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El Ayuntamiento del Puerto de Santa María lleva tres años vacío

El Puerto de Santa María mantiene cerrada su nueva casa consistorial por falta de fondos

Fachada de la casa consistorial sin uso de El Puerto de Santa María. Ampliar foto
Fachada de la casa consistorial sin uso de El Puerto de Santa María.

La casa consistorial de El Puerto de Santa María (Cádiz) es un lujoso edificio neoclásico recién rehabilitado. Su piedra brilla, sus suelos relucen. Tiene enormes ventanales y puertas sin ningún rasguño. Su cuidado diseño arquitectónico ha motivado conferencias. Sus grandes dimensiones permiten usar amplios espacios para recibir autoridades u organizar vistosos actos protocolarios. Solo hay una pega. Está vacío. Absolutamente vacío. Y lleva así mucho tiempo. Cuarenta años si se cuenta desde que dejó de ser sede municipal y tres años si se calcula desde que la rehabilitación, que costó más de seis millones de euros, terminó. Sigue sin uso porque, simplemente, no hay dinero ni para hacer la mudanza ni para comprar nuevos muebles. “Nos mudaremos tras el verano”, ha anunciado la alcaldesa en funciones, Leocadia Benavente. El Gobierno local se esfuerza por ocupar en 2013 este inmueble sin estrenar.

El viejo Ayuntamiento, como se le conoce en El Puerto, es, en realidad, el nuevo. Pero se le llama viejo porque fue el primero. Se ubica en la plaza de Isaac Peral. Sus piedras han sido testigo de los entresijos de la historia local de la ciudad desde que se construyó gracias a la ordenación urbanística de esta plaza en 1874. Las autoridades de entonces, sobre un proyecto de Adolfo del Castillo, decidieron acometer un edificio singular, en principio, destinado a los juzgados y a lo que se conocía como escuela superior de niños, un centro educativo. El resultado fue una construcción de estilo neoclásico, de 41 metros de largo.

La espera de San Fernando

El Puerto de Santa María tiene un ayuntamiento nuevo que no usa. Pero, al menos, ya está rehabilitado. A la localidad vecina de San Fernando ya le gustaría poder contar con un inmueble recuperado, pero su histórica casa consistorial sigue cerrada, en una obra que aguarda desde hace años. Fue en 2002 cuando se planteó por primera vez la necesidad de rehabilitarlo. En 2006 se impulsó un concurso internacional de ideas para diseñarlo. Pero desde 2007 los trámites se torcieron y la crisis que entró de lleno en 2010 impidió ni siquiera iniciar las obras. El edificio consistorial isleño está declarado Bien de Interés Cultural, como referente del neoclásico. Fue construido en la segunda mitad del siglo XVIII y acogió algunos de los acontecimientos más importantes de las reuniones de las Cortes de Cádiz de 1810, durante el asedio francés.

Desde que cerrara sus puertas hace seis años para su rehabilitación, las dependencias se reparten incómodamente en varias oficinas y edificios de la ciudad. Junta y Ayuntamiento acordaron, al igual que en El Puerto, una operación de financiación conjunta. El proyecto inicial costaba 17 millones de euros. La última cifra lo ha dejado en seis millones. Pero tampoco hay dinero. “Se trata de rehabilitar lo que hay. Sin más. Sin modificar nada del ayuntamiento”, ha explicado el alcalde, José Loaiza. Eso supondría descartar el valioso proyecto que ganó el concurso del estudio de arquitectos de Francisco Márquez. “Lo importante es que abra las puertas. Es lo que quiere la gente”, dice. El Ayuntamiento se queja del olvido de la Junta al importante patrimonio de la ciudad, mientras que el PSOE censura que el alcalde desprecie el proyecto ganador sin presentar uno nuevo. “No se puede pedir ayuda a la Junta sin enseñar lo que se quiere hacer”, lamenta su portavoz, Patricia Cavada. Ella duda además de que el gobierno municipal tenga seis millones para empezar una obra. Calcula que solo redactar el proyecto costará 600.000.

Nunca llegó a ser un juzgado, a pesar de que se construyó para esa utilidad. En 1897 fue inaugurado como palacio municipal. Ya en el siglo XX, el Ayuntamiento cerró la compra de tres edificios situados en la zona posterior para ampliar las instalaciones municipales y la casa se consolidó como uno los referentes arquitectónicos de El Puerto. En los años 70, el edificio empezó a dar problemas por su deficiente estado, así que se optó por trasladar las dependencias municipales a la plaza del Polvorista. Allí sigue ubicado el Ayuntamiento. El objetivo era un traslado provisional mientras se arreglaba el viejo. Pero la vida política municipal entró en ebullición. El Partido Comunista, que ganó las primeras elecciones, fue apartado del gobierno por una moción de censura entre el PSOE y la Alianza Popular de una joven concejal llamada Teófila Martínez, hoy alcaldesa de Cádiz. Aquel apaño no gustó entre los vecinos que optaron en los siguientes años por el partido Independientes Portuenses, cuyo alcalde, Hernán Díaz, fue inhabilitado por prevaricación en 2006 tras numerosos escándalos, sobre todo, de índole urbanística. En medio de estos líos, casi nadie se acordó del viejo ayuntamiento.

Fue en 2005 cuando el Ayuntamiento y la Junta se pusieron de acuerdo para rehabilitar el inmueble por 6,3 millones de euros. Ambas Administraciones acordaron un sistema de financiación conjunto. Entonces todavía había dinero en la caja. Pero ni ese entendimiento impidió los problemas. La obra fue frenada por hallazgos arqueológicos. La empresa constructora, Sacyr, reclamó una indemnización por los costes de mantenimiento lo que derivó en un contencioso. Finalmente, el proyecto de los arquitectos José Antonio Carbajal y José Luis Daroca se terminó en 2010. “Es edificación limpia de trazado, flexible y confortable”, explicó Carbajal. En varias visitas posteriores, en 2011 y 2012, el gobierno municipal, ahora en manos de PP y PA, anunciaba el inminente traslado pero, hasta ahora, el viejo edificio sigue vacío.

La mudanza urge porque el edificio de Polvorista es pequeño y genera problemas. La alcaldesa y sus concejales han mostrado su malestar por actos y reuniones sindicales y vecinales en pleno patio. “Esta es la casa del pueblo y el patio forma parte de ella”, se defiende el portavoz de la plataforma contra la privatización del servicio de aguas, Luis Iniesta, quien convocó esta semana allí una rueda de prensa a pesar de las quejas del gobierno local.

El problema es que no ha habido dinero para dotar del mobiliario y los equipos necesarios al edificio recién rehabilitado. Leocadia Benavente cree que el traslado podría iniciarse tras el verano. “En mayo ya se ha instalado la red telemática”, anuncia. El inmueble rehabilitado acogerá la alcaldía, las oficinas de los diferentes grupos municipales, el salón de plenos, el área de Comunicación y la delegación municipal de Hacienda que, en la actualidad, se encuentra dispersa en varios locales de alquiler por la ciudad.

El Ayuntamiento dice que, aunque sigue sin haber fondos, se ha hecho una reserva para pagar la mudanza. “No habrá mobiliario nuevo”, dice la alcaldesa. Es decir, los funcionarios podrán estrenar un flamante edificio que lleva vacío tres años pero seguirán con las mismas mesas.

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