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Macarrones mañana y tarde

Los impagos de las becas de la Consejería de Educación complican la situación económica de las familias

En una calle del barrio de Benicalap, Viviana carga dos grandes bolsas llenas de alimentos que le han dado en la asociación de vecinos. Madre de dos hijos de 9 y 11 años, limpia una casa unas horas a la semana. Su marido no encuentra trabajo. “En este momento estamos viviendo con 30 euros semanales”, cuenta a unos metros de la cola donde otras familias esperan su turno. “La nena saca todos los trimestres, en todo, sobresaliente. ¡Le va brillante!”, dice orgullosa. “La diferencia entre la beca que me da la Generalitat y lo que yo tengo que pagar, entre los dos niños, son casi 450 euros. Este año ya no han ido al comedor porque no lo puedo pagar”. Viviana no titubea cuando explica las dificultades que tiene para alimentar a su familia: “A mis hijos llevo tres días dándoles mañana y tarde macarrones con tomate porque no tengo otra cosa”.

A Viviana la Consejería de Educación le debe casi la misma cantidad de dinero que tendría que pagar por el comedor: “Nos han concedido el 100% de la beca de libros, pero el dinero no llega. Y entre los dos niños es importante porque me salieron casi por 500 euros los libros del colegio. Eso es dinero perdido”.

Antes limpiaba cinco casas. “Nunca estuvimos de tirar el dinero por la ventana, pero bien. Nos íbamos compensando”. La palabra desahucio ya ha aparecido en las conversaciones con la dueña de su piso, porque deben dos meses de alquiler.

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