Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra
JAVIER MARISCAL | DISEÑADOR

“Hace años me cagué en el desarrollo loquísimo de Calatrava”

El diseñador recala en un congreso de patentes en Alicante y en Valencia defiende El Cabanyal

"España necesita repensarse y exigir un cambio radical, soñar con una nueva democracia"

El diseñador Javier Mariscal en Alicante.
El diseñador Javier Mariscal en Alicante.

Javier Mariscal no tiene pinta de que quiera dejar de jugar. Se marchó de la Comunidad Valenciana hace 43 años, y recaló en Alicante en un congreso de patentes y diseños y luego se fue a El Cabanyal.

Pregunta. ¿Y cómo ha encontrado esto? Alguien me contó una vez que, tras años fuera de la Comunidad, al regresar buscó su primera casa y se perdió...

Respuesta. Todo ha cambiado, como si hubieras nacido en Madrid. Yo he visto la M-30 cuando había cabras y un árbol. Y ahora hay una riqueza impresionante. Muchos coches, camiones, una autopista, hasta una mezquita, es impresionante. Joder, donde había un desierto han montado una pista, (empieza a exagerar el tono de voz) unos túneles. ¡Poderío!

P. Pues aquí... Hemos pagado proyectos que no se han hecho.

R. ¿Ah, sí? Entonces es muy necesario exigir, apuntar con el dedo y tratar de apoyar cualquier tipo de estos esquemas y llegar a tener una administración donde los interventores y los que realmente firman den el visto bueno a los gastos y que no dependan del político de turno. Hace años en rueda de prensa en Valencia me cagué en todo el desarrollo completamente loquísimo que se hizo con Calatrava y todo el río Turia, Las Artes y las Ciencias... Pero esto habrá que pagarlo todo, no se puede tirar tanto el dinero por la ventana. Y hasta los mismos periodistas de EL PAÍS me decían: “Tío, no seas aguafiestas, tú qué quieres, ¿que solamente Barcelona destaque?”.

“Cuando veo más de diez banderas juntas ya me salen granos”

P. ¿A Madrid le recomienda los juegos? ¿Tendría hueco Cobi (la mascota de Barcelona'92)?

R. Siempre va bien hacer una chorrada de esas. Y sobre Cobi, cada cosa en su momento. Fue el retrato de una filosofía, un momento colectivo de ilusión.

P. ¿Nos están diciendo a los españoles que se nos ha acabado el soñar?

R. Al revés. España, más que nunca, necesita repensarse y exigir un cambio radical, soñar con una nueva democracia de verdad. Hemos sido engañados por los políticos y realmente se han saltado todas las normas, desde el pequeño municipio a la Moncloa, se han saltado una administración que existía y estaba ahí y todo por, al final, una especie de nuevos ricos que son los políticos.

P. Se fue con 20 años. ¿Le queda algo de la Valencia que dejó?

R. ¡Hombre claro! Son 20 años de los pinos de L'Albufera, de cómo florece el naranjo, el azahar, la luz en febrero cuando el sol te acaricia, la primavera en Fallas, el olor a pólvora. Veinte mil cosas que se te quedan grabadas en tu carácter y manera de percibir el mundo. Simplemente el olor de las señoras sacando el arroz al horno o cuando ibas a casa y ese olor de morcilla tan bueno... No sé, la naturaleza, el clima, veinte mil cosas que te marcan una manera de ser artística. Valencia es una comunidad donde se valora muchísimo la estética y al mismo tiempo somos como que no defendemos nada lo nuestro.

“Se veía que esto iba a pegar un 'pet'. Y venga la fiesta y la subvención”

P. ¿Usted es así?

R. Yo soy muy así. A mí me dicen, esto que has hecho es muy bonito; y yo le digo, ¿tú crees? Y pienso, este tío es tonto porque piensa que he hecho algo bien. Porque tú estás todo el día como el típico valenciano, de vacileta, lo destrozas todo, no te crees nada, cómo creerte a un Zaplana, a un Rajoy y todos estos... O el mismo Zapatero, que decías: bueno, este tipo es que o es tonto o es naif, cómo puede ser que no tenga malicia...

P. Aquí hemos pasado de la sociedad de las oportunidades a no poder pagar ni a los autistas...

R. Esto era evidente. Y la gente votando al PP. Evidente ya desde Zaplana. Se veía que iba a pegar un pet. Y venga, más mascletades, más subvención para las Fallas, y viva la fiesta...

P. ¿Qué hizo un valenciano como usted, barcelonés de adopción, en la Diada?

R. ¿El día ese de las banderas que parecía como la época de Hitler? Pues ni idea, no sé ni dónde estaba. Cuando veo más de diez banderas juntas ya me salen granos. Me da igual si son del Barça o del Espanyol, del Real Madrid o de donde sean. Uf... Qué pereza y qué tristeza. Son paños estampados.

“Pero esto habrá que pagarlo, no se puede tirar dinero por la ventana”

P. ¿El nacionalismo valenciano consiste como dijo usted en comerse con amigos una paella bajo una pinada frente al mar?

R. Sí, no existe esta percepción de defender una llengua, una bandera, una escola y un territorio. No, para bien y para mal. Todos los extremos nunca funcionan.

P. Has hecho algo para el festival del barrio de El Cabanyal, ¿qué tal?

R. Hay que luchar por conseguir ese tipo de acciones e ir en contra de administraciones que no tienen un mínimo de sensibilidad. No puedes cargarte un barrio con toda una tradición por el morro, solo para hacer que una avenida llegue al mar. Rodea El Cabanyal o invéntate otra cosa. Qué tontería, menudo rollo. No tiene ningún sentido. Se han cargado toda la huerta, pues...

P. ¿En qué anda metido?

R. Estamos con Fernando Trueba preparando otra película de dibujos animados, centrada en los setenta, sobre la amistad y la juventud. Empecé yo con el guión pero me hizo ver todo el mundo que no sé, que los guiones que yo hago son muy de arte y engaño (risas)...

P. ¿A usted le pasa como el personaje publicista Don Draper, en Mad Men? ¿Se enfada si le rechazan sus propuestas?

R. Que rechacen tus propuestas es muy normal. Pero la verdad que hace tiempo que no sé lo que es estar cabreado (risas). Con Pedro Almodóvar (Los amantes pasajeros) me costó encontrar el camino.

P. Hizo el cartel del 18 cumpleaños del IVAM.

“Ahora me atrevo a decirlo, siempre me han insultado, desde los ochenta”

R. ¿Ah sí? Ni idea.

P. ¿Cómo ve que el IVAM haga exposiciones religiosas?

R. ¿Ah sí?

P. O que una ex directora de televisión reconvertida en artista confiese que expone allí por sus contactos y no su obra. ¿Eso es un museo?

R. (Silencio. Hace un gesto de: “Tú mismo, contéstate”).

P. Y a todo esto, sale ahora de una conferencia sobre leyes, ¿qué hace en este congreso?

R. Yo también me lo pregunto, pero bueno, me han pedido una conferencia que es una historia de los colores completamente loca, poética y emocional. Me ves y de entrada dices: ¿Qué hace este señor mayor que es grafista haciendo el payaso aquí, diciendo algo que no acabo de entender? Yo reivindico el juego como algo importante. Ahora me atrevo a decirlo abiertamente porque siempre me han insultado desde los ochenta. En Alemania, Francia, Suiza, Miami y Costa Rica, todos acaban de pie, emocionados con la presentación Sobre todo en América, tenemos una suerte...

P. ¿Por?

R. No sabes lo que es ponerte ante un auditorio de 2.000 personas en Córdoba, Guadalajara, Medellín, (pone acento cubano) ¡en La Habana, chico!... ¡Y te entiende todo el mundo! ¡Te entienden las bromas! Tú puedes hacer una broma de unas tetas en Nueva York y te matan, ¡pero te matan! En cambio, en Guadalajara, dices “oye, qué chicas más guapas y qué tetas más bonitas tenéis”. Y todas: (gesticulación follonera y risas) “¡¡Yaaaaaaa!!”. Y dices: “Qué fuerte, tío”.

Un rato después, la realidad le da la razón: un miembro importante de una asociación española del sector de la propiedad intelectual califica la actuación de Mariscal como “la de un friki”, mientras abogados expertos en patentes, marcas y diseños de muchos puntos de Europa ríen al oírle decir que el sol creó el amarillo y el amarillo el verano que creó los apartamentos.