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Las bibliotecas de barrio se quedan cortas de libros

Más de la mitad ni siquiera dispone de medio ejemplar por habitante

Interior de una de las bibliotecas municipales de la ciudad de Valencia.

Decía el escritor argentino Jorge Luis Borges que de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso era el libro; “Todos los demás son de su cuerpo…. Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. El presupuesto público para compra de libros en la ciudad de los grandes eventos se queda, sin embargo, corto, se quejan los socialistas.

Las bibliotecas municipales de Valencia, las de distrito, se alejan de las recomendaciones de la Unesco (Naciones Unidas para la Educación) y de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios (IFLA) y de las guías editadas por el Ministerio de Cultura. Los estándares exigen 0,6 libros o documentos por habitante y en 15 de los 19 distritos de la ciudad se incumplen. Se salvan con más o menos holgura las bibliotecas municipales de Pobles de l’Oest, Algirós, Poblats Marítims, L’Olivereta y Extramurs. El resto suspenden.

El concejal socialista Salvador Broseta recuerda que tanto el IFLA como la Unesco aconsejan para las salas de lectura sucursales (o de distrito) entre 1,5 y 2,5 libros por habitante. “En teoría, una nueva biblioteca debe contar con un depósito mínimo de un libro por persona", recuerda el edil.

Los distritos que salen peor parados son los de Pobles del Nord, donde no hay ninguna biblioteca y los aficionados a la lectura quedan más desatendidos, subraya la oposición. Tampoco están demasiado bien los distritos de Pobles del Sud, Benicalap o Quatre Carreres.

Los socialistas preguntan al gobierno local del PP por qué "nunca se ha elaborado un plan de adquisición y reposición de libros para acercarse a los consejos del IFLA y la Unesco. Este grupo pide más fondos públicos para la compra de libros.

Según la oposición, el presupuesto del Ayuntamiento de Valencia para la adquisición de títulos es excesivamente baja. Solo en 2013 ha sufrido un recorte del 13% y afecta a las 32 bibliotecas municipales de la capital.

En total son 73.000 euros anuales dedicados a la renovación de libros, lo que dividido entre 32, significa que cada biblioteca dispondrá de unos 2.200 euros para la adquisición de libros. Unos 184 euros al mes.

“La cifra es ridícula”, critica Broseta. La partida de bibliotecas y archivos municipales ha sufrido en 2013 un buen recorte, más del 7%, “lo que no se entiende"”cuando el presupuesto global del Consistorio ha crecido.

Broseta echa mano de un estudio del profesor de la Universitat de València José Beltrán, que le encargó el Ayuntamiento, sobre las oportunidades de los jóvenes en Valencia y en el que se destaca el papel relevante de la bibliotecas públicas en la formación de los jóvenes.

"Es preocupante”, añade Broseta, "que en este estudio sociológico hay elaborada una lista de bibliotecas municipales en las que aparecen ocho clasificadas como de baja asistencia". Broseta defiende que no solo debe apostarse por las adquisiciones sino también por potenciar su uso.

Otro indicador de la importancia que el gobierno local da a su patrimonio cultural es el retraso en la digitalización de sus fondos históricos. “Son valiosos y deben protegerse porque son fundamentales para conocer la historia de nuestra ciudad”, dice Broseta, que reprocha al gobierno local que no haya solicitado en plazo ayudas al Estado para la digitalización de la documentación y su almacenamiento en soportes digitales.

“La Unesco”, agrega, “promulgó hace diez años la necesidad de que las administraciones públicas y privadas iniciasen procesos de digitalización de los fondos documentales para protegerlos y procurar un acceso democrático a los mismos. El proceso de digitalización de fondos bibliográficos se ha iniciado ya en otras instituciones, como es el caso de la Biblioteca Nacional de España, que comenzó en 2008".

La comisión municipal de Cultura aprobó en 2012 una moción a propuesta de los socialistas en este sentido, pero ahora alegan que no pueden pedir las ayudas porque no reúnen los requisitos.