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Escuelas activas que echan el cierre

Una decena de centros con métodos innovadores están amenazados de desaparición por los recortes del Departamento de Enseñanza

La escuela Vilamagore, en Sant Pere de Vilamajor.  Ampliar foto
La escuela Vilamagore, en Sant Pere de Vilamajor.

Cada mañana, al entrar en clase, los alumnos del colegio Vilamagore de Sant Pere de Vilamajor forman un círculo y hacen una asamblea. Allí, comparten sus preocupaciones y vivencias. En la escuela de Can Montllor (Terrassa) los padres se turnan para pelar kilos y kilos de fruta cada día y organizar un almuerzo saludable para el centenar de alumnos del centro. En el del Poblenou de Pineda de Mar cada semana se explica un oficio; la semana pasada uno de los padres, que conduce una ambulancia, llevó el vehículo a la escuela. Si el padre es mecánico, los alumnos hacen una excursión al taller. Els Aigüerols (Santa Perpètua de Mogoda) organiza cada viernes por la tarde un espacio de comunicación por donde pasan desde entidades que relatan su actividad a un payés que explica a los pequeños qué es el campo. Son solo algunos ejemplos de una forma diferente de enseñar que aplican numerosas escuelas y que logran, tal y como aclaran profesores y padres, que los alumnos se impliquen más y disfruten aprendiendo. “Nunca había visto llorar a un niño por no poder ir al colegio”, señala Nacho Navarro, que lleva a su hijo a Can Montllor.

Además de coincidir en sus proyectos educativos, estos cuatro centros también forman parte de la lista de escuelas que la Generalitat ha anunciado que cerrará durante los próximos años. A partir de este verano se clausurarán cuatro: una desaparecerá de golpe (Can Montllor); mientras que otras tres lo harán progresivamente. Estas son Vilamagore, El Castell (Tona), Sant Baldiri (en Lliçà d’Amunt) y Gil Cristià (La Selva de Camp). En la cuerda floja hay cuatro más (Xarau de Cerdanyola del Vallès, Escola Llar de Olot, el Pau Vila de Granollers y Encarnació Fonoll de Dosrius), que se juegan su continuidad en las inscripciones que consigan. A estas hay que sumar las 10, ya desmanteladas este curso.

Para el curso 2014-15 ya está previsto el desmantelamiento de las escuelas de Poblenou (Pineda de Mar) y Els Aigüerols (Santa Perpètua de Mogoda), más otras que la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, pueda anunciar de aquí a un año. En total, una veintena de centros afectados.

“Nunca vi llorar a un niño por no poder ir al colegio”, dice un padre

Rigau siempre se escuda en el descenso de la demografía para cerrar escuelas. El argumento no consuela a las familias ni a los sindicatos, que ven motivos básicamente económicos. En el caso de los colegios de Can Montllor o Xarau, la Generalitat debería desembolsar una buena cantidad de dinero para construirles un edificio. La primera se ubica en unas instalaciones que se están quedando pequeñas a medida que esta nueva escuela de tres años va creciendo, mientras que en el segundo caso el edificio es demasiado viejo y tiene problemas de mantenimiento.

El sindicato mayoritario, Ustec, considera que el objetivo de Rigau es ahogar la pública. “Se reduce la oferta, así si faltan plazas las familias tienen que recurrir a la concertada y así esta puede mantener sus clientes. Porque la concertada también sufre la crisis en un momento en que muchas familias no pueden pagar la cuota. Con la reducción de plazas en la pública, reduces el trasvase de la concertada a la pública”, interpreta Rosa Cañadell, portavoz de Ustec. En este argumento coincidió la semana pasada el diputado el ICV-EUiA, Joan Mena. Su grupo presentó la primera moción de rechazo al cierre de escuelas. “Por cada seis grupos que perdemos en la escuela pública, la privada pierde uno. Esta relación de seis a uno no expresa un descenso demográfico, expresa claramente una intención ideológica”, criticó.

Desde Ustec, en cambio, rechazan que se cierren los colegios por su sistema pedagógico. “Es una coincidencia lógica porque los colegios más nuevos son también los más innovadores”, asiente Mequè Edo, coordinadora del Grado en Educación Infantil de la Universidad Autónoma de Barcelona. “Cuando te encargan que hagas una nueva escuela, te fijas en los modelos de más éxito. Y acaba saliendo un proyecto más abierto y progresista”, añade la docente, que critica duramente el cierre de este tipo de escuelas. “Habría que premiar las escuelas innovadoras y penalizar el resto, pero justamente Enseñanza hace lo contrario. De la Administración esperamos que vele por las buenas prácticas, cosa que no está haciendo. Cierra escuelas en base a números fríos y vacíos”, zanja Edo. Maria Vinuesa, miembro de la Asociación de maestros Rosa Sensat, rechaza que exista una intencionalidad oculta por parte de la Generalitat para cerrar, primordialmente, centros innovadores. “Iría en contra de lo que predica Irene Rigau”, afirma.

Ustec asegura que la Generalitat quiere ahogar los colegios públicos

Hace unas semanas, el departamento hizo una apuesta por la enseñanza por competencias y dar carpetazo a las tradicionales clases magistrales. Es lo que practican en el Vilamagore. “No tenemos libros de texto, el aprendizaje se hace en base a las vivencias y a la experimentación, con lo que se consigue niños con un gran poder de abstracción y deducción”, explica Eugènia Fornaguera, la directora del centro. Un ejemplo: para aprender el proceso de congelación del agua, los alumnos no lo aprenden en un libro. En invierno, salen al patio y lo experimentan. Y de paso, patinan sobre el hielo. “No interesa tanto una cabeza llena, como una bien organizada”, resume.

El hijo de Marta Roca, Elías, ha estudiado toda su vida en el Vilamagore. Está en quinto de primario. “Ves que es un niño que no pierde las ganas de aprender. Como sus compañeros, son chavales con curiosidad por el mundo y que disfrutan aprendiendo”, asegura. Vicente Gómez, que tiene su hijo en Can Montllor, asegura que los alumnos aprendieron los números haciendo pasteles, contando los ingredientes y destaca la implicación de los padres en este tipo de escuelas. “No tenemos un hijo o dos. Tenemos 70 porque todos somos padres de los niños”.