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AYUNTAMIENTO DE MADRID

La crisis de Gobierno de Botella aviva los conflictos internos en Madrid 2020

La alcaldesa refuerza a Villalonga, pese a las tensiones con el Comité Olímpico

Pedro Corral, Ana Botella y Diego Sanjuanbenito, ayer tras anunciarse los nombramientos.

Días antes del examen ante el Comité Olímpico Internacional, Madrid 2020 contrató a un grupo de expertos muy vinculado con los Juegos para ensayar con ellos. Entre sus conclusiones, destacaba esta: “Se trata de un trabajo en equipo, y lo que cuenta es ganar. Cada paso que se dé tiene que ser para llevar la candidatura hacia adelante, le cueste lo que le cueste al ego de cada uno. Olvídense de disputas internas, no tienen importancia ahora. (…) Entendemos que las autoridades políticas están acostumbradas a ejercer su control y prevalecer, pero no en este caso”. A falta de conocer la nota oficial del COI, el consenso es que no fue bien, fue muy bien. Sin embargo, el examen sirvió para escenificar de una y mil sutiles maneras la profunda división en la candidatura. División en el lado deportivo, división en el lado político, y división entre ambos.

Esta guerra de poder se avivó ayer con la decisión de la alcaldesa, Ana Botella, de reforzar a Fernando Villalonga como su representante en la candidatura, después de que el Tribunal Constitucional la obligara a apartarle del cargo de delegado de Las Artes. Y se avivó además con la perspectiva de lo que ocurrirá no ya el 7 de septiembre, cuando el COI decida entre Madrid, Tokio y Estambul; sino después, si la capital, ahora favorita, se impone. Gran parte del futuro político de Botella dependerá de esa decisión, y con él también el del Partido Popular en la capital, donde lleva gobernando desde hace 24 años. Pero las tensiones internas tienen también mucho que ver con otros futuros individuales, tanto en el lado político como en el deportivo.

Preguntada al respecto, Botella dijo ayer: “Todos son lo suficientemente inteligentes y saben lo que tienen que hacer, yo hare una labor de coordinación y sabran entenderse”.

Decisión de la Casa del Rey. Madrid ya aspiró sin éxito a organizar los Juegos de 2012 y 2016. En ambas ocasiones, lideró la candidatura el entonces alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón. En verano de 2011, decidió volver a intentarlo, pero, a sabiendas de que con toda probabilidad apenas le quedaban unos meses en el cargo, cedió el testigo al Comité Olímpico Español (COE). “La candidatura está liderada por el ámbito deportivo; se nota, y es muy bueno”, decían las conclusiones del ensayo de marzo. Para ganarse el favor del COI, lo mejor es orillar a los políticos en favor de deportistas o representantes de la casta olímpica. Gallardón quiso poner al frente a Juan Antonio Samaranch, uno de los tres miembros españoles del COI, e hijo del expresidente que logró los Juegos de 1992. Pero la Casa del Rey instó a que fuera Blanco. El Príncipe aceptó después ser su presidente de honor.

El 8 de septiembre. Blanco y Gallardón no se pueden ni ver. Blanco y Botella, tampoco. Ni Blanco y el antes secretario de Estado para el Deporte y ahora líder municipal socialista, Jaime Lissavetzky, clave para el éxito de la candidatura. La relación de Blanco con su número dos, Theresa Zabell, es de dura competencia. Y en el lado olímpico de la candidatura, hay otras rivalidades acendradas. Subyace bajo esta lucha de poder, además de choques de personalidades, la idea de que, si Madrid logra los Juegos, no será Blanco quien lidere el Comité Organizador.

Hombre fuerte de Botella. En el lado municipal, las aguas corren turbias también. La cabeza visible del Ayuntamiento en la candidatura hasta enero era el vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva. Su mano derecha en esas lides era la concejal de Deportes, Patricia Lázaro, consejera del Ayuntamiento en Madrid 2020 junto a Lissavetzky y un cargo de perfil económico. Villanueva fue cesado en enero por Botella, que colocó como su hombre fuerte en la candidatura al delegado de Las Artes, Fernando Villalonga. La relación entre este y el lado deportivo es tan tensa como la que tiene con sus compañeros del lado municipal. Sin embargo, Botella decidió ayer reforzarlo en su papel, nombrándolo además consejero en Madrid 2020 (aún no se sabe si ganando uno o en detrimento de uno de los actuales). Al frente de Las Artes, Botella colocó al edil Pedro Corral, al que teóricamente rendirá cuentas Villalonga.

En el lado deportivo de la candidatura, se mezcla el desconcierto por la prolija y complicada organización municipal, y el desaliento de tener que seguir bregando con Villalonga. Queda por ver, en cualquier caso, qué pasará el 7 de septiembre. Fuentes consultadas dudan de que Villalonga se quede en el Ayuntamiento si Madrid pierde. En caso contrario, en cambio, la lucha por colocarse en el Comité Organizador le cogerá bien colocado.