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Los recortes se suben al tren

Fomento prevé eliminar seis líneas de Madrid y reducir servicio en 18. El plan de racionalización afecta a recorridos hacia Castilla-La Mancha y Castilla y León

Dos usuarios, ayer en la estación de Atocha. Ampliar foto
Dos usuarios, ayer en la estación de Atocha.

Es una foto poco deseada. Ningún político quiere pasar a la historia como el que cerró la línea de tren de un pueblo o el que recortó la conexión entre dos ciudades. El Ministerio de Fomento lleva desde julio ultimando el plan de racionalización de ferrocarriles. Ya ha publicitado cuáles son las líneas de servicio público (las que se salvan), pero no ha dado muchos detalles de las que pueden acabar borradas del mapa. El plan, aún en discusión, supone en principio prescindir en Madrid de seis líneas (el 14% de las que se quieren eliminar en España) y reducir el servicio en otras 18 conexiones, el 25% del total. Son recorridos hacía distintas localidades de Castilla-La Mancha y Castilla y León (ver gráfico). Todos estos trazados están recogidos en un informe de Ineco, la consultora del Ministerio de Fomento. Es el documento de partida sobre el que el Ejecutivo trabaja y negocia con comunidades autónomas y ayuntamientos un plan peliagudo que tiene antecedentes.

Plan de Fomento para las líneas de tren que conectan con Madrid pulsa en la foto
Plan de Fomento para las líneas de tren que conectan con Madrid

En 2010, el Gobierno entonces socialista también propuso recortar las líneas deficitarias y financiar solo aquellas declaradas de servicio público. Hubo un acuerdo del Consejo de Ministros para decidir qué servicios serían subvencionables. El plan, cuya filosofía compartían los técnicos, se vio frenado por motivos políticos: las elecciones locales y autonómicas estaban a la vuelta de la esquina. No era el momento. Ahora, Fomento tiene una nueva propuesta sobre la mesa para la que fijó como plazo el próximo verano. Está dibujada corredor a corredor, línea a línea. La negociación no es fácil. Las líneas que no asuma el Estado solo tienen dos caminos posibles. O las asumen los Gobiernos autonómicos y locales (que deberían firmar entonces un contrato con Renfe y asumir los costes de explotación) o desaparecen. Y una segunda cuestión incómoda: la eliminación de líneas podría suponer también un recorte de plantilla de trabajadores en Renfe, es decir, más conflictividad laboral.

El PSOE ha presentado una proposición no de ley en la que reclama que se retire el plan de racionalización y el informe que lo sustenta. “Debería abrirse un debate, hacer un diagnóstico pactado”, solicita el diputado socialista Rafael Simancas. “No se trata de preguntar solo a los consejeros de Infraestructuras, deben tener voz los vecinos, las fuerzas sociales, los sindicatos o los empresarios para hacer un plan que piense en la gente en lugar de en los números”.

El plan de Ineco, con casi 400 páginas, estima un ahorro de hasta 120 millones de euros con los ajustes previstos. Además, traza las líneas gruesas sobre cómo suplir los servicios recortados. Con trenes de larga distancia y servicio Avant (más rápido pero también más costoso) y con autobuses, modificando horarios o poniendo en servicios trenes más pequeños.

Las modificaciones han empezado ya a aplicarse en algunos casos. Desde el 12 de mayo, hay cambios en la conexión Madrid- Segovia. Para llegar (o volver) se puede coger uno de los 197 trenes de alta velocidad semanales o usar la vía convencional, que ha pasado de ser directa a tener una parada obligatoria en Cercedilla. El viaje aumenta una media de siete minutos con el transbordo, según el cálculo facilitado por Renfe. El billete sencillo convencional cuesta 7,95 euros por un trayecto de hora y media. El de Avant sale por 14,80 euros y menos de media hora de viaje. Y existen abonos para el viajero habitual. Si se usa mucho puede salir más barato que un recorrido por la vieja vía: 7,50 euros.

Fomento divide las líneas en cuatro grupos tras medir la ocupación, aplicar criterios medioambientales y medir los costes. Están las que considera eficiente (con más del 20% de ocupación), las de dudosa eficiencia (15-20%), las de baja eficiencia (10-15%) y las ineficientes, con un nivel de ocupación por debajo del 15%, que son las que quiere suprimir totalmente. Desde Renfe aseguran que, más allá del recorte previsto en la conexión con Segovia, no hay novedades respecto al documento de trabajo para Madrid. No aclaran cuántos cambios se aplicarán ni cómo. Pero el punto de partida está en el informe oficial. Así queda en este documento el nuevo mapa de trenes de Madrid:

  • Las que desaparecen: Son 49 recorridos nacionales de los que seis llegan o salen de Madrid. Fomento prevé eliminar todos y suplirlos con trenes de larga distancia y autobuses. Lo hizo en abril de 2012 con el servicio a Aranda de Duero, que se cubría con un Talgo con 300 plazas en las que había días que solo subía un viajero. Se cambió por autobuses. En este grupo están también las líneas a Alcázar de San Juan (Ciudad Real), Cuenca, Arcos de Jalón (Soria), Ávila y Segovia.
  • De muy baja eficiencia: Uno de los seis trayectos recogidos en el informe afecta a Madrid, el que conecta la capital con Sigüenza, en Guadalajara. La previsión es suprimir las circulaciones “más deficitarias” (el documento no señala cuáles de las seis) y reducir la oferta para los viajeros en un 40%.
  • Reducidas hasta la mitad: Cuatro de las 16 del informe afectan a Madrid. Se prevé una reducción de hasta la mitad de la oferta. Son las conexiones con Zaragoza, Soria, Cuenca y Valencia o Talavera de la Reina (Toledo).
  • Las eficientes: Son 49 trayectos, de los que 13 pasan por la capital. Algunas sufrirán una reducción de servicios de hasta casi un 11%. Entre las afectadas, las líneas que conectan Madrid con Salamanca, Jaén, Badajoz, Mérida, Plasencia, Valladolid o León.

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