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El Gobierno catalán plantea un nuevo recorte de hasta el 10% en universidades

El tijeretazo se traduciría entre 60 y 70 millones menos para los campus

El claustro de la Politécnica pone contra las cuerdas al rector Antoni Giró

Antoni Castellà, secretario de Universidades de la Generalitat.
Antoni Castellà, secretario de Universidades de la Generalitat.

Habrá nuevo recortes en las universidades. Se había insinuado en los últimos días, pero ayer el secretario de Universidades, Antoni Castellà, puso sobre la mesa, en una reunión con los rectores, las cifras del tijeretazo que se manejan para este año. El recorte sería entre en 8 y el 10%, según apuntaron varios asistentes. Este porcentaje variará según el límite de déficit que el Estado imponga a la Generalitat, que debe presentar en breve sus presupuestos. Si se consigue que el límite sea del 1,5%, el mordisco en los campus no llegaría al 10%.

El año pasado, la Generalitat destinó 733 millones a las universidades públicas. El recorte se sumaría al 19% (168 millones) recortado desde 2009. No obstante, los rectores no se mostraron especialmente preocupados y creen que la reducción “es asumible”, porque ya se conseguirá una reducción de más del 6% con la eliminación de una paga doble este año a los trabajadores públicos. Los rectores rechazan barajar otros escenarios posibles, como que finalmente el límite de déficit se fije en el 0,5%. “No me puedo ni imaginar un recorte de tal magnitud”, admitió un rector.

Jaque a Giró

De hecho, ya hay universidades como la de Barcelona o la Politécnica que han contemplado en sus nuevos presupuestos esta reducción del 10%. La UB, precisamente, aprueba sus cuentas (un 2% inferiores) hoy en un consejo de gobierno que se prevé candente con protestas sindicales por temor a despidos, que el rectorado ha negado.

También fue duro y tenso el claustro de la UPC, en que se censuró la gestión de su rector, Antoni Giró. El claustro también aprobó tres mociones por una amplia mayoría que rechazan los nuevos presupuestos de la UPC (con un recorte de 33 millones); los 340 despidos que afectan a docentes y personal administrativo, y el acuerdo con la Generalitat, que abre la puerta a la intervención de las cuentas del campus por parte del Gobierno catalán.

Pero la gran prueba de fuego para Giró —será como una moción de confianza— se vivirá el próximo mes en un claustro extraordinario, después de que los miembros de este órgano presentaron ayer las firmas necesarias para convocarlo. En dicha reunión se votará la petición de elecciones anticipadas, que, para ser aprobada, necesitará el apoyo de dos tercios del claustro.