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Los trabajos en Canalejas también afectarán a las fachadas protegidas

La Comunidad de Madrid las había declarado recientemente Bien de Interés Cultural

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Fachada del Banco Santander Central Hispano en la plaza de Canalejas.

Los dos edificios más emblemáticos de la plaza de Canalejas, donde la empresa OHL de Juan Miguel Villar Mir planea construir un complejo hotelero de lujo de casi 50.000 metros cuadrados, también sufrirán modificaciones en su fachada, a pesar de estar catalogadas como Bien de Interés Cultural.

Hasta el momento se sabía que la zona iba a quedar vaciada por dentro. La operación de Villar Mir supone unir en el interior siete edificios de distintas alturas para construir un hotel de la cadena Four Seasons. El proyecto ha recibido hasta ahora las críticas de arquitectos, asociaciones y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Estas se han centrado en las modificaciones que la Comunidad de Madrid había hecho en la protección de los inmuebles, ambos propiedad del Santander: el interior había quedado desprotegido y solo se impedía operar sobre las fachadas. Es eso que los arquitectos llaman fachadismo, es decir, vaciar un edificio por dentro y dejar solo la fachada histórica.

Pues bien, las fachadas del edificio de La Equitativa (Alcalá 14) y la antigua sede del Banco Central Hispano (Canalejas, 1) también sufrirán algunas modificaciones visibles por quienes paseen por la zona.

Los planos del proyecto pueden consultarse en el Área de Urbanismo y Vivienda de la Dirección General de Planeamiento. Algunas rejas de la planta baja serán eliminadas, las ventanas se modificarán para llegar hasta el suelo y convertirse así en accesos desde la calle. En la zona se colocará una nueva marquesina para entrar al hotel. También se alterará el peto superior. Sobre el techo se levantarán además tres alturas más para acoger los pisos de lujo que se prevén construir.

Algunas alegaciones presentadas al proyecto han señalado la contradicción que supone haber desprotegido el interior de los edificios para proteger a ultranza solo las fachadas y sin embargo alterar después huecos de las plantas baja y primera que eliminan las cerrajerías originales.

Casi todas esas alegaciones han tocado también el polémico asunto del intercambiador que se va a hacer en la zona. En principio, los planes del Ayuntamiento de Madrid consisten en que Villar Mir financie la obra que lleve las nueve líneas de autobuses de la EMT bajo la calle de Sevilla. Se construiría también un aparcamiento de 450 plazas. Los críticos a esta obra han señalado la gravedad de abrir una enorme zanja cerca de dos de los edificios más interesantes de la ciudad. “Crear un intercambiador de transportes, del que hasta la fecha no se había tenido noticias de su necesidad, solo servirá para afear el paisaje urbano con rampas de acceso de vehículos, complicar la accesibilidad de los peatones y un nuevo gasto para las arcas municipales para el mantenimiento de las instalaciones”, señala la alegación de la asociación Madrid, ciudadanía y patrimonio, firmada por su presidente, el arquitecto Vicente Patón.

 De todas formas, la mayoría de las alegaciones presentadas contra el proyecto se han centrado en el vaciado de los inmuebles, en la defensa del patrimonio que no se ve desde la calle y en la celeridad con la que el Ayuntamiento y la Comunidad han desprotegido los edificios para que el proyecto de Villar Mir fuese posible con la excusa de que la operación será buena para la economía. “Falta una explicación de las causas técnicas, más allá de las políticas o sociales esgrimidas. Tan intrascendentes cuando se trata de Patrimonio”, asegura el arquitecto José Miguel Gastón de Iriarte en su alegación.

“Las causas que promovieron la catalogación en 1997 y 2007 —quiénes fueron los arquitectos, su antigüedad, su valor artístico— no puede ser causa también de su descatalogación. Lo que sirvió para proteger no puede servir para lo contrario”. El Colegio de Arquitetos ha pedido también que cada edificio mantenga su identidad.

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