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El obispo de Bilbao califica la renuncia del Papa de “valiente”

El prelado de Vitoria destaca la "responsabilidad y sensibilidad" con la que Benedicto XVI ha estado al frente de la iglesia católica

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI.
El obispo de Bilbao, Mario Iceta, durante la rueda de prensa que ha ofrecido tras el anuncio de la renuncia de Benedicto XVI.

El obispo de Bilbao, Mario Iceta, ha considerado hoy que la determinación del papa Benedicto XVI de renunciar al pontificado es una decisión "valiente", de un hombre que reconoce que sus fuerzas se apagan, y "libre", propia de un persona que no se siente atado a los cargos. Iceta, quien ha comparecido esta tarde en rueda de prensa en Bilbao para dar su opinión sobre la renuncia de Benedicto XVI, ha reconocido que la noticia le ha pillado "por sorpresa" y que su primera reacción ha sido "de estupor", aunque ha reconocido que al Papa se le notaba "una disminución progresiva de resistencia física".

El obispo bilbaíno ha recordado que sus dos últimos encuentros con el papa fueron el pasado mayo en Milán, en el Encuentro Mundial de las Familias, y en octubre, en Roma, cuando se celebró el Doctorado de Juan de Avila. Entre ambos actos, ha señalado, se le notó un bajón físico grande: "Se le notaba más cansado".

Para el prelado, la decisión de Benedicto XVI es propia de "la libertad" de una persona que "ha vivido con austeridad, que no ha apetecido cargos, ni se ha querido mantener en ellos". Y también fruto de "una gran valentía", la de "reconocer que uno se ve mermado" en sus condiciones físicas, pero "no se apega al ministerio, sino que lo pone a disposición de otros", ha añadido. Esa decisión, ha recalcado, "habla mucho de esta libertad, de esta valentía y de ese querer vivir en verdad".

Iceta apunta a que el papado ha estado marcado por "mucho sufrimiento"

A preguntas de los periodistas, Iceta ha comparado la decisión de Benedicto XVI con los últimos años de Juan Pablo II y ha considerado que son dos formas distintas de afrontar la enfermedad y la pérdida de facultades. "El sufrimiento, afrontar la disminución de capacidades físicas, tienen un valor testimonial. Juan Pablo II quiso subrayar que cuando uno está enfermo, está limitado, su vida sigue siendo valiosa y hermosa a los ojos de Dios", ha comentado.

Por el contrario, en opinión del obispo de Bilbao, Benedicto XVI ha considerado que para un servicio "tan fundamental como éste", la persona "debe tener no solo capacidad espiritual, sino también física para llevar adelante esta labor". Iceta ha reconocido también que los siete años del pontificado de Benedicto XVI "han estado transidos por mucho sufrimiento" como el generado por "todos los escándalos de pederastia de la Iglesia, que ha tenido que abordar", o el denominado caso Vatileaks (robo de los documentos del papa), con el que se demostró que personas muy cercanas a él "hayan demostrado que no eran dignas de su confianza".

El obispo de Bilbao se ha mostrado convencido de que el papa que sea elegido para relevar a Benedicto XVI "será el que conviene a los tiempos actuales", el que dé respuesta "a las cuestiones que preocupan a la sociedad y a la Iglesia". Iceta ha recordado que no tiene preferencias en cuanto a la procedencia del posible sustituto, ni se ha decantado sobre la posibilidad de que sea africano o americano. "La Iglesia no tiene fronteras. El que sea será bienvenido. Será Dios, en su providencia, el que mueva las cosas y salga aquél que Él prefiere para esta época", ha subrayado.

Por su parte, el obispo de Vitoria, Miguel Asurmendi, ha destacado hoy "la sensibilidad y la responsabilidad" con la que Benedicto XVI ha ejercido sus años de pontificado. Asurmendi ha hecho público un comunicado tras el anuncio de renuncia del Papa, en el que ha agradecido los "valiosos servicios prestados" por Benedicto XVI a lo largo de estos años y ha opinado que su renuncia "supone saber adaptar las exigencias del gobierno de la Iglesia a las circunstancias de los tiempos". "Es un signo más de su fina sensibilidad en el ejercicio de la responsabilidad con que viene ejerciendo el ministerio para el que fue elegido en el año 2005", ha indicado.