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Una testigo declara que llevó a Barberá bolsos de Loewe pagados por Emarsa

La exsecretaria afirma que el exgerente presumía de sus negocios con la hermana de Camps

Instalaciones de Emarsa, la mayor depuradora española, que fue saqueada hasta la quiebra.
Instalaciones de Emarsa, la mayor depuradora española, que fue saqueada hasta la quiebra.

La secretaria del gerente de Emarsa durante siete años, Marisol Gálvez, declaró este miércoles como testigo que en dos ocasiones llevó regalos a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, pagados por la depuradora metropolitana, que fue liquidada en 2010 con un agujero de 11 millones de euros tras sufrir un colosal saqueo. En concreto, Gálvez aseguró que le llevó dos bolsos de la marca de lujo Loewe, cuyos modelos le eran indicados previamente. Gálvez señaló que se encargó de comprar los bolsos y llevarlos al Ayuntamiento, “pero los dejaba a la atención de la alcaldesa en el arquito de la policía y ni siquiera pasaba”, afirmó.

La exsecretaria declaró que lo hizo dos años y al siguiente el entonces gerente de Emarsa e imputado en la causa, Esteban Cuesta, le dijo que a partir de entonces se encargaría Ignacio Martínez. Este era jefe de compras de la empresa pública y sigue siendo secretario general del PP en el distrito de Trànsits de la ciudad de Valencia.

Gálvez aseguró que el exgerente de Emarsa, imputado por malversación, delitos societarios y estafa, entre otros delitos, le aseguró que tenía negocios en el sector del mármol con Estrella Camps, hermana del expresidente de la Generalitat Francisco Camps. Y que el desembarco en Emarsa de uno de los personajes más turbios de la trama que saqueó la depuradora, Sebastián García Martínez, Chanín, fue gracias al actual concejal de Hacienda de Rita Barberá, Silvestre Senent. Este fue a su vez, antes de 2004 (cuando empieza el periodo que está investigando el juez), presidente de Emarsa. La testigo afirmó que, según su información, la sociedad pública también regaló “ordenadores” a la asesora de Senent, María Dolores Cubells.

La exsecretaria, que en línea con las extraordinarias circunstancias que envuelven Emarsa, ganaba 60.000 euros al año pese a haber estudiado hasta segundo de BUP, afirmó que en tres ocasiones una compañera de la depuradora le contó, en presencia de otros empleados, el reparto de 1.000 euros de sobresueldos “sin justificar” a varios responsables, aparentemente de forma regular. Entre ellos: Ignacio Martínez, Santos Peral, jefe de contabilidad y también secretario general del PP en el distrito de Patraix de Valencia y Enrique Arnal, jefe financiero. La testigo aseguró que poco antes de ser liquidada, Cuesta, Chanín, Arnal y Peral, sacaron montones de carpetas de Emarsa y los cargaron en el maletero de un coche.

Drogas, prostitutas y procesiones

Frecuentes desapariciones del gerente adicto a las drogas. Gran afición de su sucesor por cargar viajes con prostitutas a la sociedad. Sobresueldos en dinero negro, yates, coches de lujo, lingotes de oro caballos, salarios de 60.000 euros para secretarias que no habían pasado de segundo de BUP y sustracciones masivas de documentos contables. La declaración de la testigo Marisol Gálvez, secretaria durante siete años de los gerentes de Emarsa, la depuradora de Valencia quebrada tras sufrir un vaciado de al menos 25 millones de euros, ha confirmado el total descontrol en la empresa.

La testigo ha asegurado que llevó al Ayuntamiento de Valencia bolsos de Loewe pagados por la sociedad pública para la alcaldesa, Rita Barberá. Y ha dejado en una difícil situación a su actual concejal de Hacienda, el también expresidente de Emarsa, Silvestre Senent, señalado por Gálvez como receptor de regalos y padrino de uno de los principales autores presuntamente del saqueo, Sebastián García Martínez, alias Chanín.

Senent dejó la presidencia del PP de Valencia ciudad, sobre cuyos cargos se sitúa la autoridad de Barberá, hace unas semanas, aunque fue nombrado presidente de honor y presidente del comité electoral. En ese congreso fueron confirmados otros dos cargos del partido en la ciudad a los que ahora Gálvez ha implicado ante el juez en graves irregularidades: Ignacio Martínez y Santos Peral, jefes de compras y contabildad respectivamente en Emarsa y secretarios generales del PP en los distritos de Trànists y Patraix.

Ambos se suman a Chanín, que ocupaba un cargo menor del partido en la ciudad y que era, por extraño que parezca, a la vez responsable de informática de Emarsa y proveedor de productos y servicios para la misma. Ello le permitió presuntamente pagar precios descabellados por material informático (entre ellos, 149 ratones en apenas seis meses, en un centro de trabajo que solo contaba con 30 ordenadores), además de facturar por trabajos de construcción falsos.

La nueva testigo ha revelado que Chanín entró en la sociedad pública de la mano de Senent. Aunque quien realmente tenía "mucho vínculo" con el hombre encargado del dinero de Rita Barberá, ha añadido la exsecretaria, era su mujer, era Asunción Pestíñez, esposa de Chanín y también empleada de Emarsa. La testigo aseguró que el matrimonio participó en la desaparición de cajas de documentos de la sociedad pública supuestamente relacionados con el saqueo.

La última y esencial pieza que une el escándalo con el PP de Valencia es Esteban Cuesta, exgerente de Emarsa, a quien a pesar de haber admitido ante el juez numerosas fechorías, Barberá mantuvo como presidente del PP en el distrito de Poblados del Oeste de Valencia, lo que obligó a la dirección regional del partido a puentearla para suspenderlo de militancia.

Contra Cuesta, enfermero sin ninguna experiencia para dirigir una de las mayores depuradoras de España, se acumulan evidencias de que aceptó comisiones por adjudicar obras y servicios y que cargó todo tipo de gastos impropios a la depuradora (como viajes y escapadas a hoteles de lujo con prostitutas a las que él presentó ante el juez como traductoras rumanas). La testigo, ella misma afiliada al PP, aseguró este miércoles que, además, destinó dinero y recursos personales de la sociedad pública a engrandecer las fiestas (y de paso su influencia social) en el principal barrio de Valencia que integraba su distrito, Benimàmet, organizando desde los castillos de fuegos artificiales a procesiones religiosas.

Barberá aún no ha explicado su apoyo a Cuesta, ni nada más que tenga que ver con Emarsa. Tampoco lo ha hecho su concejal de Hacienda, que presidió la sociedad pública en una etapa que cada vez resulta más parecida a la del saqueo, y durante la que nunca auditó a la sociedad pública.

La testigo ha declarado que el gerente en la época de Senent, Miguel García Besó, concejal popular en el Ayuntamiento de Alaquàs ya fallecido, que decidió contratarla como secretaria tras conocerla en un bar de Valencia, tenía graves problemas de adicción a las drogas, pasaba semanas sin aparecer por la depuradora y era por tanto incapaz de gestionar la sociedad pública, que tenía un presupuesto anual superior a los 10 millones de euros, provenientes de la tasa que los vecinos de Valencia y su área metropolitana pagan regularmente con la factura del agua.