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Pérez Villalta deja todo su legado al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo

El espacio inaugura una muestra con una selección de su futura herencia: un millar de obras realizadas desde 1964

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Guillermo Pérez Villalta posa junto a sus obras en el CAAC.

Guillermo Pérez Villalta, uno de los grandes del panorama artístico español, ha nombrado heredero. El creador dejará todas sus obras, escritos y documentos; así como su casa-estudio de Tarifa al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) a condición de que la institución se convierta en “custodio” de su legado. Se trata de alrededor de un millar de obras, entre pinturas, dibujos, esculturas, textiles, muebles, joyas, cerámica, azulejería valoradas en unos cinco millones de euros, según la Consejería de Cultura. La muestra Souvenir de la vida. El legado de Guillermo Pérez Villalta, que se inauguró este jueves en el CAAC, permitirá al público conocer una parte del tesoro que el artista ha ido acumulando a lo largo de su extensa y prolífica carrera.

“A la gente le da un poco de miedo pensar en la muerte, pero yo he querido ser previsor y asegurarme en vida de que mi legado permanecerá unido cuando yo desaparezca. Además de todas mis obras, le dejaré al CAAC mi casa de Tarifa porque quiero que gran parte de mis obras se muestren allí”, afirmó Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, Cádiz, 1948).

“La idea es que las obras se repartan entre el CAAC en Sevilla y Tarifa, donde estarían en mi casa y en la antigua iglesia de Santa María, un edificio mudéjar que acaba de ser restaurado y está desacralizado. En la iglesia, ubicada entre el Ayuntamiento y el castillo de Guzmán el Bueno, podrían colgarse los grandes lienzos. Se trata de que el CAAC sea el custodio de todo para que el legado no se disperse”, comentó el artista, quien ya ha donado al centro 28 obras y ha confirmado el depósito que realizó el año pasado de otras 269.

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Abajo, 'Autorretrato', de Pérez Villalta.

“Pérez Villalta ha sido siempre su mejor coleccionista”, aseguró ayer el comisario de la muestra Óscar Alonso Molina. “La necesidad que el artista tiene de convivir con sus creaciones, muchas de ellas cargadas de valor sentimental, ha hecho que él se reservara siempre las mejores piezas de cada exposición. De ahí la gran importancia que tiene su gesto”, afirmó Óscar Alonso Molina.

“Hemos firmado un protocolo de intenciones por el cual Guillermo Pérez Villalta deja todo su legado artístico al CAAC mediante testamento; aunque en vida realizará distintas donaciones y depósitos. El centro, por su parte, se compromete a catalogar todas las obras [hasta el momento hemos catalogado 527] y a estudiar, conservar, difundir y mantener unido su legado”, precisó Juan Antonio Álvarez Reyes, director del CAAC.

El centro también deberá realizar los estudios necesarios y ejecutarlos para que la casa-estudio de Tarifa, donde el artista pasa buena parte del año, puede ser visitable. El consejero de Cultura, Luciano Alonso, quien agradeció “la gran generosidad” del artista, será el encargado de ponerse de acuerdo con el Ayuntamiento de Tarifa, la Diputación de Cádiz y el Ministerio de Cultura para que el proyecto llegue a buen puerto.

Un recorrido por Souvenir de la vida, que estará abierta hasta el 12 de enero de 2014, permitirá conocer no solo su trayectoria creativa desde 1964; sino también acercarse a su mundo más íntimo, a sus aficiones, con guiños como sus colecciones de muñecos musculosos o de jarrones imposibles. La muestra, que ocupa la parte más monumental de la Cartuja de Santa María de las Cuevas, establece un diálogo con el monumento y se integra perfectamente en espacios como el oratorio de santa Catalina, donde cuelgan piezas de los setenta; la capilla de la Magdalena, en la que se puede ver un autorretrato, o la sala de los sepulcros de los Ribera, con tres piezas geométricas en las que el agua es “contenedora de la vida”, afirma el artista, quien ha recibido importantes galardones como el Premio Nacional de Artes Plásticas. Además, en el refectorio pueden verse sus diseños de muebles inspirados en arquitecturas clásicas y la sala prioral se ha convertido en una especie de gabinete erótico, con trabajos como la serie Atar los machos.

“Durante toda su carrera, Pérez Villalta ha hecho un análisis de los lenguajes artísticos desde la transgresión. En los setenta comenzó con el manierismo; en los ochenta, fue el barroco; en los noventa, el neoclasicismo y una vuelta al orden; mientras que en la primera década de este siglo han sido el surrealismo, el simbolismo y el rococó. Pero lo más importante, es que en todas esas épocas ha renovado todos los lenguajes desde la tradición antigua y moderna”, afirma el comisario de la muestra.

“Mi legado es un legado de pensamiento, de reflexión de la vida y del arte desde el arte. Creo que soy un filósofo visual porque escribir filosofía me ha parecido siempre un poco pelma”, sentencia el artífice, como le gusta definirse. Y es que, al igual que en sus obras donde no hay una sola pincelada que no esté cargada de simbología, Guillermo Pérez Villalta no da puntada sin hilo.