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El Coworking se instala en Galicia

Pontevedra se une a Vigo y A Coruña y estrena esta nueva forma de centros de trabajo donde diferentes profesionales comparten espacio, ideas y sobre todo proyectos.

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Tres de los coworkers mientras trabajan

La crisis económica que azota a España desde hace años ha llevado a muchas personas a replantearse su carrera profesional y buscar nuevas formas de desarrollar un negocio con menos recursos y más facilidades. Eso es lo que pretende Espacio Arroelo - Coworking Pontevedra, un espacio pionero en la ciudad que busca básicamente que trabajadores cuyos proyectos no dependan de un espacio físico puedan hacerlo en común con otros profesionales aunque sus trabajos no tengan nada que ver en principio.

Las dos socias que han puesto en marcha el proyecto, África Rodríguez y María Pierres, huyen de la idea de que solo es un espacio físico: “Queremos conseguir crear sinergias entre las personas que forman parte del proyecto y que han aceptado venir a trabajar con nosotras”. Estas dos autónomas tenían claro desde un principio lo que querían crear: “Pensábamos que hacía falta un espacio así en la ciudad, no nos conocíamos pero coincidimos y nos pusimos a ello desde diciembre”. María es arquitecta, hasta hace poco tenía su propia oficina pero no podía atenderla y se fue a trabajar a casa. El caso de África es distinto, consultora, llevaba dos meses trabajando en su domicilio y pronto se dio cuenta de que no rendía tanto como en una oficina: “Tenía la sensación que desde mi ordenador no iba a conocer a nadie y no podía tener una red de contactos. Necesitaba hacerme un sitio y un lugar”, confiesa.

En pocos meses y con mucho esfuerzo fueron creando el Espacio Arroelo- Coworking Pontevedra un lugar amplio dónde por 190 euros al mes un profesional puede disponer de un lugar de trabajo, internet, salas de reunión, office, pero sobre todo de un ambiente laboral rodeado de distintos profesionales con los que pueden compartir sus experiencias y proyectos. Pero no solo eso, en sus salas también se puede exponer obras como han hecho el fotógrafo Antonio Ron, y los artistas Daniel Diéguez y Carmen Pernas, o impartir cursos como Raquel Pedrouso , una coaching que busca formar a personas para que puedan afrontar la crisis buscando un valor añadido en sus carreras. Cada trabajador que quiera formar parte de Espacio Arroelo-Coworking Pontevedra se compromete a cumplir unas normas básicas de convivencia para evitar problemas, aunque tanto África como María saben que a partir de ahora van a tener que emplear mucho tiempo en conseguir que el grupo funcione. “Tenemos un manual de uso con el que se comprometen y creemos mucho en la reagrupación, tenemos que hacer un trabajo de ir analizando los perfiles y si es necesario reposicionar para evitar problemas”, aseguran.

Entre los que ya se han incorporado a la oficina en la calle Michelena n.º 11 están una traductora jurado, un informático, un comercial, una abogada y un diseñador y editor de la revista de fotografía Shooter , convencidos los cuatro de que con la situación económica actual esta es una excelente salida para desarrollar sus carreras profesionales. Lucía Rodríguez, traductora jurado, llevaba desde hace años trabajando desde su casa y sentía la necesidad de tener un entorno laboral, poder salir y darse a conocer. “No puedo permitirme una oficina y esto me permite conocer gente con la que poder cambiar impresiones y tener una imagen corporativa para no tener que recibir a los clientes en un cafetería “, afirma. Lucía descubrió el proyecto a través de internet y se lo comentó a otro amigo que también buscaba algo parecido, Marcelo Soneira, comercial, que al igual que su compañera quería un entorno laboral alejado de su casa para poder darse a conocer. “Al principio me daba un poco de miedo pensar en trabajar con distintas personas en una sala, pero creo que puede funcionar”. Las mismas dudas tenía José Antonio Touriño, técnico informático, sobre todo cómo sería compartir el espacio pero la posibilidad de poder salir y tener un sitio donde recibir a clientes y conocer gente le animó a apuntarse, por ahora media jornada. Pero sin duda el más animado es Emilio Calviño, editor de la revista Shooter que lleva ya varios días trabajando en el Espacio Arroelo. “Me parece un proyecto muy atractivo, yo quería tener mi oficina y lo he conseguido. Trabajo con gente muy diferente de la que aprendo y con la que no descarto que empiecen a surgir nuevos proyectos”, afirma Emilio.

Todos son perfiles de gente muy abierta, dispuesta a hablar, compartir ideas y acoplarse a un nuevo sistema de trabajo. Profesionales independientes que juntos consiguen fortalecer su imagen de empresa. Según defienden sus dos fundadoras ha calado mucho la idea de unir fuerzas frente a las grandes corporaciones. “Desde que empezamos tenemos esa idea de agrupar, juntos uniendo la sinergias de todos”. El sueño final tanto de María como de África es que su centro sirva de plataforma para encontrar nuevos negocios “que una empresa grande nos llame y nos diga necesito un ingeniero y un traductor y viendo sus perfiles podamos seleccionar a los que mejor se adapten”, aseguran.