros. Estudiantes: 5 euros.